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martes, 19 de noviembre de 2019

¡POLÍTICA!

¡POLÍTICA!

Aprended, camaradas, a odiar esta palabra, considerad siempre su esterilidad y su incompatibilidad con esa otra que se llama unidad de España. Huid de todos los partidos políticos; pensad que éstos parten, destruyen lo que se llama la totalidad de España. 

Pero infelices de vosotros si caéis en el «apoliticismo» y en la negación de la política, dejando a los políticos que sigan arrasando, que sigan quemando nuestros campos y nuestras ciudades. Mereceríais el nombre más indigno: el de cobardes. 

¡Mienten quienes dicen que pertenecemos a un partido político! Si así fuera, ninguno de nosotros hubiera salido a la calle dispuesto a recibir el bautismo del fuego, y ninguno de nuestros camaradas muertos hubiera dado su sangre caliente de generosidad. Por un partido exponer unas vidas! ¡Por una porción sufrir, día tras día, injustas condenas! ¡Por una parte de sangre al suelo! 

No, camaradas. Si nuestras miras fuesen tan mezquinas como las de aquellos que veíais arrastrarse en los asientos de los ministerios, o que veíais echar baba de cortesía y hiél de envidia en el Parlamento, podéis estar seguros de que ninguno de nosotros estaría donde está, de que ninguno de nuestros muertos dormiría tampoco donde duerme. 

Algo más alto, más perfecto, más sublime late en todos nuestros corazones. Es un deseo de perfección, es un deseo de Imperio, 

¡Políticos! Con desprecio hablamos de los políticos. Hoy por hoy, camaradas, hemos de odiar la política, hemos de amar la milicia movida por ideales. Y os digo hoy por hoy, porque hoy política significa mezquindad, malgasto de energías, rivalidades entre hombres, entre ciudades, entre regiones. Porque hoy el movimiento nacional de la España con conciencia, de la España con corazón, no es un partido político, es una falange, un ejército, una milicia, un antipartido. Porque el político es un ser interesado, egoísta, hipócrita y mezquino. Porque la política conduce al Parlamento, conjunto y reunión de tontería y bobaliconería, cuando no de maldad y de antiespaña. Porque la política vive de los partidos y los partidos viven de la política. 

Cuando la odiada y odiosa palabra vuelva a tomar su valor sano, quizá seamos políticos, unidos todos para conducir a España a ese destino tan magnífico que le está reservado. 

Pero hoy somos estudiantes, obreros, industriales y, como tales, nos agrupamos en sindicatos de estudiantes, de obreros, de industriales. Somos también milicia, y como militantes, nos agrupamos en cuadros de lucha disciplinados y dispuestos a mantener en España levantada la mano que aplaste a todo ese baratillo confuso y vociferador de derechas e izquierdas, a toda esa turbamulta de partidos. Lo que no somos es eso de que se nos acusa: políticos. 

(De "HAZ")

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S.: Año I Número 53 - 1936 Diciembre 31

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