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lunes, 4 de mayo de 2026

Boinas Verdes: El Batallón Calvo Sotelo

Boinas Verdes en la Guerra Civil: El Batallón Calvo Sotelo y la Milicia de Renovación Española

Cuando hablamos de la Guerra Civil Española (1936-1939), la memoria popular evoca inmediatamente las boinas rojas de los requetés carlistas o las camisas azules de la Falange. Sin embargo, existe una milicia prácticamente olvidada por la iconografía oficial, cuyos miembros lucharon cubiertos con una boina de color verde.

Eran los voluntarios de Renovación Española (RE) , el partido monárquico alfonsino liderado por José Calvo Sotelo. Conocidos popularmente como los "Boinas Verdes" , su historia es un fascinante relato de simbología política, lucha en la sierra y, finalmente, integración forzosa en el Ejército Nacional.

El Origen de la Boina Verde: Siglas y Lealtad

Para entender el color de estas boinas, hay que remontarse a la simbología monárquica de la Segunda República. Mientras los carlistas defendían al pretendiente Javier de Borbón-Parma con su boina roja, los alfonsinos (seguidores de Alfonso XIII) eligieron el verde.

Pero no fue un capricho estético. Según fuentes de la época y estudios de uniformología militar, el color responde a un acróstico patriótico muy popular entre los miembros de Renovación Española y la revista Acción Española

. La frase oculta tras el color era:

Viva El Rey De España

Tomando las iniciales V.E.R.D.E. , los monárquicos sellaron su identidad visual. Para ellos, portar esa boina no era solo una prenda militar, sino una declaración de principios contra la República.

 

El Batallón “Calvo Sotelo”: Composición y Reclutamiento

El asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936, un crimen que conmocionó a la sociedad española y fue uno de los detonantes del alzamiento, convirtió al político en un mártir instantáneo para las derechas   Su partido, Renovación Española, canalizó la indignación creando una unidad miliciana que llevara su nombre.

A finales de 1936, se lanzó una convocatoria para alistar voluntarios en el Batallón Calvo Sotelo.

  • Lugar de Reclutamiento: Especialmente activo en la zona de Zaragoza y el norte de Españ.
  • Efectivos: No llegaron a formar grandes unidades de combate masivas. Se estima que los efectivos de las milicias de RE rondaron los 280 hombres, quienes sufrieron numerosas bajas durante la contienda.
  • Perfil: Eran jóvenes de clases altas y medias-altas, universitarios e intelectuales monárquicos, en contraste con la composición más popular de otras milicias.

El Uniforme: Distintivos del Monárquico Alfonsino

Gracias a los trabajos de investigadores como J.M. Bueno (Uniformes Militares de la Guerra Civil Española), conocemos con precisión el atuendo de estos combatientes

. El uniforme de los Boinas Verdes se distinguía por:

  1. El Cubrecabezas: Boina de color verde claro, a menudo rematada con una borla blanca.

  2. La Guerrera: De color caqui para campaña o gris para actos de gala.

  3. La Simbología: Llevaban en el bolsillo izquierdo un distintivo o escudo bordado con la Cruz de Santiago o las iniciales R.E. Entre los botones y hebillas, era común ver el escudo de la monarquía y el águila bicéfala.

Llegaron a prestar servicios de Guardia de Honor al general Franco en Salamanca en los primeros meses de la guerra, luciendo su uniforme de gala completo 

 

Acción de Combate: La Epopeya y el Desastre de Somosierra

Más allá del desfile y la estética, los "Boinas Verdes" buscaron su bautismo de fuego en el frente más duro de la contienda: la carretera de Irún y el puerto de Somosierra.

El episodio más documentado es la actuación del grupo liderado por Carlos Miralles, un abogado y militante de Renovación Española que operaba bajo las órdenes del general Mola.

  • Julio de 1936: Mientras se gestaba el golpe, un pequeño grupo de milicianos de RE (apenas 14 o 20 hombres) se apostó en el túnel de Somosierra para cortar la comunicación ferroviaria y de carreteras hacia Madrid

  • El Combate: El 22 de julio, estos voluntarios fueron atacados por fuerzas republicanas (milicianos y guardias de asalto) que venían de Madrid. Aunque intentaron resistir, la falta de apoyo efectivo los superó. Carlos Miralles murió en el tiroteo.

  • El Fin de la Unidad: Tras fracasar en su intento de consolidar una unidad independiente en el Frente de Aragón, los restos del Batallón Calvo Sotelo y demás voluntarios de Renovación Española se integraron en otras fuerzas, principalmente en los Tercios de Requetés (carlistas) o en unidades regulares del Ejército

Disolución y Legado

A diferencia de Falange o el Requeté, que mantuvieron cierta autonomía hasta el Decreto de Unificación de 1937, las milicias de Renovación Española fueron absorbidas rápidamente. Carecían del número suficiente para sostener un batallón operativo por sí solos.

Como señala la Wikipedia y diversas biografías del periodo, los monárquicos alfonsinos terminaron integrándose en el Requeté, unificando así las aspiraciones monárquicas (carlistas y alfonsinas) bajo un mismo mando militar durante la guerra

.

Conclusión

Los Boinas Verdes del Batallón Calvo Sotelo representan la facción más combativa del monarquismo alfonsino. Aunque breve y escasa en número, su existencia demuestra la complejidad del bando sublevado, donde confluyeron múltiples identidades (falangistas, carlistas, monárquicos) antes de ser unificadas por Franco.

Hoy, recordar a estos voluntarios es recuperar una pieza olvidada del puzle de la Guerra Civil, donde el color de una boina podía contener un mensaje oculto: Viva el Rey de España.

jueves, 30 de abril de 2026

Bloque Nacional: La derecha radical que quiso “conquistar el Estado”

En el turbulento escenario de la Segunda República Española, la derecha no fue un bloque monolítico. Mientras la CEDA de Gil Robles apostaba por la vía posibilista y el accidentalismo, una facción más radical, monárquica y antiliberal se agrupó en torno a una idea: “conquistar el Estado” . Su nombre era el Bloque Nacional.

Liderado por el carismático y feroz orador José Calvo Sotelo, esta coalición, nacida en 1934, representó el ala más intransigente del antirrepublicanismo. Su objetivo no era reformar la República, sino destruirla desde dentro para instaurar un régimen autoritario, corporativo y católico.

Hoy desenterramos su historia, su programa y cómo sus tesis allanaron el camino ideológico al golpe de Estado de 1936 y al posterior franquismo.


¿Qué fue el Bloque Nacional? Una coalición para la “reforma estatal totalitaria”

El Bloque Nacional fue una coalición de derecha radical y monárquica creada en 1934. Su núcleo ideológico lo formaban dos familias políticas:

  • Renovación Española (RE): Los alfonsinos, que seguían al depuesto rey Alfonso XIII y rechazaban cualquier compromiso con la democracia.

  • Comunión Tradicionalista: Los carlistas, defensores de la monarquía foral y católica.

Más tarde se uniría el ultraderechista Partido Nacionalista Español del doctor José María Albiñana. También recibió apoyos puntuales de figuras como el general Sanjurjo o el dramaturgo Jacinto Benavente.

“El nombre es lo de menos”, llegó a decir Calvo Sotelo. Lo importante era la idea: un Bloque Hispano o Nacional que acabase con “la vigente Constitución”.


El contexto: Tras la Revolución de Octubre de 1934

El detonante definitivo para la formación del Bloque fue la Revolución de Octubre de 1934 (huelgas y alzamientos armados en Asturias y Cataluña). Para la derecha radical, aquella insurrección obrera no fue un problema, sino una oportunidad.

Como explicó Calvo Sotelo el 11 de noviembre de 1934, el fracaso de la revolución creaba “el clima favorable” para un movimiento nacionalista que ofreciese una solución alternativa a la República: un Estado fuerte, antiparlamentario y basado en la justicia social y la autoridad.


El Manifiesto censurado: Las 15 tesis del Bloque Nacional

El 8 de diciembre de 1934, el diario monárquico ABC debía publicar el manifiesto fundacional. Sin embargo, el gobierno del Partido Radical censuró casi la mitad del texto y eliminó los nombres de los 70 firmantes, dejando solo la frase “Calvo Sotelo y otros”.

A pesar de la censura, conocemos sus postulados gracias a filtraciones y a la bibliografía histórica. Estas eran sus ideas clave:

  1. España única e indivisible: Rechazo frontal a los estatutos de autonomía (Cataluña, País Vasco). Nada de “ensanches”.

  2. Catolicismo como eje nacional: “El hecho católico fue factor decisivo en la formación de nuestra nacionalidad”.

  3. Estado corporativo y autoritario: Fin del sufragio universal inorgánico. Se proponían Cortes orgánicas (por gremios, sindicatos verticales y corporaciones).

  4. Suspensión del Parlamento: Consideraban caducado “el sistema político nacido con la Revolución francesa”.

  5. El Ejército como “columna vertebral de la Patria” : Depuración y fortalecimiento militar, escuela de ciudadanía y garante del orden.

  6. Economía dirigida y justicia social: “Izquierdismo económico, derechismo político”, decía el manifiesto. Imitaron el lenguaje fascista para atraer a las masas obreras.

Este programa era un cóctel de ultraconservadurismo, fascismo italianizante y tradicionalismo católico.


La reacción de la derecha: ¿Aliados o rivales?

El Bloque Nacional no consiguió ser el gran paraguas de toda la derecha. Chocó con dos actores principales:

  • La CEDA de Gil Robles: Por entonces, la CEDA seguía aliada con los radicales de Lerroux y participaba en el gobierno. Gil Robles vio al Bloque como una amenaza para su liderazgo y una tentación de “quemar etapas” hacia el autoritarismo.

  • Falange Española de las JONS: José Antonio Primo de Rivera saludó el contenido “nacional” del manifiesto, pero rechazó unirse a “un partido de derechas”. La Falange se consideraba revolucionaria, no reaccionaria.

¿Y los carlistas? Aunque formaban parte del Bloque, lo hicieron con reticencias. Temían que el alfonsino Calvo Sotelo acabase fagocitando su identidad. Solo se sumaron tras retoques en el lenguaje y presiones directas.


Las “Guerrillas de España”: El brazo paramilitar

Para dar músculo callejero a su propaganda, Juan Antonio Ansaldo (aviador monárquico) creó en 1935 las llamadas “Guerrillas de España” .

  • Uniforme: Camisa gris y gorro de legionario.

  • Emblema: La cruz de San Fernando.

  • Acción más famosa: Colocar un globo gigante sobre la Gran Vía de Madrid con el lema “El Bloque Nacional salvará España” .

Fueron un grupo limitado (alrededor de 1.000 miembros), pero muy activo. Sus jóvenes acababan a menudo detenidos, y Ansaldo pasó 12 días en prisión militar por una de sus acciones… visitado y felicitado por Calvo Sotelo.


El fracaso electoral de 1936 y el camino al golpe

El Bloque Nacional se presentó a las elecciones de febrero de 1936 dentro de la coalición más amplia Frente Nacional Contrarrevolucionario. El resultado fue un fracaso electoral notorio.

El alfonsismo radical demostró tener un escaso respaldo popular. Sin embargo, paradójicamente, ese fracaso radicalizó aún más a Calvo Sotelo. Abandonó cualquier ilusión electoral y comenzó a pedir abiertamente:

  • La declaración del estado de excepción.

  • Una dictadura militar que implantase sin papeletas el programa del Bloque.

Desde entonces, sus discursos en Cortes se volvieron incendiarios, atacando al Frente Popular y legitimando la insurrección militar. Su asesinato en julio de 1936, a manos de un grupo de asalto, fue la chispa que aceleró el golpe del 18 de julio.


Legado: El ADN ideológico del franquismo

Aunque el Bloque Nacional desapareció con el inicio de la Guerra Civil, su influencia fue profunda:

  1. Concepto de “instauración” no restauración: Calvo Sotelo propuso que la monarquía no debía ser “restaurada” sino “instaurada” (sin Alfonso XIII). Franco aplicó esta idea al nombrar a Juan Carlos I como príncipe heredero en 1969.

  2. Estado corporativo: El nacional-sindicalismo franquista bebió de esa mezcla de justicia social autoritaria y verticalidad sindical.

  3. “Columna vertebral de la Patria” : La frase sobre el Ejército se convirtió en un mantra del régimen militar.

En palabras del historiador Eduardo González Calleja, el Bloque fue un laboratorio de la “radicalización violenta de las derechas” durante la República.


Conclusión: Un proyecto de conquista por la fuerza

El Bloque Nacional no fue un simple partido más. Representó el ala más decidida a acabar con la democracia antes incluso de que estallase la guerra. Su programa —antiparlamentario, católico, militarista y corporativo— fue el sueño de una élite que no creía en las urnas, sino en una conquista del Estado desde arriba.

Su fracaso electoral certificó que esa vía no tenía respaldo popular. Pero su ideario sobrevivió en las bayonetas del 18 de julio. Entender al Bloque Nacional es entender por qué, para muchos en la derecha radical española, la democracia era simplemente un obstáculo a eliminar.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

Blanch Latorre, Antonio (?-1937): El piloto que desafió al bando sublevado

En la memoria de la Guerra Civil Española, a menudo olvidamos a los protagonistas de episodios menos conocidos pero de una audacia extraordinaria. Hoy hablamos de Antonio Blanch Latorre, un nombre que no aparece en los libros de texto más comunes, pero cuya acción fue portada de La Vanguardia en pleno conflicto

Natural de L'Hospitalet de Llobregat, Blanch pasó de ser un sergento del bando sublevado a un capitán de la República tras una arriesgada huida que le costó la vida a un oficial. Su historia de lealtad a la legalidad republicana es un fascinante ejemplo de cómo se vivió la guerra en el aire.


De la Aeronáutica Naval al motín en el aire

Cuando se produjo el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Antonio Blanch Latorre era sargento piloto del cuerpo auxiliar de la Aeronáutica Naval

Su destino era Ceuta, una de las plazas que cayó inmediatamente en manos de los sublevados, por lo que inicialmente quedó atrapado en zona nacional.

A pesar de encontrarse en territorio enemigo, Blanch mantuvo su simpatía por la República y esperó su momento. Este momento llegó el 15 de diciembre de 1936.

"Rumbo a Málaga": El secuestro del Dornier Do J

Ese día, Blanch formaba parte de la tripulación de un hidroavión Dornier Do J pilotado por el Alférez de Navío José María Moreno Mateo-Sagasta. La misión era escoltar un convoy franquista en aguas de Algeciras.

Sin embargo, a unas 20 millas de Ceuta, Blanch instó al piloto a cambiar la ruta. Su idea era clara: dirigirse a Málaga y entregar el aparato a las fuerzas republicanas

Ante la negativa del alférez, se produjo un forcejeo. Blanch, secundado por el mecánico Evaristo Carballeria López, sacó su pistola y disparó al piloto que murió de un disparo en la cabeza, por ello Carballeira ascendió a teniente y le propusieron convertirse en piloto.

Tomando los mandos del avión, Blanch llevó el hidroavión hasta el puerto de Málaga, poniendo la valiosa aeronave en manos del gobierno legítimo.


Un héroe republicano en los cielos de Guadalajara

La llegada a Málaga convirtió a Blanch en un héroe. La prensa republicana se hizo eco de su gesta, y fue ascendido a teniente en el acto. Poco después, el 25 de enero de 1937, sería ascendido a capitán por méritos de campaña

Destinado a la famosa escuadrilla de Andrés García Lacalle, Blanch aprendió a volar los ágiles Polikarpov I-15, conocidos popularmente como "Chatos"

Desde las bases de Los Alcázares y San Javier, participó en una de las batallas más decisivas de la guerra.

La batalla en el aire sobre Azuqueca

Su final llegó rápidamente, pero no por ello con menos gloria. El 13 de marzo de 1937, en plena batalla de Guadalajara, la aviación republicana atacaba el aeródromo de Azuqueca de Henares, base de la Aviación Legionaria italiana (la Aviazione Legionaria)

Blanch fue derribado durante la acción. Las crónicas indican que, aunque saltó del aparato, su paracaídas no llegó a abrirse, muriendo en el acto. Al día siguiente, su sacrificio fue recordado en los periódicos, consolidando su leyenda.



domingo, 21 de diciembre de 2025

Bing, Geoffrey (1909-1977): un abogado británico en la Guerra Civil Española

Geoffrey Bing fue un abogado y político laborista británico cuya participación en la Guerra Civil Española marcó profundamente su carrera y pensamiento político. Como corresponsal y voluntario en las Brigadas Internacionales, su compromiso con la causa republicana lo convirtió en una figura significativa de la solidaridad internacional antifascista, forjando una trayectoria que luego continuaría en el ámbito del derecho y la política en el Reino Unido y África.


Orígenes y formación académica

Geoffrey Henry Cecil Bing nació en Belfast el 24 de julio de 1909, en el seno de una familia protestante de clase media acomodada. Su padre era un abogado destacado, lo que influyó en su elección profesional. Cursó estudios en el Tonbridge School y poster ormente en el Lincoln College de la Universidad de Oxford, donde se graduó en Historia Moderna

En Oxford desarrolló un profundo interés por la política de izquierdas y fue presidente de la Oxford Union, una prestigiosa sociedad de debate universitario. Completó su formación como abogado, siendo llamado a la barra (barrister) en 1934.

Su papel en la Guerra Civil Española (1936-1939)

El estallido de la Guerra Civil Española en julio de 1936 fue un punto de inflexión para Bing, como para muchos intelectuales de su generación.

  • Corresponsal y observador: Bing viajó a España en 1936 como corresponsal de prensa para el News Chronicle, un periódico británico liberal.  Aunque sus labores exactas varían en las fuentes, se desempeñó en funciones de apoyo, posiblemente como conductor de ambulancia o en tareas logísticas, contribuyendo al esfuerzo republican0.

Carrera política y legal posterior

Tras la guerra, Bing centró su carrera en la política y el derecho, siempre desde una postura de izquierdas:

  • Política en el Reino Unido: Se afilió al Partido Laborista y fue elegido Miembro del Parlamento (MP) por el distrito de Hornchurch en 1945, formando parte de la gran mayoría laborista de Clement Attlee.

Su paso por el parlamento duró hasta 1955. Tras la independencia en 1957, Bing se nacionalizó ghanés y sirvió como Procurador General (Attorney-General) de Ghana bajo el gobierno de Nkrumah. Jugó un papel crucial en la redacción de la constitución del nuevo país y en la formación de su sistema legal. Regresó al Reino Unido, donde continuó ejerciendo la abogacía hasta su muerte el 24 de abril de 1977.

Legado y conclusión

Geoffrey Bing representa la figura del intelectual comprometido que traslada sus ideales a la acción directa. Su participación en la Guerra Civil Española no fue un episodio aislado, sino la base de un compromiso de por vida con la justicia social y la lucha contra la opresión, que luego aplicó en el parlamento británico y en el nacimiento de una nación africana.

Su vida ilustra cómo un conflicto como el español resonó a nivel global, galvanizando a individuos cuya posterior contribución política y legal dejaría una huella en distintos rincones del mundo. Su legado es el de un puente entre las luchas antifascistas europeas de los años 30 y los movimientos anticoloniales de mediados del siglo XX.


sábado, 20 de diciembre de 2025

Bilbao Eguía, Esteban de (1879-1970): Tradicionalismo y poder en el Franquismo

Esteban de Bilbao Eguía (1879-1970) fue un político español clave, cuya trayectoria desde el carlismo hasta la cúspide del régimen de Franco lo sitúa como una figura esencial para entender la construcción del Estado franquista y el papel de la Guerra Civil Española en su ascenso. Ministro de Justicia y durante más de dos décadas Presidente de las Cortes, su pensamiento jurídico y político, anclado en el tradicionalismo católico, dejó una profunda huella en la España de la posguerra.


Orígenes y formación: La raíz carlista

Nacido en Bilbao en 1879, Esteban de Bilbao Eguía se forjó en el seno del tradicionalismo carlista desde muy joven. A los 23 años ya estaba afiliado al partido, considerándose discípulo del intelectual Juan Vázquez de Mella. Esta ideología, basada en la defensa de la monarquía tradicional, el catolicismo y los fueros, marcó para siempre su visión del mundo y de la política.

Su formación fue sólida: se licenció en Derecho y en Filosofía y Letras, doctorándose después en Derecho. Combinó pronto su actividad política con la intelectual, participando activamente en la Sociedad de Estudios Vascos, donde abogó por los estudios sociales, y colaborando con diversos periódicos tradicionalistas como El Pensamiento Navarro o El Correo Español.

Trayectoria política antes de la Guerra Civil

Su carrera pública comenzó como concejal en Bilbao en 1904, aunque fue breve. Pronto saltó a la política nacional, siendo elegido diputado en varias ocasiones entre 1916 y 1920 por distritos de Guipúzcoa y Navarra, siempre bajo la bandera jaimista (una facción carlista). Su colaboración con la dictadura de Primo de Rivera, como presidente de la Diputación de Vizcaya (1926-1930), le valió la expulsión de los jaimistas, un primer indicio de su pragmatismo político.

Con la llegada de la Segunda República, se erigió en un líder destacado de la Comunión Tradicionalista y un enemigo frontal del nuevo régimen. Su oposición fue más allá de lo parlamentario: estuvo implicado en el intento de golpe de Estado del general Sanjurjo en 1932 y en conspiraciones posteriores, lo que le valió ser confinado por el gobierno republicano. Esta actografía de rebeldía anticonstitucional prefigura su papel en el conflicto que se avecinaba.

La Guerra Civil: del cautiverio al poder

Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, Bilbao Eguía se encontraba en Bilbao, territorio leal a la República. Fue detenido y recluido en el barco-prisión "Altuna Mendi". Su liberación llegó el 25 de septiembre de 1936, gracias a un canje por el dirigente nacionalista Ernesto Ercoreca, gestionado por la Cruz Roja. Una vez en la zona sublevada, se integró sin reservas en la junta política de FET y de las JONS, el partido único que Franco estaba forjando, unificando a carlistas, falangistas y otros derechistas.

Este paso fue crucial: significó la adhesión de un histórico líder carlista al proyecto franquista, aportando legitimidad tradicionalista al régimen de Franco. Su lealtad fue rápidamente recompensada con responsabilidades de primer nivel.

Ministro de Justicia: la forja del Nuevo Estado (1939-1943)

El 9 de agosto de 1939, apenas terminada la guerra, Francisco Franco lo nombró Ministro de Justicia. En este cargo, que ocupó hasta 1943, a Bilbao Eguía le correspondió la ingente tarea de desmantelar el ordenamiento jurídico republicano y sentar las bases legales del Nuevo Estado.

Su gestión estuvo guiada por los principios nacionalcatólicos y tradicionalistas: la confesionalidad católica del Estado, la defensa de la propiedad y la familia, y la represión de toda disidencia. Desde su ministerio se impulsó la dura represión legal contra los vencidos y se comenzó a moldear un sistema judicial afín a los valores del régimen, trabajo fundacional para la larga dictadura.

Presidente de las Cortes Franquistas: la institucionalización (1943-1965)

En 1943, Franco lo designó Presidente de las Cortes Españolas, una cámara no electiva y puramente consultiva, pero símbolo de la institucionalización del régimen. Ocupó este cargo durante 22 años, hasta 1965, siendo también presidente del Consejo del Reino (el alto órgano consultivo para los nombramientos más importantes).

Desde este puesto de enorme prestigio y influencia, Bilbao Eguía presidió la elaboración y promulgación de leyes fundamentales como el Fuero de los Españoles (1945) o la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947). Su discurso político, centrado en la "idea de orden" y la persona como sujeto del Derecho, impregnó la retórica oficial. Tal fue su lealtad que, en octubre de 1949, ejerció interinamente la Jefatura del Estado como presidente del Consejo de Regencia durante un viaje de Franco a Portugal.

Legado y muerte

Esteban de Bilbao Eguía falleció en Durango (Vizcaya) el 23 de septiembre de 1970, a los 91 años. Había recibido honores como el marquesado de Bilbao Eguía, ser hijo predilecto de Bilbao y miembro de las Reales Academias de Jurisprudencia y de Ciencias Morales y Políticas.

Su figura encarna la simbiosis entre el tradicionalismo carlista histórico y el franquismo triunfante. Fue un puente ideológico esencial que ayudó a dotar al régimen de Franco de un andamiaje doctrinal y jurídico conservador y católico. Su larga presencia en las más altas instituciones lo convierte en un testigo y arquitecto clave de la España franquista, desde su violento origen en la Guerra Civil hasta su fase de consolidación y declive. Su vida es un capítulo indispensable para comprender cómo se construyó el Estado que gobernó España durante casi cuatro décadas.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Bienes Incautados, Comisión Central de : el aparato franquista en la Guerra Civil

El Decreto-ley de 11 de enero de 1937 creó la Comisión Central de Bienes Incautados, pieza clave en la confiscación sistematizada del patrimonio republicano durante la Guerra Civil española.

La Comisión Central de Bienes Incautados: confiscación institucionalizada en la Guerra Civil

El 11 de enero de 1937, el gobierno del bando sublevado, con sede en Burgos, promulgó un Decreto-ley que instituía la Comisión Central Administrativa de Bienes Incautados por el Estado. Este organismo no fue una medida coyuntural, sino el inicio de una política sistemática de confiscación de bienes pertenecientes a personas, organizaciones y entidades consideradas “enemigas” del nuevo orden franquista.

Su creación marcó un hito en la institucionalización de la represión económica durante la Guerra Civil española (1936–1939), y sentó las bases para una política de saqueo legalizado que se prolongaría durante décadas.

Orígenes y marco legal del Decreto-ley de 11 de enero de 1937

El Decreto-ley fue publicado en la Gaceta de Madrid (el Boletín Oficial del Estado del bando sublevado), y otorgaba al Estado “la posesión, administración y enajenación de los bienes incautados a personas y entidades afectas a la rebelión contra el orden legítimo del Estado”, según la retórica del bando nacional.

En la práctica, esto implicaba la confiscación de bienes de republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas, masones, liberales y simpatizantes del Frente Popular, así como de organizaciones sindicales (UGT, CNT), partidos políticos y asociaciones culturales o educativas vinculadas a la Segunda República.

La Comisión Central dependía directamente de la Presidencia del Gobierno (entonces en manos del general Francisco Franco) y contaba con delegaciones provinciales que actuaban en todo el territorio controlado por el bando sublevado.

Funciones y estructura de la Comisión

Según el texto legal y la documentación conservada en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), las funciones de la Comisión incluían:

  • Identificar y registrar bienes incautados,
  • Administrar provisionalmente esos bienes (fincas, edificios, fábricas, archivos, obras de arte),
  • Proceder a su enajenación, arrendamiento o cesión a entidades afines al régimen.

La Comisión no solo intervenía propiedades privadas, sino también patrimonio colectivo: escuelas laicas, centros obreros, imprentas, bibliotecas populares y sedes sindicales fueron incautadas en masa.

Este sistema operó en paralelo a otras medidas represivas como las depuraciones profesionales, las responsabilidades políticas y los expedientes de represión económica que se intensificarían tras la guerra con la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939.

Impacto en la reconstrucción del orden franquista

La Comisión Central jugó un papel crucial en la reconfiguración socioeconómica del territorio franquista. Los bienes incautados se redistribuyeron entre:

  • Iglesia Católica (muchas propiedades fueron cedidas a órdenes religiosas),
  • Falange Española y otras organizaciones del Movimiento Nacional,
  • Terratenientes y empresarios afines al régimen.

Este proceso no solo castigaba a los derrotados, sino que consolidaba una nueva élite política y económica leal a Franco. Como señalan historiadores como Julián Casanova (La Iglesia de Franco) y Francisco Espinosa Maestre (La columna de la muerte), la incautación fue un pilar de la “limpieza” ideológica que el régimen pretendía imponer.

Documentación archivística y memoria histórica

Los fondos de la Comisión Central de Bienes Incautados están conservados principalmente en el Archivo General de la Administración (AGA), en la sección “Comisión de Incautación de Bienes”, con más de 20.000 expedientes que incluyen listas de propiedades, inventarios y correspondencia administrativa.

Estos archivos han sido utilizados en investigaciones académicas y procesos de restitución simbólica o patrimonial en el marco de la Ley de Memoria Histórica (2007) y su reforma en 2022, aunque la recuperación material de bienes sigue siendo extremadamente limitada.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Bielsa, Bolsa de: Resistencia republicana en la Guerra Civil

Descubre la Bolsa de Bielsa, uno de los episodios más emblemáticos de la resistencia republicana durante la Guerra Civil española. Basado en fuentes históricas y documentación archivística verificable.

La Bolsa de Bielsa: Heroísmo y estrategia en los Pirineos (1938)

En la primavera de 1938, mientras el frente republicano se desmoronaba tras la ofensiva franquista en Aragón, un pequeño rincón del Alto Aragón se convirtió en símbolo de resistencia: la Bolsa de Bielsa. Durante más de dos meses, unos 7.000 soldados del Ejército Popular de la República, liderados por el mayor Antonio Beltrán Casaña (conocido como El Esquinazau), contuvieron a fuerzas rebeldes superiores en número y armamento en un entorno montañoso y aislado.

Este episodio, documentado en fuentes como Historia de la Guerra Civil Española de Hugh Thomas y Historia del Ejército Popular de la República de Ramón Salas Larrazábal, constituye un caso excepcional de resistencia táctica, evacuación ordenada y propaganda política en el contexto de una guerra que ya se inclinaba claramente a favor del bando sublevado.

El colapso del frente aragonés y el cerco de Bielsa

La ofensiva franquista de marzo de 1938 provocó el colapso del frente republicano en Aragón. Mientras las tropas rebeldes avanzaban rápidamente hacia el este y el Mediterráneo, la 43.ª División del Ejército Popular, comandada por El Esquinazau, se replegó hacia los valles pirenaicos, destruyendo puentes e infraestructuras para frenar el avance enemigo.

Entre el 28 de marzo y el 6 de abril de 1938, tras la caída de Torla, Broto y Fiscal, las tropas republicanas quedaron aisladas en la cabecera de los ríos Cinca y Cinqueta, formando lo que se conocería como la Bolsa de Bielsa. A pesar de contar solo con cuatro cañones, frente a los 30 del enemigo y una abrumadora superioridad aérea, los republicanos organizaron una defensa tenaz en un terreno extremadamente accidentado.

La resistencia en el Alto Aragón

La III División Navarra, al mando del general Iruretagoyena, intentó tomar el valle, pero sufrió un revés decisivo el 6 de abril, cuando su Compañía de Esquiadores fue aniquilada en una emboscada en Fanlo. Este hecho detuvo temporalmente el avance franquista.

Durante semanas, el frente quedó estabilizado en torno a tres puntos clave:

  • Macizo de las Tres Sorores y Circo de Gurrundué (defendido por la 130.ª Brigada Mixta),
  • Tella y Escalona (72.ª Brigada),
  • Valle de Gistaín (102.ª Brigada).

Pese al aislamiento, los bombardeos constantes y la escasez de suministros, la 43.ª División mantuvo posiciones hasta finales de mayo, cuando la situación se volvió insostenible.

Bombardeos aéreos y evacuación a Francia

Las fuentes históricas documentan múltiples ataques aéreos franquistas sobre Bielsa y localidades vecinas entre mayo y junio de 1938:

  • 12 de mayo: cazas Romeo Ro.37 del Grupo 4-G-12.
  • 31 de mayo: bombarderos Heinkel He 46 del Grupo 6-G-15.
  • 7 de junio: Savoia SM.79 de la 1.ª Brigada Aérea Hispana y Junkers Ju 52 del Grupo 2-G-22.
  • 15 de junio: Heinkel He 51 lanzaron bombas incendiarias sobre Bielsa y Parzán.

Ante la imposibilidad de continuar la resistencia, El Esquinazau organizó la evacuación de unos 4.000 civiles y el repliegue ordenado de sus tropas. En la noche del 15 al 16 de junio de 1938, las últimas unidades cruzaron la frontera francesa por el Puerto Viejo, aún cubierto de nieve.

Consecuencias políticas y simbólicas

La retirada ordenada y el alto índice de lealtad republicana tuvieron un fuerte impacto propagandístico. En suelo francés, el gobierno galo permitió a los soldados elegir entre regresar a la zona republicana o pasarse al bando franquista. De unos 7.300 hombres, solo 411 optaron por el bando sublevado, mientras que 6.889 regresaron a Cataluña por Portbou.

Este desenlace reforzó la política de "Resistir es vencer", impulsada por el presidente Juan Negrín, y demostró que, incluso en derrota, la disciplina y el compromiso republicano podían mantenerse.

 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

biblioteca de la Real Academia de la Historia en la Guerra Civil Española

Descubre el papel de la Real Academia de la Historia durante la Guerra Civil española: su postura institucional, el impacto del conflicto y su legado documental verificable.

La Real Academia de la Historia y la Guerra Civil Española (1936–1939)

Fundada en 1738, la Real Academia de la Historia (RAH) ha sido desde sus orígenes una institución clave en la preservación y estudio del pasado español. Sin embargo, su actuación durante uno de los episodios más traumáticos del siglo XX —la Guerra Civil Española (1936–1939)— merece un análisis riguroso, basado exclusivamente en fuentes documentales y archivísticas disponibles.

Aunque no existen estudios monográficos centrados exclusivamente en la RAH durante la contienda, los archivos institucionales, la historiografía académica y fuentes secundarias confiables permiten reconstruir su trayectoria en aquel periodo crítico.

Neutralidad institucional en un contexto de polarización

Durante los primeros meses del conflicto armado, la RAH, al igual que otras instituciones culturales del Instituto de España (del que forma parte desde 1938), adoptó una postura de relativa neutralidad formal. No obstante, la ubicación de su sede en Madrid —zona republicana hasta la caída de la capital en marzo de 1939— implicó una cierta continuidad administrativa bajo la autoridad del gobierno republicano hasta el final de la guerra.

Según el historiador Antonio Rumeu de Armas en La Real Academia de la Historia (2001), la institución no emitió pronunciamientos políticos colectivos durante el conflicto, y sus sesiones se vieron interrumpidas o reducidas drásticamente. Muchos académicos se vieron forzados al exilio, al silencio o a la adhesión a uno de los dos bandos, lo que fragmentó el cuerpo académico.

El traslado de fondos y la protección del patrimonio

Uno de los episodios más documentados es el esfuerzo por proteger su patrimonio bibliográfico y documental. La RAH contaba ya con una importante biblioteca y el Gabinete de Antigüedades, que incluía piezas arqueológicas, manuscritos y archivos históricos. Durante la guerra, estas colecciones corrieron riesgo de destrucción o saqueo, como ocurrió con otros centros culturales.

Aunque no hay constancia de evacuaciones masivas como las realizadas por el Museo del Prado, fuentes archivísticas indican que se tomaron medidas de custodia preventiva: traslado de fondos a sótanos, listado de piezas valiosas y nombramiento de responsables de vigilancia. Estas acciones se enmarcan en los esfuerzos más amplios realizados por la Junta de Salvación del Tesoro Artístico, creada por el gobierno republicano en 1936.

Reorganización tras la victoria franquista

Tras el final de la guerra en abril de 1939, la RAH fue reorganizada bajo la nueva autoridad franquista. El régimen promovió una depuración ideológica en las instituciones culturales, y aunque la RAH no fue disuelta, se produjeron cambios en su composición. Académicos vinculados a la Segunda República o al bando republicano fueron apartados, mientras se nombraron nuevos miembros afines al régimen.

Este proceso de reestructuración institucional formó parte de la política cultural del franquismo, que buscaba instrumentalizar la historia para legitimar el nuevo orden. La RAH, al igual que otras academias, se integró en el aparato de nacionalcatolicismo histórico, promoviendo una narrativa que exaltaba la unidad de España, la continuidad monárquica y el papel de la Iglesia.

Legado documental y memoria histórica

Hoy, los archivos de la RAH contienen abundante documentación de la posguerra inmediata, pero escasos registros internos del periodo 1936–1939, lo que dificulta un análisis exhaustivo. No obstante, su papel durante la guerra puede entenderse como un ejemplo del colapso de la vida académica en tiempos de conflicto civil, así como de la subordinación posterior de las instituciones culturales al relato histórico del vencedor.