Ignacio Bolívar: El naturalista que llevó la ciencia española al exilio
Imagina a un científico de 89 años, con una trayectoria brillante a sus espaldas, obligado a huir de su país en un barco con destino a América. No es un personaje de ficción. Es Ignacio Bolívar y Urrutia, el entomólogo más importante de la historia de España y una figura clave en la Edad de Plata de la ciencia española, cuya vida quedó marcada para siempre por el estallido de la Guerra Civil Española.
En esta entrada, como experto en historia y divulgación, te contamos su fascinante historia, centrándonos en su papel como gestor científico durante la contienda y su posterior exilio, un legado que no fue reconocido oficialmente en España hasta 2019
¿Quién fue Ignacio Bolívar? El padre de la entomología ibérica
Nacido en Madrid en 1850, Ignacio Bolívar se doctoró en Ciencias Naturales en la Universidad Central. Fue el miembro más joven de los catorce fundadores de la Sociedad Española de Historia Natural y se convirtió en la máxima autoridad mundial en ortópteros (saltamontes, grillos y langostas).
Un gestor excepcional
Su verdadera revolución no fue solo científica, sino institucional. Ocupó cargos de máxima responsabilidad que le permitieron modernizar el país:
Director del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) de Madrid durante casi cuatro décadas (1901-1939).
Director del Real Jardín Botánico de Madrid (1921-1930).
Miembro de la Real Academia Española (1931) y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Según la Biblioteca Nacional de España, su labor fue crucial para la renovación de los estudios de ciencias naturales, apostando por la enseñanza práctica y la conexión con Europa.
Su papel en la Guerra Civil Española: Presidente de la Junta de Ampliación de Estudios
Aquí es donde la historia de Bolívar se cruza con la política y el drama de la Guerra Civil. En 1934, tras la muerte del insigne Santiago Ramón y Cajal, Bolívar fue nombrado Presidente de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).
¿Qué era la JAE?
La JAE fue el organismo más importante para el fomento de la investigación en España durante el primer tercio del siglo XX. Gracias a ella, generaciones de científicos estudiaron en el extranjero.
Bolívar la presidió durante toda la guerra (1934-1939). En pleno conflicto bélico, mientras las balas silbaban en las calles, este científico de 86 años intentó mantener a flote la estructura científica del país, protegiendo a investigadores y gestionando una institución que el bando sublevado consideraba un "nido de rojos" por su vinculación con la Institución Libre de Enseñanza y el krausismo.
El derrumbe y la huida
Con la victoria franquista en 1939, la JAE fue disuelta. Las depuraciones del nuevo régimen barrieron a cientos de intelectuales e investigadores. Bolívar, coherente con sus ideales republicanos y su defensa de la libertad de cátedra, no tuvo opción. A sus 89 años, cruzó los Pirineos hacia el exilio en el sur de Francia y, poco después, embarcó hacia México.
Dato clave: En 2019, el Gobierno de España reconoció la "ilegitimidad" de las sanciones franquistas impuestas a Bolívar y a otros seis académicos, devolviéndoles simbólicamente su honor.
El exilio en México: Un renacer científico
Lejos de jubilarse, México supuso un renacimiento para Ignacio Bolívar. Llegó en julio de 1939 al puerto de Veracruz, en el barco Monterrey, acompañado de su hijo, el también entomólogo Cándido Bolívar.
Fundación de la revista "Ciencia"
Con 90 años cumplidos, fundó en 1940 la revista Ciencia: revista hispanoamericana de ciencias puras y aplicadas. Esta publicación se convirtió en el órgano de expresión del exilio científico republicano y el puente de unión entre los intelectuales españoles y los científicos mexicanos y latinoamericanos.
Reconocimiento en tierra azteca
Lejos del olvido que sufrió en la España franquista, en México fue tratado como una celebridad. Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro honorario de La Casa de España (hoy Colegio de México.
Legado y memoria: El regreso del honor
Ignacio Bolívar murió en Ciudad de México el 19 de noviembre de 1944, a los 94 años. Durante décadas, su muerte pasó inadvertida en su país natal, pero su legado es imborrable:
Describió más de 1.000 especies y 200 géneros nuevos para la ciencia.
Publicó más de 300 libros y monografías.
Su biblioteca y archivo personal, conservados por sus herederos, están siendo digitalizados por la Biblioteca Nacional de España pertenecen al dominio público desde 2025.
El 30 de enero de 2019, en un acto solemne en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, el gobierno socialista de Pedro Duque entregó a sus familiares un diploma que reparaba el agravio. Ignacio Bolívar, el sabio de los saltamontes, volvía a casa.
Conclusión
La historia de Ignacio Bolívar es la historia de la ciencia española: brillante, moderna, republicana y truncada. Pero también es una historia de resiliencia. Su figura nos recuerda que el conocimiento no entiende de fronteras y que, incluso en el exilio, la pasión por la investigación puede construir puentes.