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martes, 30 de septiembre de 2014

El S.E.U. y los deportes (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

«Mens sana in corpore sano». 

Harto conocido es este aforismo, por cuya virtud, aquellos que nacían deformes o contrahechos, eran arrojados por espantosos precipicios, considerándolos la escoria de una sociedad, que se componía, en su esencia, de hombres fuertes y útiles. En aquellos tiempos en que el Imperio Romano se desmoronaba sin remisión alguna, los propios emperadores cuidaban aún de los juegos del circo y lanzaban con sus manos a la arena, unas cuantas monedas que servían de recompensa al gladiador más diestro o le ceñían en sus sienes la corona de laurel, que le proclamaba invicto y esforzado. En la Edad Media, eran deportes, con inusitada frecuencia practicados, aquellos torneos, donde los caballeros demostraban públicamente su pericia en el manejo de la lanza y del caballo. 

Hoy día, nos encontramos con millares de ejemplos, donde el efecto más simple, la más ligera impresión o el más sencillo movimiento, constituyen un fenómeno deportiva, que pocas veces nos detendremos a observarle y pasará sin percatarnos de su presencia. 

El niño, apenas ha tenido noción de lo que le rodea, aun no ha tenido tiempo de aprender a moverse ni a semi-comunicarse con sus semejantes, siente ya la imperiosa necesidad de jugar. El deporte, es, pues, en su forma más elemental de manifestarse, una necesidad fisiológica puramente instintiva, nacida en el nuevo ser de algo que le falta para completar el mecanismo de su existencia en el 
mundo de las personas y de las cosas. 

Si los escolares no alternasen los juegos con el estudio, pronto los veríamos decaer hastiados de la agotadora labor diaria, para entregarse a la ociosidad. 

En la sociedad civilizada, el que levanta de una manera periódica, una piedra u otro peso cualquiera; el que cava la tierra, levantando y dejando caer a intervalos regulares el azadón, observa, cómo al cabo de cierto tiempo, se han endurecido sus músculos y se ha ampliado su pecho, sintiéndose lleno de salud y de optimismo. 

He aquí de que manera, imperceptiblemente, se convierte el trabajo en deporte; y aun en aquellas tribus salvajes, que viven alejadas de toda civilización, el deporte halla su manifestación más inmediata en el indígena que lanza una flecha, trepa por un árbol, se sumerge bajo el agua o transporta bajo sus hombros los materiales que ha de emplear en la construcción de su albergue. 

Si en las modernas Universidades, no se construyesen al lado de amplísimas aulas, soberbios campos de deportes, no podrían formarse por entero, ni aprender a ser hombres, los jóvenes que a ellas asisten. 

Es también indudable que el deporte, como toda acción que se ejecuta perfecta, lleva anejo un sentido de belleza, que su contemplación provoca en los demás; de aquí el enorme auge alcanzado en la época actual por aquellos, en que la consecución de lo bello, estriba en una competición humana. 

Sentado queda así, que el deporte lo necesita el ser humano como al aire que respira, y que si por un momento faltase de la tierra, los pueblos se hundirían automáticamente, los hombres, endebles, serían arrastrados por el soplo del viento y todo lo precipitaría para siempre en el abismo la relajación de las costumbres. 

Las grandes naciones de la época actual, Alemania, Italia, se preocupan de la educación física de sus habitantes, convencidas de la extraordinaria importancia que posee para alcanzar sus voluntades de Imperios libres. 

En España, para formar el nuevo Estado, se necesitan hombres fuertes de cuerpo y espíritu. Hay que conseguirlo. ¿Cómo? Intensificando en sumo grado los deportes entre los universitarios, sometiéndolos a normas fijas e imponiendo la instrucción premilitar. 

¿Quién lo ha de conseguir? El S.E.U., que ha colocado este problema tan interesante entre sus postulados esenciales, con la unión y la disciplina de todos. 

¡Estudiantes, nutriendo las filas del Sindicato Español Universitario, contribuiréis a forjar la España nueva, en la que han de imperar, la unidad, la grandeza y la libertad de sus destinos! 

¡ARRIBA ESPAÑA!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 10 - 1936 Noviembre 09

lunes, 29 de septiembre de 2014

El camarada Manuel Hedilla (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Corrían aquellos tiempos, en que llevar una camisa azul, era ir llamando a la Muerte decididamente y en voz alta. 

La voz fuerte de José Antonio, iba llenando todo de promesas y consignas. Castilla -madre vieja de España- fue la primera que oyó su verbo fácil y su promesa anunciadora, estremecida desde la altura parda de la meseta, hasta el borde cántabro. Y fue allí, en la ventana castellana asomada al azul de horizontes rizados, donde el nombre de la Falange, voló por vez primera sobre un mar español. 

Siempre Castilla. 

¡Hasta en el mar! 

Un marino montañés, lanzó el ¡arriba España! de su azul rebeldía, y toda la juventud de la Montaña, que sentía hambre de Patria y sed de Justicia, se agrupó a su alrededor. 

Era un hombre de pueblo. 

...Y todos creyeron en él. 

Este es el romance añejo de la Falange santanderina, que nos llegó desde el mar castellano, alborozamente tierra adentro. 

—o—o— 

Aquel marino, es hoy en la ausencia de José Antonio Primo de Rivera, el conductor sereno de los «camisas azules». Entre ellas, la «camisa vieja» de Manuel Hedilla, camarada nuestro, de Castilla y del Mar, es la unidad apretada de la Falange. 

Los camaradas que dan cara a la muerte en las encrucijadas de los frentes, saben de su risa eterna como estereotipada; los trabajadores de la segunda línea, confían en él, porque no ignoran que él sabe de faenas rudas y de ansias justicieras; aquéllos a quienes no llegó la luz de nuestra verdad, y viven fuera de la órbita de nuestro movimiento, le respetan porque saben que Manuel Hedilla, es ,un «camisa vieja» sin mancha alguna de pecados políticos, y el camarada que encontramos para ser conducidos a la victoria azul, en el momento solemne de la lucha, en que nos ha faltado la figura genial y precursora de nuestro José Antonio

Y así vamos todos tras él, tejiendo poemas de victoria y leyendas heroicas, sobre el cañamazo de la España que tiembla jubilosa, en el parto feliz de nuestro amanecer. 

Un día, quizás cercano, aparecerá José Antonio entre nosotros, como un héroe legendario y entonces Manuel Hedilla volverá al Mar y a la Montaña ya redimida, para volver a ser aquel camarada de romance santanderino que un día agrupara en torno suyo a toda la juventud montañesa, desde aquella ventana de Castilla, asomada al azul de horizontes rizados del Cantábrico. 

..,Entonces, empezaremos a comprender, y su nombre quedará siempre entre nosotros, unido en la Historia, al milagro de esta segunda Reconquista. 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 10 - 1936 Noviembre 09

domingo, 28 de septiembre de 2014

La nacionalización del proletariado (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Lamentable mentalidad antíhistórica, la de aquellos que nos gritan ahora, al vernos dedicados a la tarea de crear y robustecer nuestras organizaciones obreras nacionalsindicalistas. 

¡Dejen ustedes eso! ¡Van a ser iguales que los rojos! 

Y cuando les decimos que por aspiración programática y doctrinal, por un imperativo histórico que tenemos que servir e incluso por patriotismo, nuestra obligación consiste en encuadrar las masas proletarias, desintoxicadas del marxismo y del anarquismo, dentro de nuestros cuadros, nacionalizándolas y haciéndolas sentir de nuevo la fe en España, a la par que la seguridad de que sus reivindicaciones justicieras serán atendidas, esas pobres gentes no nos entienden. Es corno si les habláramos un lenguaje distinto, un volapük ingrato a sus oídos reaccionarios. Y de aquí, que aquellos que no han comprendido que la guerra civil es ya revolución nacional, y que ésta no podrá ni deberá hacerse en contra del proletariado, se indignen con la Falange y sienten un poco de pavor por nuestros avances, en terrenos que antes dominaba el adversario rojo, causando miedo irresoluto 
en estos bravoneles de la hora. 

Afortunadamente, las mentes claras que dirigen el movimiento nacional, saben interpretar la Historia y palpar las inquietudes del mando. En todas sus manifestaciones a la Prensa -sobre todo a la extranjera- interesada en desnaturalizar la insurrección patriótica contra el comunismo, el general Franco usa un lenguaje inequívoco, que deberían interpretar fielmente las mentes subalternas. El generalisimo dice bien; que no estamos luchando para conservar privilegios injustos e innaturales; que se atenderán los intereses y derechos de las clases media y obrera. Y cuando dice Franco con toda lealtad estas palabras, gana tantas batallas como con sus talentos de general victorioso. 

Hay que gritarlo a los cuatro vientos, con la intensidad precisa para que las duras molleras y los secos caletres de los elementos que, por incapacidad, pueden hacer más daño al movimiento nacional, que contra el proletariado no puede hacerse en la vida moderna, ni un Estado ni una reacción: Seria construir en la arena, forjar castillos de naipes, dejar al margen de la nueva organización de la vida española, a un sector obrero numeroso, resentido, amargado y sin poder restañar sus heridas con una alegre participación primordial en la forja de la España nueva. Con toda la responsabilidad personal que sea precisa, es menester estampar esta verdad palmaria, hacerla asequible a los pobres burgueses que tan solo hace cien días temblaban en pavor ante la virulencia del marxismo, al que estaban dispuestos a ceder todo cuanto la dignidad viril y civil debían defender y que ahora, tras las líneas de retaguardia, donde luchan cien mil fusiles nacionalsindicalistas, gallean estúpidamente como si fuera un ideal noble, convertir a España en un cementerio, tras cuyas tapias pudieran andar solas las fábricas y producirse el trigo autoctónamente. 

Las regiones de Alemania, de Italia, pueden persistir porque han logrado plenamente la magnifica aspiración que a nosotros nos guió siempre: nacionalizar el proletariado, hacerlo copartícipe de las comunes ambiciones propias de un Estado, digno de este nombre: Una España renaciente, jamás podrá alzarse sobre la esclavitud ni tampoco sobre el odio. Tras esta tempestad y cuando la victoria esté asegurada, habremos de recordar que los hijos de España somos hermanos, lo mismo en lo tiempos de prosperidad que en los de miseria. Así lo dijo José Antonio y así lo sentimos los que tenemos el deber claro y sencillo, de llevar a la Falange a metas de luz y de justicia.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 9 - 1936 Noviembre 07

sábado, 27 de septiembre de 2014

Sobre la marcha (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Soplaron vientos de indisciplina social. A su ciego impulso, el mar de fondo de todas las apetencias removió ese sedimento de bajas-pasiones enquistado en la conciencia pervertida de las masas incultas y en esos corazones abiertos siempre al regalo de la ambición sin medida. Y encrespada la codicia, desencadenada la galerna de todos los egoísmos, de todas las concupiscencias ocurrió lo que fatalmente, inexorablemente tenía que ocurrir: España, la España guardadora del tesoro espiritual de una raza, quedó convertida en informe montón de ruinas morales

La ola del desenfreno y del libertinaje tolerados, cuando no reglamentados, llegó a todas partes, envolviendo en su turbios espumarajos lo más rico de nuestras costumbres. Y la inmoralidad prendió en todos los aspectos, en todas las manifestaciones de la vida española: inmoralidad en muchos de los nervios vitales del Estado: inmoralidad en ciertos conglomerados políticos: brotes de inmoralidad en la Justicia, en la calle, en el hogar: en todas partes. El cuerpo social, roído por la lepra de tantas y tantas inmoralidades, ofrecía el aspecto de un organismo en plena descomposición.

Una de las manifestaciones externas más acusadas de esa prostitución de nuestras costumbres. sanas era -y continúa siéndolo- la existencia de esas vastas legiones de «blasfemos» que, en gesto jaque
y ademán de provocativa insolencia, campean por todos los lugares de España. Tan crecido es su número, tan extenso el campo de cultivo que ha ganado ese repugnante vicio, que hasta la pureza
de muchos labios infantiles se ve manchada por la frase soez y escarnecedora de las cosas más sagradas para el hombre.

Y esta faceta del relajamiento moral a que hemos llegado, y este matiz de incultura, en pugna hasta con la elegancia espiritual de un pueblo, digno de serlo, tiene que terminar, como sea; pero tiene que terminar. Es demasiado bochornoso y deprimente ese espectáculo, muy del agrado de los que fueron, pero incompatible con la decencia moral de los que aspiramos a ser.

La Falange, que viene a cerrar contra todas las inmoralidades, punto inicial de los males todos que pusieron a España en trance de muerte, va a emprender una intensa y ruda campaña contra la palabra «inculta». Y, claro está, que ha de emprenderla y seguirla reciamente, violentamente, si preciso fuera, en primer término, contra la blasfemia.

Ya sabemos nosotros que esas expresiones «cerriles» no pasan de ser un síntoma, que el daño es demasiado profundo para atacarlo en esas manifestaciones externas que, al fin, no son otra cosa que rizo de aguas en la superficie de un mar agitado en sus profundidades.

El mal es de incultura, de atroficia de la sensibilidad sentimental de ciertos espíritus, embotados, hasta el envilecimiento, por la labor sinuosa de los unos y el cobarde e interesado abandono de los
otros.

Y, en la infancia, sabemos, también, que esos retoños de materialismo y esas palabras, negación de la propia espiritualidad, no son otra cosas que el fruto, bien triste y bien amargo, por cierto, que maduraron aquellos maestros que, con alevosía y premeditación -gravantes de su delito de lesa Patria- convirtieron el sagrado de la Escuela en laboratorio forjador de hombres sin Dios y sin Patria.

Y era la blasfema manifestación de inmoralidad en la calle por incomprensible inhibición de la autoridad. Y lo es en muchos hogares porque, el contacto con una vida maculada por todos los vicios, degenera en esos excesos de lenguaje...

Todo eso lo sabemos; pero mientras es llegada la hora de la reconstruccióa moral y material de España, hay que llevar a cabo, como labor preparatoria de aquella, la poda implacable de esas ramas,
que en el tronco fecundo no desempeñan otra misión que la de elementos absorventes de su savia moral, sustento de aquél. Y una de las primeras ramas, entre las tantas que han de caer al golpe tajante e incontenible de la Falange, será de la blasfemia soez y canalla.

Por decoro, por dignidad, por decencia pública, no puede tolerarse ni un día más esa constante ofensa a los sentimientos de la mayoría del pueblo español. No puede tolerarse. Y no se tolerará.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 9 - 1936 Noviembre 07

viernes, 26 de septiembre de 2014

La unidad de destino (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Hemos aclarado el concepto de «Imperio» y vamos hoy a desgranar el de «Unidad de destino». 

Todos los que han leído y escuchado a la Falange, han oído repetir a lo largo de artículos y discursos la idea de la «Unidad» como una consigna inquebrantable. 

El Fascio, es ante todo, unidad en su origen y en sus símbolos representa el «haz» unido, la gavilla atada según lo concibió Mussolini con el abolengo de los Lictores y el haz de flechas como lo creó José Antonio

En su expresión gráfica, el Fascio es «Unidad». Y esto, ¿por qué? 

Porque todo lo que es eterno y vital, es uno. La vida en su esencia es una síntesis, una unidad; la muerte es una antítesis, una separación, una disgregación; es la disociación entre los elementos orgánicos. 

En el campo majestuoso del espíritu, tenemos una sola alma. 

En el ámbito recóndito y misterioso de la materia, tenemos un solo corazón; y, a su vez, corazón y alma están íntimamente ligados dentro de esa síntesis maravillosa que se llama la vida. 

En el campo social y político, la Unidad lleva al Imperio, a la grandeza a la voluntad y al mando; la voluntad imperial es una voluntad unitaria. 

Abramos la historia. Europa ha sido más grande cuando ha sentido mejor la idea de la unidad. Es el sacro Romano Imperio; son las Cruzadas y será un día la idea unitaria de la lucha contra el Comunismo lo que salvará la civilización occidental. 

Por esto, todos los Fascíos son unitarios y las Confederaciones y Federaciones y los regionalismos políticos, han sido barridos allí donde el Fascio impera. 

Por eso en octubre del 34, el mayor delito contra una Patria y una Historia, no fue la revolución asturiana, sino la sublevación catalana. 

En Asturias, se atentó contra un régimen económico, en Cataluña, se quiso disgregar una Patria, para en el vacío una historia y una vida, lo primero puede perdonarse, lo segundo, es una monstruosidad biológica, no puede perdonarse ni olvidarse. 

Tenemos formado el sentido genérico de la «Unidad» en la Falange, y ahora es preciso que lo hagamos específico con el calificativo del Destino. 

Proclamamos la unidad de destino, que se comprende mejor, cuando decimos Unidad de fines. 

Creemos ciegamente en la Unidad de Destino, dentro de la Patria entre todos los que la formamos y dentro del Mundo, entre todas las Patrias. 

Llegamos a la elaboración de esta idea señera por la Unidad de origen, la unidad de redención y la hermandad. 

Todos tenemos el mismo origen, todos hemos sido redimidos, todos hermanos, y sí esto es así, ¿cómo sería posible que no tuviéramos el mismo destino? 

Por ello, no admitimos en la Patria, Regiones con destino distinto; su destino, es uno; no admitimos, en el mundo. Patrias con destinos opuestos. 

De esta disquisición ideológica, se extrae, camaradas de la Falange, una importantísima consecuencia practica: 

No admitimos la lucha de clases porque es la afirmación antíbiológica de la diversidad de destinos; todos los hombres, todos los pueblos, todas las clase, tenemos unidad de destino, tenemos un último, idéntico y mismo, tenemos un destino universal; creemos en esta unidad de destino, porque creemos en lo vital y en lo eterno. 

¡¡ARRIBA ESPAÑA!! 

 Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 7 - 1936 Noviembre 05

jueves, 25 de septiembre de 2014

III Consejo Nacional del S.E.U. (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Se ha celebrado en Salamanca el III Consejo Nacional del Sindicato Español Universitario, con carácter extraordinario. Con esta finalidad se han reunido en la vetusta ciudad del Tormes los representantes de todos los Sindicatos Provinciales, designados por los méritos adquiridos en su labor, con los jefes de Distrito Universitario, presididos por el jefe Nacional Provisional, camarada Heliodoro Fernández Cánepa, para dar solución a problemas de trascendental importancia para todos los estudiantes españoles. 

Se presentaron al estudio de este Consejo dos ponencias. La primera: «Derogacíón de la autonomía de la Universidad Catalana». Interesante en extremo, pues con toda la razón, pedimos los estudiantes Nacional Sindicalistas se prohiba la entrada en la Universidad a todos aquellos elementos separatistas que quieran infiltrarse en ella, para hacer una labor de medro personal o para levantar bandera de sus ambiciones. 

La segunda: «Revisión del profesorado» fue no menos sugestiva que la anterior, porque hasta ahora la mayor parte de los catedráticos que daban clase en los Centros Docentes, no eran más que politiquillos al uso que se cuidaban más de exponer doctrinas de los grupos políticos a que pertenecían que de transmitirnos su ciencia, si es que tenían alguna, que cuando menos, habrían ganado la cátedra a la ayudantía a fuerza de «enchufes» o de recomendaciones. De donde resultaba siempre el, paso únicamente de los alumnos que llevaban en la solapa la banderita de su partido o que habían sido descaradamente propuestos para ello por alguno de los siervos y aduladores que el catedrático tenía siempre al lado. Nosotros queremos que se haga la más minuciosa revisión de todo el Profesorado español nombrándose tribunales que juzguen la actuación de cada profesor. 

En esta ponencia, entró a formar parte como secretario de la Comisión encargada de su estudio, nuestro jefe Provincial, camarada Valeriano Elvira de la Mano, quien desempeñó un importante papel. 

Estas dos ponencias fueron aprobadas por unanimidad, en las sesiones celebradas desde el día 28 del mes pasado hasta el 31; fecha en que terminó el Consejo, satisfactoriamente para todos los Consejeros, que han quedado perfectamente compenetrados en las normas que han de seguirse en el futuro. 

Así pues, estudiantes, estad atentos al rumbo que hemos de seguir todos en épocas venideras. Cuando el estruendo de las armas cese, nuestra misión está en el estudio, que es donde se forjaron todos los hombres grandes. 

Con la abnegación y el sacrificio por parte de todos, cada uno de nosotros habrá aportado su granito de arena al amanecer del nuevo Imperio Español. 

Y sobre todo que nuestro jefe, camarada Alejandro Salazar, donde quiera que esté, que sepa que nuestro espíritu está con él y que las doctrinas que predicó en épocas de persecución, han dado su fruto, en esta masa estudiantil, que ansia la Patria, Una, Grande, y Libre. 

¡ARRIBA ESPAÑA! 

 Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 7 - 1936 Noviembre 05

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La hermandad (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Hubo un tiempo en que aún los más excelsos filósofos creyeron honradamente que entre los hombres existía una diferencia esencial, constitutiva y la humanidad aparecía fraccionada en dos grandes grupos o clases. Hombres libres y esclavos. 

Para el mundo antiguo, el «Hombre libre» tenía una diferencia sustancial con el «hombre esclavo». Es más, el esclavo, ni siquiera era hombre; era un valor económico y patrimonial; era simplemente «una cosa». 

No vamos a sacar de esta concepción antigua, mas que una sola consecuencia: la diferencia de naturaleza traía consigo una diferencia de atribuciones y facultades; más claro aún, una desigualdad de derechos. Quedamos pues, en que la Filosofía y el Derecho admitían y regulaban una diferencia sustancial entre los hombres. 

Ante ese panorama desolador, aparece el Hijo del hombre proclamando la igualdad de todos los hombres como hijos de un mismo Padre, y llamados a un mismo destino. 

Por vez primera resonó en los ámbitos del mundo, con escándalo del paganismo, la afirmación evangélica de que todos los hombres son hermanos e iguales. 

Este principio moral fue ínformando la vida colectiva con más o menos rigor hasta el 1789 en que la Revolución Francesa, en su Declaración de los derechos del hombre y del Ciudadano, le dio ropaje jurídico en su lema de LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD. 

Lo que era un principio moral, es entonces un precepto jurídico; pero comenzaba entonces la gran industria y la proletarización del artesanado que, poco a poco, vio con dolor y escarnio que la hermandad moral y jurídica era desplazada por la opresión económica. 

Aquellos asalariados que moral y jurídicamente eran hermanos del capitalista, eran esquilmados por éste. 

No es de este lugar, trazar las consecuencias desoladoras y catastróficas que este olvido de la Hermandad ha producido. 

Esas legiones de hombres, hienas que ahora roban, incendian y asesinan en holocausto al doctrinarismo satánico de la lucha de clases, son el fruto infernal de haber olvidado el sentimiento de la Hermandad. 

F.E. de las J.O.N.S. proclama como una consecuencia de la unidad de destino, el sentido de la Hermandad entre todos los hombres; por ello no admite la lucha de clases que es la herejía mayor que cometerse puede contra el principio de la Hermandad, ni admite tampoco la explotación del hombre instaurada y organizada por el régimen capitalista en donde el individuo no es más ni menos -en muchos casos quizá sea menos- que una pieza de la gran maquinaria industrial con olvido lamentable y pagano de que es un complejo de cuerpo y espíritu, con una dignidad excelsa. 

A este panorama angustioso de la actual organización económica y social, nosotros venimos a restaurar el sentido cristiano de la vida y el principio de justicia, conforme al cual, todos los hombres son iguales y hermanos por esencia. 

Esta Hermandad, dentro de la misma Falange, tiene un matiz más íntimo y cordial, el de camaradería, cuando nosotros llamamos a un correligionario Camarada, añadimos el sentimiento de fraternidad como postulado; el calor y la cordialidad del cariño de la amistad, del amor, que al mermar en extensión aumenta en intensidad. 

Esta es nuestra Hermandad, que como veremos en otra glosa rebasa el ámbito de la vida para extenderse más allá de la muerte. 

¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 6 - 1936 Noviembre 04

martes, 23 de septiembre de 2014

Cara al sol (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Recorremos un sinuoso camino de montaña, en servicio de vigilancia, Las copas de los pinos se abrazan en verde filigrana bajo el cielo claro de un sereno atardecer de otoño. El aroma penetrante de resina virgen y agreste romero estimula a respirar hondo. El cercano y tenaz estampido de nuestras baterías, me transportan el fragor de pasados combates y forja en mi pensamiento joven hechos heroicos que den victorias a España y honra a la Falange... 

La brisa trae los sones graves de nuestro himno, cantado en alegre tiempo de marcha. Es una compañía del Ejército que viene hacia nosotros, dando al aire serrano el vigor de su juventud, que hace unas horas subió al carro del Triunfo, burlando a la muerte. Al frente de los soldados, animoso y tostado como ellos, un capitán, de venerable testa cana, dirige, con paternal orgullo, la alegría de sus muchachos... 

Ya más cerca reconocen su paisanaje; nuestra escuadra y aquellos hermanos soldados, abrazándose jubilosos, gritan ¡Zamora! ¡Zamora!... 

Es mía compañía del Regimiento de Toledo, que, cumplida su misión en este frente, marcha con destino que solo el mando conoce. 

Nos separamos para seguir cada cual su camino: «¡Viva España!... ¡Hasta Madrid!... ¡Arriba España!... ¡Viva el Ejército!...» 

¡Dios os proteja, bravo capitán que, a despecho de vuestra salud, quebrada por los años, dejasteis la quietud del retiro para servir a España en la primera línea; y a vosotros, hermanos soldados, enjutos hijos de Castilla, que hicisteis del deber virtuoso placer, sensibles a la llamada de la Patria: que seguisteis a vuestros jefes con lealtad, disciplina, confianza y heroísmo; que termináis vuestras cartas con un «¡Arriba España!», orlado de ingenuos arabescos, y cantáis briosos, por los campos de guerra, «Cara al Sol...»: La Falange está orgullosa de vivir en vuestros corazones! 

¡ARRIBA ESPAÑA! 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 6 - 1936 Noviembre 04

No basta (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

No basta la camisa azul y en ella, trenzados en rojo, el yugo y el haz de flechas simbólicas. No basta.

Ha de ser en el azul claro, transparente de las almas en el que han de ser grabados con el rojo de la abnegación y del sacrificio constantes las flechas sagradas del IDEAL y el yugo fraterno de la aspiración única, flechas prestar a partir hacia los horizontes altos, marcando el rumbo nuevo de la nueva España. 

No basta la camisa azul sí, bajo ella, no vibra, en ritmo de afanes hacia un más allá, pleno de grandezas, un corazón que, como roja flor de todos los renunciamientos, viva y palpite, con reciedumbre heroica, al cálido contacto de la Patria, mártir hay, alegre y grande mañana. 

Nada de aparatosas exhibiciones. La Falange no quiere en sus cuadros «muñecos uniformados», sino hombres recios, fuertes de cuerpo y alma, que sean brotes vigorosos del tronco regenerado de la raza. 

Quiere -lo dice nuestro Credo de lucha- «que el Militante tenga siempre presente, que la prisión, las heridas y hasta la misma  muerte, sean consideradas como meros actos de servicio». 

Y quiere austeridad, limpieza de intenciones, diafanidad de conducta. Y, ante todo, que todos sepan sentir, sin tibiezas ni desmayos, -incompatibles con el espíritu de la Falange- la propia responsabilidad de esta hora decisiva, que lo es de dolor y de esperanzada alegría: de dolor, por el que España sufre; de alegría, por que en el fondo de ese dolor, se cuajan los esplendores de su futuro, ya que, sin dolores previos, no hay alegrías posibles, del mismo modo que sin la cerrazón de la noche no gozaríamos de la claridad de los amaneceres. 

No basta la camisa azul, sépanlo así los que en la hora fácil se acercan a nosotros en busca del cobijo de Nuestra Bandera. 

No basta si no se la sabe llevar con la elegancia espiritual, con la gallardía viril de una bandera santa; con el orgullo fervoroso de una reliquia. Y, para ello, hay que hacer de ese simbólico azul dosel de un corazón, de este, un altar... Y colocada en él la imagen siempre enaltecida de España, ofrecerla la oración de nuestros amores todos en el silencio austero del recogimiento abnegado, heroico.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 6 - 1936 Noviembre 04

lunes, 22 de septiembre de 2014

Un obrero (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Desgrañado, sucio de amaneceres proletarios, desalentado y flojo, marcha el obrero a su fábrica gris, a un trabajo que no ilusiona y del que, en espíritu, está plenamente alejado. 

Se siente rueda dentada de la gran máquina monstruosa que ha montado el capitalismo rapaz. 

Pieza mecánica, sin calor de humanidad, hundido en el embiente turbio del suburbio nebuloso, espera con paciencia resignada el cese en la labor para volver a una realidad sin alicientes, a un hogar frío y miserable, a un ambiente sucio de tabernas y de Comités Societarios. 

Y así al margen de la sana alegría del descanso, siente el obrero que no ama su arte. Sin cariño a su trabajo, odia la máquina, eslabón que le encadena a una realidad dolorosa y monótona. 

Viene luego el veneno marxista. Sobre el hambre y el descontento de las masas proletarias, elabora Marx su tesis de odio. 

Y la semilla marxista prende fácilmente en la tierra propicia que el capitalismo liberal se ha cuidado de abonar. 

Y el obrero, desesperado, ciego de furor y con el corazón agrio, lleno de rencores, va de cara a la lucha y busca ansioso en la revuelta su liberación. 


Se ha perdido un corazón. 
Se ha perdido un músculo. 
Se ha perdido un ímpetu. 

o o o o 

La Falange busca ese músculo. Y ese corazón. Y ese ímpetu. Frente a esa realidad triste, la Falange que quiere Patria, Pan y Justicia, busca para el Obrero la Patria. Y la encuentra apunta de fusil. Y lo mismo que busca y encontra la Patria hallara sin tardanza el Pan y la Justicia. 

Queremos una sociedad mejor y más justa. «Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a las miserias y a la desesperación.

Y luchamos también -arma al brazo- contra la tiranía marxista, Soñamos un mañana alegre de paz y trabajo, en el que el obrero sienta la alegría de su tarea y goce la alegría del descanso. 

Un orden nuevo, en el que todos tengamos que trabajar para vivir, pero donde no haya algunos que vivan solamente para trabajar; que tan absurdo nos parece que el producto del trabajo de cada uno vaya a la generalidad, como que el producto del trabajo de todos quede en beneficio de unos cuantos capitalistas privilegiados. 

«Un orden nuevo, en el que sintamos todos un espíritu de solidaridad nacional que nos permita apreciar, no sólo nuestras necesidades y angustias, sino también las necesidades y angustias de los demás hombres, de las demás familias, de las demás clases y pueblos de España, para que comprendamos que, sólo unidos en apretado haz, podemos salvar a España y salvarnos nosotros mismos». 

¡ARRIBA ESPAÑA!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 5 - 1936 Noviembre 03

domingo, 21 de septiembre de 2014

La guardia sobre los luceros (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Entre las ideas madres de la Falange, ninguna tan emotiva y llena de hondura filosófica como esta de la «Guardia sobre los luceros». 

Une a la poesía y al encanto de su expresión plástica, el sentido religioso y místico de la vida más allá de la muerte. 

Nosotros por el amamos que los compañeros caídos cara al sol, que es lo mismo que decir a plena luz, cumpliendo siempre el deber y la consigna, forman la guardia sobre los luceros; con lo cual hacemos patentes estas dos cosas: 

PRIMERA. La creencia religiosa en una vida de ultratumba, con una existencia eterna e imperecedera. Nosotros tenemos de la existencia ese sentido transcendente y cristiano. Creemos firme y ciegamente que sobre los luceros moran las almas luchadoras y cristianas de nuestros muertos. 

Nuestra segunda afirmación, es la de que esas almas queridas están formando la guardia, están alerta y vigilantes a nuestro destino y a nuestra conducta, creemos que purificadas por el heroísmo y el sacrificio han alcanzado la dicha eterna y están allí velando nuestros pasos. 

Ved, como nosotros proclamamos la hermandad entre nuestros militantes y nuestros muertos, entre la tierra y el cielo, entre la vida y la muerte. He aquí la diferencia profunda entre nosotros y el marxismo; éste, con su concepción materialista de la vida y de la historia, afirma que después de la muerte nada hay, nada existe, con el último latido del corazón se apaga para siempre el hálito de la 
vida. 

Como en el Infierno de Dante, al atravesar el umbral del Cementerio se acabó toda esperanza; en el marxismo, no hay «más allá» no hay esperanza, la vida pierde todo valor de milicia, para ser un puro vegetar, es una vida sin pasado, sin porvenir, solo tiene presencia y actualidad, está desarticulada de la Historia y del mundo, solo atenta al instante y al momento actual, no viene de ningún sitio, ni a parte alguna va. Una vida así, no merece vivirse, y una muerte así no puede glorificarse. 

Nosotros, por el contrario, estamos enraizados en el pasado, que es historia y vida eterna. 

Este es nuestro sentido histórico y cristiano; esta es nuestra credencial de espiritualidad y misticismo; esta es nuestra concepción del hombre y de la vida marxista y pagana de la sociedad actual; sépanlo quienes en nombre del dogma y la religión pretenden combatirnos. 

Afirmaos la hermandad entre todos los hombres y entre todos los camaradas, y esta concepción bella y fraterna, la extendemos más allá de los linderos de la muerte. 

Todo camarada caído, tiene siempre un puesto lleno de poesía, honor, luz y belleza. Ir a formar junto a los compañeros que hacen guardia sobre los luceros y que son nuestros camaradas más queridos y que velan por nosotros en la hora del dolor y del peligro. 

¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 5 - 1936 Noviembre 03

sábado, 20 de septiembre de 2014

El valor (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

A la Falange le repugna, por enemigos de los dictados de su credo, la postura jaque, el gesto engreído de los que así propios se dominan valientes. 

El valor se utiliza, como algo que va en la propia esencia del individuo no puede encuadrarse en la expresión rotunda de una palabra. El valor se siente, no se cacarea. «Solo alardean de valientes los que no lo son ». Por eso la Falange rehuye en contacto de los que hacen del valor lo que las mujeres hermosas de sus bellezas: motivo de exhibición, banderín de enganche. 

La Falange es silencio, heroísmo callado, austeridad.., Cuantos se encuadran en nuestras filas saben, de antemano, que el camino es áspero, y duro, incómoda la marcha por él. Y saben, también, que a nuestro campo se vienen a cumplir un deber, calladamente, anónimamente. El incienso de nuestra admiración no traspone, jamás, la órbita de nuestras almas. Es demasiado nuestro para que se esfume en el comentario ligero. 

Cae uno de los nuestros, y cae como un español: cara a los luceros. Sentimos en la roja flor del corazón, el desgarrón de su partida. Y surgen las palabras encomiásticas al valor, al heroísmo de aquella vida tronchada. Palabras que nosotros recogemos para decir sencillamente: Fue un muchacho 
de la Falange que cumplió con su deber. 

Ni gallardías aparatosas ni sacrificios estériles. Valor, sí; pero mantener vivo el entusiasmo y la fe en la grandeza de nuestra causa. Valor ante las persecuciones, frente a las tiranías y las injusticias. Valor para afrontar con entereza española, las adversidades, para no detenerse en la marcha. Pero ante España, ante su salvación, hoy, y en la forja de sus destinos, mañana, el «deber» y solo el «deber». 

Y a su cumplimiento rígido, inflexible la entrega total, absoluta de todo. 

Así es como entiende la Falange el valor.Y así es como lo practican sus hombres.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 5 - 1936 Noviembre 03

Buenaventura Durruti ha muerto (Milicia Popular, Diario del 5º Regimiento)

Ha caído cómo los buenos, frente al enemigo, firme en su puesto, uno de los dirigentes del movimiento popular antifascista: Buenaventura Durruti. Hermano y jefe, camarada entrañable de todos, con dotes de inteligencia y de voluntad, que le habían destacado enormemente, y no en el sentido, de la fácil popularidad, sino en el de las graves responsabilidades de la organización y de la lucha activa, su nombre representa y condensa la historia del movimiento sindical y social de Cataluña durante los últimos años. 

Nuestro camarada Durruti procedía de la entraña del proletariado español, en cuya defensa ha dado gloriosamente la vida. Nació en la provincia de León, y apenas salido de la adolescencia comenzó a trabajar en el ramo de tornería mecánica. En el taller, en el Sindicato, los compañeros lo vieron siempre preocupado por los problemas de la lucha social y le dieron su confianza. En sus palabras, en su conducta, encontraban el signo de los hombres de temple: sencillez, tenacidad, lealtad, pasión por la causa de los trabajadores. Desde entonces puede asegurarse que Durruti tuvo en cada uno de los que le trataron un compañero de lucha que ponía en él su fe y su confianza. Su trabajo en la C. N, T. y en el grupo "Los Solidarios", al que pertenecía también Ascaso, hicieron pronto de Durruti un dirigente indispensable para trabajos de responsabilidad, y se trasladó a Cataluña. La historia de las persecuciones contra este gran camarada ocuparía más páginas de las que tiene nuestro periódico. Unas veces por miedo a Durruti, otras por ese mezquino espíritu de venganza de clase que anima a la burguesía reaccionaria, Durruti se vio siempre acusado, perseguido, infamado -bien que fueran infamias de las que no hacen mella en la conciencia del proletariado, que le conocía y le amaba-. 
Se le acusó de la muerte del cardenal Soldevilla e incluso, sin prueba alguna, se le condenó a muerte en rebeldía. 

Durruti, poco después, tuvo que marchar a América. Durante la ignominiosa etapa de la Dictadura de Primo de Rivera, Durruti trabajó incesantemente al lado de sus compañeros los anarquistas de la Argentina, de Chile, de Méjico. Del primero de dichos países tuyo que huir, seguido de acusaciones graves, dictadas por la misma saña vengativa que le había obligado a salir de España. Poco tiempo después se traslado a París, donde pasó una larga temporada estudiando los problemas que planteaba el crecimiento revolucionario de las masas populares en todas partes y especialmente en España. El Gobierno de Primo de Rivera pidió su extradición. También la pidieron los gobernantes de la República Argentina. Y con ese motivo Durruti trabó relación con una organización, que salió en su defensa, animada por el mismo espíritu del Frente Popular, que más tarde había de ser defendido por Durruti hasta dar la vida. Esa organización es la Liga de los Derechos del Hombre, solidarizada con las organizaciones obreras. 

Recogiendo el clamor de las organizaciones obreras españolas y argentinas, a las que se unieron también los trabajadores de París, la Liga, de los Derechos del Hombre logró que la extradición de Durruti fuera negada a los verdugos de Primo de Rivera. El combatiente anarquista fue salvado para las luchas que se avecinaban. Al proclamarse la República, Durruti vino a España y volvió a ocupar su puesto en primera línea. No hubo jornada heroica en Cataluña en la que él no ocupara un lugar de peligro. Todos recordamos aquella huelga de la construcción en la qué llegó a ser sitiado el Sindicato y atacado por la fuerza armada. Durruti resolvió personalmente, a fuerza de valor y de inteligencia, más de una de esas situaciones. En la crisis de crecimiento que padeció por entonces la C.N.T., Durruti señaló orientaciones cuya justeza se ha reconocido muchas veces. Nadie olvida sus insistentes requerimientos a la disciplina. "Organización y disciplina" fueron sus; lemas a partir, poco más o menos, dé las discusiones y las reflexiones de los camaradas anarquistas en el penal del Puerto, de Santa María, de donde también salió la nueva estructuración de los Comités de Defensa. 

Ese mismo espíritu de organización y disciplina le trajo al Frente Popular, ganando con ello, la lucha antifascista un valiosísimo auxiliar. Desde que comenzamos ha reprimir con las armas la leve traición de las castas feudales, Durruti y sus camaradas catalanes y aragoneses, han derrotado más de una vez a la horda reaccionaría. Ha sido un caudillo de la libertad y como tal ha cubierto de sangre y de vergüenza al enemigo y de gloria nuestras banderas. Sobre su visión general de la revolución queremos copiar estos renglones de una reciente carta suya dirigida desde el frente de Aragón a los trabajadores de la U.R.S.S.: "Hace veinte años que los trabajadores rusos izaron en Oriente la bandera roja, símbolo de la fraternidad entre el proletariado internacional, en el cual depositasteis vuestra confianza para qué os ayudase en la magna obra que habíais emprendido. Depósito del que supimos todos los trabajadores del mundo hacernos cargo respondiendo abnegadamente con las posibilidades que el proletariado posee." 

El Frente Popular, la lucha antifascista, la C.N.T., el movimiento proletario pierden un gran combatiente de primera fila. Pero no se alegren nuestros enemigos. Dé la lucha, de las organizaciones, de la masa popular, saldrán por cada jefe como Durruti que caiga, cien más dispuestos a emularle y a cubrir dignamente su puesto. 

Gloria al caído y firmes todos en su puesto. Hoy para seguir resistiendo. Mañana, si el mando lo dispone, para rebasar y arrollar al enemigo. Es lo mejor que haremos para honrar a camaradas como Durruti.

Milicia popular : Diario del 5º Regimiento de Milicias Populares Año I Número 107 - 1936 noviembre 22

viernes, 19 de septiembre de 2014

El plato único (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Fue sugerencia del general Queipo de Llano, tomando la iniciativa de otros países que hacen del patriotismo la razón de su vida colectiva. 

Y fué objeto de conferencia que por el micrófono del Gobierno civil de Valladolid pronunció el gobernador general del Estado, don Francisco Fermoso el que significó que se refiere esta iniciativa al llamado «Día del plato único», nuevo sacrificio del momento que no tardarán en aceptarlo todos los españoles, hoy encendidos en un patriotismo grande y generoso, y cuyos productos se van a encaminar a socorrer a los menesterosos. 

El llamado «plato único» consiste en que cada hogar, recordando a los hermanos caídos, viudas, huérfanos, abandonados, todos sin excepción, se santifiquen con el sacrificio de comer un solo plato, de quince en quince días, ingresando las economías en el fondo común de Beneficencia que al efecto se organizará por el Gobierno general. 

Los productos serán seguramente crecidos, dado el espíritu patriótico que a todos anima, serán para lo siguiente: 

Vamos al establecimiento de casas benéfico-sociales, en las que se establecerán comedores sociales para obreros parados y sus familiares; casas-cunas y jardines de la infancia, donde las viudas, principalmente, puedan dejar a sus hijos en las horas de trabajo. En estas mismas casas o en los locales independientes, se procurará incrementar los orfelinatos, y en otros locales, también independientes, se establecerán talleres de aprendizaje, donde los refugiados puedan aprender un oficio y desarrollar el espíritu católico y patriótico. 

También habrá campos de deportes para el desarrollo físico y la enseñanza premilitar, educando a las juventudes en el fundamento del amor a España por sus bellezas artísticas e históricas. 

Colonias veraniegas y campamentos para los mayores, donde pasen sus vacaciones, intensificando las fuerzas físicas, morales y enseñanza premilítar. E igualmente se atenderá al pleno y total desarrollo del régimen de retiro obrero. 

Para que todos estos fines y otros análogos puedan llegar a tener efectividad, se coordinarán las instituciones existentes y estableciendo las aportaciones como las del «plato único», y aquellos que no cooperen o no cumplan con este sacrificio, se publicarán sus nombres con los comentarios que sugieran a las autoridades, por su falta de espíritu cristiano y de su patriotismo. 

Esto no dejará de cumplirse ni en las casas particulares, ni en los hoteles ni en los restaurantes, porque ello obligaría a imponer sanciones. 

En virtud de esto, ayer dictó una orden el excelentísimo señor Gobernador general, por la que se señalan los días 1 y 15 de cada mes para la realización de la aportación por el plato único, se comenzará el día 15 del presente mes. 

En virtud de dicha Orden de ayer, se hará gran propaganda para educar el espíritu de sacrificio y ello será por radio y por conferencias, en los días anteriores y los 12, 13 y 15 de este mes por todas las emisoras locales; por notas, artículos en toda la Prensa; por carteles anunciadores, alusivos al plato único que se expondrán al público en calles, escaparates, cafés, restaurantes, hoteles y fondas por banquetes con un solo plato, ingresando la diferencia entre el valor del plato único y el total del cubierto 

Los cabezas de familia contribuirán a esta empresa nacional, a cuyo efecto las autoridades designarán a señoritas postulantes que recogerán de todos los domicilios la diferencia entre el coste de la comida de referido día y el plato único servido y consumido, publicándose los nombres de los que no cooperen o no cumplan con este sacrificio. 

En resumen que el día del plato único será un éxito de recaudación, sin duda alguna y como de esto escribiremos en días sucesivos, vaya por hoy nuestro aplauso por el éxito Franco que se avecina. ¡Todo sea por España! 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 4 - 1936 Noviembre 02

jueves, 18 de septiembre de 2014

Estado nacional (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Han sido hasta ahora Estado y Nación dos conceptos insolidarios, es decir, entrañados entre sí. El Estado liberal que hemos conocido, producto de la llamada «soberanía nacional», fue incapaz de conocer y, por consiguiente, de servir al complejo histórico de aspiraciones superiores al individuo y a la clase, le empujan a la sociedad a un destino histórico, que es la Nación, la Patria. Porque para el Estado liberal la Nación es una expresión numeral, todo lo más mayoritaria, sin designio para el futuro ni trabazón con el pasado, que puede en un momento cualquiera -legre o triste- cambiar, modificar o revisar el rumbo, el cariz o la forma. Tal modo de concepción, siempre interina, sujeta a la veleidad eternamente estúpida de una voluntad mayoritaria, no es más que la alegre independencia racionalista que se enamora de sus creaciones políticas o de sus ocurrencias legislativas. No nos sirve; no puede servirnos. Para nosotros la Nación es una inquietud perenne en la Historia con designio, forma , con rumbo ya determinado que está por encima de nuestra capricho y de nuestra inteligencia. 

La concebimos como «unidad de destino histórico universal». Y aquí está nuestra contraposición rotunda al concepto liberal de la Nación. Contra la suma, contra la expresión numérica, fofa y amorfa está nuestra «unidad». En esto hemos acertado ya otro principio básico. Partamos para ello de la Unidad. «La Unidad, fe y disciplina» sólo se concibe como una trayectoria. Aquí el golpe de muerte a ese estado liberal libre registro de libertades, estúpido contemplador de mil diversas anarquías, impasible ante la disolución de sí mismo y suicida por la dispersión de sus energías. 

Pero la Unidad hemos dicho que es más que la «suma»; podríamos aclararla mejor con una totalización en la disciplina y la fe de un ideal supremo. El Estado tiene que ir, pues, a su compás; no puede permitirse esfuerzos ni funciones extrañas, fuera de sí, sino que debe obrar como coordinador. 
Tenemos, pues, contra el tipo de Estado liberal, desprovisto de sentido nacional, pasivo espectador de toda nuestra suerte de iniciativas, aun de las antinacionales, siempre que se produzcan en el cauce «legal», un nuevo aunque antiguo tipo de Estado impulsor y totalitario que no siendo utensilio del interés individual o particular aislados, sea lo que la exacta claridad de nuestro credo define: «Instrumentos totalitarios al servicio de la integridad patria». 

El Estado no ha de sernos, por tanto, ajeno y postizo como nos era el Estado liberal, al que solo veíamos como puntual recaudador de tributos y atrasado prestador de servicios públicos trastornados o como una agencía de orden público. El individuo tiene que ser en el Estado, que sentirse en el Estado como pieza de su engrane bien en función familiar, municipal o sindical. Sin el artificio de los partidos políticos o de agrupaciones que no representan los intereses vivos y actuantes de la Nación. Porque se reconoce la familia como «célula» primaria, viva y funcional de la sociedad, de la Nación, como se reconoce la realidad comarcal, que es una economía peculiarísima, perfectamente dibujada, con adecuada expresión en el municipio, y al lado de estas funciones, que ya adhieren el individuo al 
Estado, la sindical, que recoge, defiende y expresa el interés profesional o de clase y le coordina el unísono del interés nacional. Formidable contraposición a la representación de los partidos políticos. 

Este es nuestro Estado. Actuante al servicio de la Unidad. Estado racional con Fe y Disciplina que logra la identificación con la Nación y con la Patria. 

Para ello nuestro pensamiento, análogo al de modernas corrientes que han salido para salvar a la Nación en Estados vacilantes, es rotundamente inconfundible. 

Mejor aun reclamaremos primicia en su concepción, porque nuestro antecedente grandioso y ejemplar está suministrado; por la arquitectura imperial del Estado español de don Felipe II, impulsor de un gran pensamiento que hoy torna a reproducirse para salvar la civilización. 

(Servicio de la Jefalura Nocional de Prensa y Propaganda.) 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 4 - 1936 Noviembre 02

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Y no será (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

No podía ser. No era posible que fuera. 

Los torpes regidores de los destinos de España, minados por la lepra de la ambición, cuarteada su libertad por la quiebra de todos los valores morales del pueblo, estaban condenados al fracaso... Nosotros lo sabíamos, y si algo sentíamos en el derrumbe de todo lo caduco, era el dolor de España ultrajada, escarnecida, salpicada en su grandeza por el lodo de aquella ciénaga de sórdidas codicias. 

Era en vano que los fracasados y los ineptos buscaran en el calor del pueblo el Jordán regenerador de sus culpas y de sus yerros. Aquella ficción, aquella farsa tragicómica de las urnas, sólo servía para avivar la hoguera de la santa rebeldía que iba prendiendo en todos los lugares de España, hasta hacer de ella la gigantesca pira que fatalmente, inexorablemente, había de consumirles. 

Ellos, hasta los fronteros a nuestro campo, nos volvían la espalda con gesto de ridícula superioridad: ni la sangre generosa -sangre de redención- de nuestros hombres, caídos en la encrucijada de la traición, puso en punto de tregua en la persecución sistemática, que, si en unos era afán de criminal exterminio, en los otros, en los de la zona templaza, venía a ser ansia egoista de conservar sus posiciones privilegiadas. 

Y en el silencio de una clandestinidad noble, la Falange continuó su rumbo con la certidumbre de que en ella iba el germen del futuro imperial. 

Y llegó la hora de España. Y en fuerte contraste con el encogimiento espiritual de algunos y la cobardía agazapada -la más ruin de las cobardías- de no pocos, la Falange la recibió con hondo alborozo. Al fin, la sangre, las vidas, los sacrificios, el dolor callado de las horas de la era negra, no habían sido estériles. 

Y en pie de guerra, bajo el sol de los inmortales destinos, se lanzó a la lucha. Y fueron sus hombres -aquellos rebeldes y aquellos ilusos- los que hincaron la heroica bandera de su orgullo español, en las cumbres del Guadarrama. Y fueron aquellos exaltados -¡bendita exaltación, madre de heroísmos sin cuento!- los primeros pechos que, abiertos en haces de valor en fraterno yugo de victorioso empuje se unieron al Ejército salvador. 

Y fué entonces cuando aquellos políticos del hosco desdén, inclinaron ir frente bajo la pesadumbre del sonrojo: reconocían, tardíamente para ellos, todas las virtudes que la Falange alienta, quizás, quizás para, en el alborear de la victoria de España, ellos, los flageladores de nuestros recios afanes, sumarse al cortejo de los triunfadores con el oculto designio de saborear algún día el fruto maduro de nuestros esfuerzos. 

Pero esto no puede ser. Y no será.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 4 - 1936 Noviembre 02

martes, 16 de septiembre de 2014

El heroísmo y la modestia de Joaquín García Morato

Aquella tarde en Griñón... ¿Pero para qué referir de nuevo el luctuoso accidente que vino a enlutar el júbilo de la victoria? Digamos solamente que sobre aquel pedazo de tierra castellana, entre las flores con que la primavera engalanaba los campos y las banderas triunfantes que esmaltaban de oro y rojo los límites del aeródromo, cayó, vencido por el Destino Joaquín García Morato, el héroe nacional de nuestra, gloriosa Aviación. Él, que tantas veces había desafiado a la Muerte en las rutas azules del Infinito, se desposó con ella en una sencilla fiesta deportiva, en la que el peligro, tenía escasísimas posibilidades. Se fue García Morato a hacer su guardia eterna en el cielo, pero sus hazañas guerreras quedarán grabadas con letras de oro en la nueva Historia de España, cuya primera página se escribió en África el 17 de Julio de 1936. 

Como resumen de la actuación del héroe durante la Cruzada Nacional, haremos presente que pocos días antes de su muerte, declaraba a un periodista, que había derribado cuarenta aviones enemigos.

Se conocen, en su mayoría, las proezas realizadas por García Morato, pero queda aún mucho que decir de su competencia técnica, de cómo era en su trato particular este Caballero del Aire, laureado con la Cruz de San Fernando, de su modestia, que es el don que más enaltece a los hombres que recibieron de Dios el privilegio de poder elevarse, por sus méritos, sobre los demás mortales.

Uno de los mejores amigos de Joaquín García Morato era el notable artista y -conocido- sportman cordobés, Juan Barasona, y a él nos hemos dirigido para que nos hable del héroe que no pudo disfrutar de la paz victoriosa ganada por el Caudillo, y a la que él había contribuido poniendo al servicio de la Patria su indiscutible pericia y su ilimitado valor. 

Por la amistad que le unía con Joaquín y con sus primeros compañeros de Grupo, Bermúdez de Castro y Salvador, fue Barasona el que pintó en los aparatos de la escuadrilla que el primero mandaba, el lema de «Suerte, vista y al toro», que tan popular se hizo en poco tiempo. Y también ha sido nuestro paisano el que ha dado cumplimiento al último encargo que le hiciera García Morato, y que consistía en la confección de un arca de madera, con preciosas labores en plata y esmalte para regalársela a la madrina de la «Caza Azul», excelentísima señora marquesa del Mérito. 

García Morato -nos dice Barasona- no vivía más que para su profesión y sus conocimientos técnicos eran tan profundos, que bastaba una palabra suya para desvanecer cualquier duda. Aparte de los vuelos que realizaba, dedicaba diariamente muchas horas al estadio y dirigía en los talleres de Aviación los trabajos que a él lo interesaban. 

Era un hombre excesivamente modesto. He aquí, para demostrarlo, un caso que solía repetir siempre que las circunstancias lo permitían. Como en toda España se lo profesaba gran admiración y cariño, bastaba que al llegar a alguna ciudad se dijera «Ahí va Morato», para que se realizaran manifestaciones en su honor. Para rehuir éstas, cuando iba con otros aviadores solía desviar de él la atención de la gente señalando a alguno de sus compañeros y diciendo que aquel era Morato. Mediante esta estratagema, él lograba escapar silenciosamente del grupo, mientras los manifestantes extremaban su entusiasmo aplaudiendo y vitoreando al sustituto. 

Entre los muchos documentos gráficos que posee Barasona en su archivo y que acreditan la amistad que le une con la mayor parte de los aviadores españoles, escogemos para ilustrar esta información, una fotografía del aparato que utilizó García Morato durante la campaña, y otra en la que se reproduce la «mascota» del grupo «Caza Azul» y que no es otra cosa sino el timón de un «Curtís» derribado al enemigo, en el que se llevaba una curiosa estadística de los aviones rojos abatidos por los componentes de la unidad. Tiene también la «mascota», el emblema del grupo, y aún cuando al principio de la guerra se empezó a consignar en aquélla los nombres de los aviadores que morían gloriosamente en lucha por la salvación de España, mas tarde fueron sustituidos por la siguiente
inscripción: «Cazadores Azules Caídos, ¡Presentes!» 

El recuerdo del héroe caído en el aeródromo de Griñón no se extinguirá nunca pues aunque la actual generación desaparezca, el esclarecido nombre de García Morato vivirá siempre en la Historia para orgullo de la España inmortal, que surge de la guerra, grande, fuerte y poderosa y ya para ejemplo de todos los españoles que sientan en su corazón el amor a la Patria.

Azul : órgano de la Falange Española de las J.O.N.S. Año 862 Número - 1939 julio 18

Educación nacional (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Es ya una frase que corre de boca en boca, como tópico obligado en tertulias, paseos, cafés y lo que es peor aún en determinados centros más o menos oficiales «Hay que barrer al Magisterio». Poco a poco señores; no se puede negar que en el elemento joven se encuentran maestras que, olvidándose 
de sus sacratísimos deberes de forjadores de patriotas y cristianos, han hecho una labor destructora de los sanos principios de la moral y de la patria: pero razonemos en honor de la verdad y de la justicia. 

Integran hoy el escalafón del Magisterio nacional hasta cincuenta mil maestros de ambos sexos; dentro de este número, los que rebasan la edad de treinta años casi en su totalidad han permanecido fieles a sus sanos conocimientos y soló los jóvenes, en un porcentaje tal vez un tanto elevado han claudicado en dichos principios: ¿por qué? allá van dos razones poderosas: Primera, que muchos de esos desgraciados han salido ya envenenados de las Normales por las doctrinas racionalistas que profesores sin Dios y sin Patria sembraron en sus conciencias. Segunda, que otros maestros cayeron en zonas en donde imperaron inspectores sectarios que unas veces valiéndose de la coacción y otras con halagüeñas y falsas promesas los excitaron a seguir peligrosos derroteros hasta dar en la sima del deshonor y de la antipatria. Pero ¿quién que sea observador y justo en sus juicios, puede negar que la; entidad Magisterio en inmensa mayoría ha observado con absoluta fidelidad, ya no sólo por convencimiento, sino hasta por sentimiento arraigado en el fondo de su alma, el entrañable amor a la Patria en la escuela y en su vida particular si este sentimiento con el de la Religión forman parte integrante de su ser. 

¿Por qué, pues, sólo se habla del mal maestro y no de aquel que en todo momento, aun exponiéndose a cada instante a perder su carrera, su tranquilidad y hasta su vida, hizo frente al peligro y defendió con tesón y entusiasmo a la Patria y a la Religión? 

Ha habido malos maestros, sí, pero ¿es que la célula comunista no invadió también otros Cuerpos, entidades y Corporaciones e infiltró su corrosiva ponzoña hasta en gloriosas Instituciones, cuyo único patrimonio es el honor puesto siempre al servicio de España, salvaguardia y baluarte el más firme de la unidad nacional? 

Seamos justos y acusemos y castiguemos a nuestro mal patriota; pero no generalicemos, puesto que esa consecuencia, además de ser falsa, es calumniosa e injuriosa y de la que protestamos con toda energía. 

¡ARRIBA ESPAÑA!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 3 - 1936 Octubre 31

El heroico Comandante Garcia Morato murió ayer en un accidente de aviación

A mediodía, en el campo de aviación de Griñón, varios cineastas alemanes estaban tomando vistas de la actuación de nuestros aviadores, entre los que volaba el as de nuestra aviación García Morato

Este había hecho varios vuelos con su aparato, después tomó un caza y al intentar despegar, el aparato dio una vuelta de campana y el glorioso aviador quedó destrozado. 

El cadáver fue trasladado a Madrid, habiéndose instalado la capilla ardiente en la planta baja del Círculo de Bellas Artes. Acudieron inmediatamente el General Kindelán y los familiares del glorioso caído. Esta noche o mañana será permitido al público acudir a rendir su último homenaje al aviador que tantas glorias cosechó desde el día 18 de julio hasta que la guerra ha sido acabada. 

Por el micrófono de Radio Nacional, inmediatamente después de ser comunicada la noticia de la muerte del glorioso Comandante García Morato, el Consejero Nacional y miembro de la Junta Política, camarada Rafael Sánchez Mazas, pronunció las siguientes palabras: 


Españoles: García Morato, el as de ases de la gloriosa, aviación de España, ha caído en tierras de victoria, en la plenitud de la Victoria, bajo un cielo radiante de victorias españolas. Ha caído ensayando un vuelo invertido, a ras de tierra, como si descendiese de su eroísmo para recordar, en su último juego, mil proezas de la región de las maravillas. 

Había vivido siempre vencedor de todas las potencias diabólicas del aire. Caballero sobre la cruz de alas de guerra, corazón del más alto temple, héroe incomparable de experiencia y de ímpetu por el ardor y el orden de una ejemplar Capitanía, Flecha alada, de las flechas aceradas de España. El sabía mandar los rosarios de Avemarias de hierro que rehabilitó a la tierra patria la limpia cristiandad de su 
cielo. 

¡Honor para él! Triste es cerrar los ojos antes de ver la luz de la Victoria, pero más triste es caer cuando nuestro sol ya se levanta hacia su mediodía. 


¡Honor para él! Nada de él será vano. Que la Virgen de España, que la Inmaculada de los grandes azules del Imperio le acoja en el azul de los azules, en las primaveras eternas, con una sonrisa española ¡Arriba España! ¡Viva España! 
- - - - 
El Comandante Joaquín García Morato, nació en Ceuta, Contaba en la actualidad 36 años de edad. 

Con motivo de la Cruzada salvadora iniciada en 1936, el Comandante García Morato, que procedía del Arma de Infantería, realizó como piloto aviador, grandes hechos de armas. 

Contaba con 1.500 horas de vuelo en servicio de guerra y el récord de aparatos derribados: 41 seguros y 14 probables. 

Como premio a su magnífica actuación, el Caudillo, que distinguía al finado aviador con una gran confianza y especial afecto, le concedió la Cruz Laureada de San Fernando, después de abrirse el oportuno expediente. 

El día 2 de julio de 1938, fue nombrado Consejero Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. y en primeros de octubre del mismo año, el Jefe del Estado le nombró Caballero de la Gran Orden Imperial de las Flechas Rojas, concediéndole la Placa de la misma Orden. Precisamente 
hace unos días se había puesto a la venta la segunda edición del libro de García Morato «Manual de acrobacias aéreas». 

El malogrado Comandante muere a consecuencia de un desgraciado accidente, después de concluida la victoriosa campaña liberadora, a la que tan gloriosamente contribuyó, especialmente en magníficos y arrojados vuelos, que pusieron en altísimo lugar el prestigio de la aviación española, de la cual era figura muy destacada. 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año IV Número 736 - 1939 Abril 05

lunes, 15 de septiembre de 2014

Nuestro patriotismo (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Como todos los alumbramientos prematuros, lo que llegó a la vida de España en aquél histórico 14 de Abril tenia que ser enclenque, enfermizo, mediocre, sin larga existencia posible. Y si unimos  a este fenómeno de la patología social la incapacidad de los encargados de robustecer aquél organismo, dándole posibilidades de viabilidad, se comprenderá fácilmente que el final de «aquello» no podía ser otro que el que estamos presenciando: la muerte de un régimen con el total aniquilamiento de sus progenitores, de los que en la sombra lo gestaron y de los que contribuyeron a acelerar su advenimiento, sin esperar a su madurez plena. 

Todo se hundió en el más rotundo de los fracasos. Y es por que los hombres del 14 de Abril -son palabras de nuestro caudillo, palabras con recio sabor de profecía- frustraron la revolución, la verdadera revolución, «la que abría una clara esperanza para todo un pueblo». 

Coincidiendo con ese escamoteo de la revolución, recogiendo su espíritu, varado en la infecundidad de aquellos espíritus mediocres -eran, al fin, hombres cuajados en la patriotería de un liberalismo rancio, sin nervio ni sustancia- surgió la Falange Española y surgió para eso: para empujar, para sacar adelante la revolución, para barrer de obstáculos su camino y enderezarla por rumbos nuevos: los de un nacionalismo puro, sin el patriotero y ridículo «chinchín» de la Marcha de Cádiz, ni la bulliciosa, pero estéril jovialidad bullanguera de los regocijos populares de entonces. 

Y ese movimiento renovador, que no se manifestaba en la superficie mansa, quieta de la cloaca política, sino que se movía, en agitación constante, en el fondo de la conciencia del pueblo, era el más cabal y justo exponente del verdadero patriotismo. Y lo era por que no necesitaba de ineficaces estimulantes de la bullanga, porque llevaba en sí el germen creador de entusiasmos hondos, ni precisaba caminar a rastras del favor, porque su espíritu lo era de abnegación y de sacrificio, de austeridad y de callado esfuerzo. Tampoco amaba ni apetecía la quietud, el estatismo cómodo de la 
espera, porque era dinamismo creador, rebeldía latente en viril tensión de juveniles empujes. Nuestro patriotismo, como nacido de la cantera viva del pueblo, nutrido con las puras esencias de las glorias marchitas, pero no muertas de España. Era España misma vinculada en nuestro credo de lucha, unida a él por el yugo de la unidad de destino bajo las flechas luminosas de los grandes anhelos imperiales. 

Por eso nuestro patriotismo no es un artificio creado por los que hacen de esta palabra, tan rica en sentido, adormidera del pueblo para mejor, explotarlo. Nuestro patriotismo es rudo, áspero, intransigente, fanático, porque el concepto de Patria cobra en nosotros todo su significado de virilidad, de gallardía. Y porque nosotros amamos a España como se ama a las mujeres buenas, a las madres torturadas por todos los dolores, lanceradas por todos los sufrimientos: la amamos, no por hermosa, sino -lo dijo nuestro José Antonio- por desgracia. 

Y no hay amor más hondo, más puro, más santo que el que arranca de las entrañas del dolor ante la desgracia de una Madre tan MADRE como lo es ESPAÑA.   

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 3 - 1936 Octubre 31

viernes, 12 de septiembre de 2014

El Pueblo (Diario Imperio)

Sin que lo blasfemo de la frase les queme los labios y les muerda en las entrañas la vienen repitiendo un día y otro día: -«El Pueblo -dicen- está con nosotros, porque sabe que somos la salvaguarda de sus libertades. 

¡El pueblo!...¡Qué entenderán por pueblo los que, cobardemente, miserablemente trafican con su dignidad!...

El Pueblo -así, con mayúsculas -el auténtico Pueblo español, el de la Fe en el alma y la Patria en el corazón; el que canta en los campos, curvados sobre los senos fecundos de la madre tierra; él que ora ante los altares y busca la paz y el Amor en la comunidad de los hombres libres y en la santidad del hogar dignificado por el trabajo; el Pueblo, ese Pueblo escarnecido, cuya libertad pretendíais vender a una nación podrida por todos los vicios, roída por todas las concupiscencias y manchada por el fango de todos los crímenes: ese Pueblo, del que queríais hacer una inmensa caravana de seres hambrientos, para que, azuzado por la desesperación, hiciera posible el triunfo de vuestros criminales egoísmos: el que llegó a soportar pacientemente vuestras tiranías y vuestras infamias, el genuino Pueblo español, no está, no puede estar ni jamás estuvo con vosotros. Le asquea, le repugna vuestro contacto. Fué vuestra víctima, y los que saben mantener firme la dignidad, podrán morir sujetos al potro de todas las torturas; pero jamás besar la mano que empuña el látigo... 

Pudisteis un tiempo esclavizarlo, acallar sus gritos de protesta con falaces promesas, en unos casos, por el terror en otros; pero cuando lo juzgabais insensibilizado, ganado para vuestra causa, ese Pueblo, que creíais vuestro, se sacudió la humillante tutela y en gesto de suprema arrogancia insospechado, por vosotros -jamás los conocisteis- os volvió la espalda y tornando por los fueros de 
su dignidad, os arroja del suelo español como se echa a los traidores: a punta de bayoneta. Antes os había marcado con el hierro de su maldición eterna. 

Os sigue -cierto- una masa; pero os sigue engañada, alucinada por el brillo -reflejo de oropeles- de sueños de imposible realización; y, dentro de ese conglomerado, sin ligazón ideológica posible, 
imponiéndoos su vergonzosa tutela, está vuestro pueblo: el del pistolero a sueldo, el del sádico repugnante, el que ultraja y viola mujeres indefensas, y roba, y destruye y mata y saquea a la siniestra luz del incendio cobarde. Ese es vuestro pueblo, porque supisteis modelarlo a imagen y semejanza vuestra. El otro, no, porque el otro, el nuestro, es noble, y es abnegado, y es creyente y es digno... Y es España, esta España que os maldice y os lapida; esta España, que entre los profundos dolores de la hora presente, el mayor, el que más siente, el que más la tortura, el que con mayor fuerza le atenaza 
el alma es el de haber dado vida a hijos como vosotros. 

Que no hay nada más perverso, más repulsivo ni más indigno que azotar el rostro de la Madre, que traficar con su libertad y con su honor, que escarnecer su fe y manchar su nombre. Y eso, todo eso es lo que vosotros habéis hecho con esta España buena.

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 2 - 1936 Octubre 30