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martes, 18 de septiembre de 2012

Los hermanos Miralles

La historia convertida en leyenda. Tres jóvenes 'aristócratas' madrileños, Luis, Manuel y el capitán Carlos Miralles, que luchan junto a los golpistas en el puerto de Somosierra y cuyo trágico destino les convierte en mitos

El 22 de julio de 1936, cuatro días después de producirse el levantamiento militar, el capitán Carlos Miralles, al mando de un grupo de voluntarios de Renovación Española, cae en la sierra de Madrid. Su temprana muerte le convierte en un mito entre los golpistas. Sus hermanos, Luis y Manuel, también desempeñarán un papel protagonista en estos primeros días.

Activistas alfonsinos militantes de Renovación Española, el trío Miralles decide ponerse al servicio de los rebeldes cuando el Frente Popular gana los comicios de 1936 y empieza a perfilarse el golpe. Pertenecientes a la aristocracia madrileña, su papel consiste en efectuar labores de enlace.

La personalidad de Carlos impresiona al general Mola, que le nombra capitán honorario. "La mano de este muchacho quema. Es toda una hoguera patriótica", cuenta el historiador Joaquín Arrarás que afirmó Mola del mayor de los Miralles.

El 17 de julio, Carlos regresa de Pamplona con instrucciones del general, y pone rumbo a la sierra madrileña. El capitán y algunos voluntarios salen desde Burgos mientras otros, más impacientes, avanzan desde Madrid hacia las montañas. El grupo, formado por 50 combatientes, está compuesto por amigos íntimos de los Miralles, apellidos ilustres pertenecientes a la aristocracia política y financiera. Su objetivo es ocupar el puerto de Somosierra y facilitar la entrada de las columnas rebeldes.

La. batalla contra los republicanos se inicia el día 22. Esa misma tarde, Carlos cae abatido mientras lucha cuerpo a cuerpo con el comunista Ángel Tarado Manso, que también muere.

Tras el enfrentamiento, sus hermanos acuden en su auxilio y le meten en una camioneta con destino Cerezos de Abajo (Segovia). Muere de camino. Al día siguiente es enterrado en Burgos, en uno de los primeros funerales oficiales que se realizan al desatarse la guerra. Incluso se le otorga la Cruz Laureada de San Fernando. El destino de sus hermanos no será muy distinto. Luís muere dos meses después, el 22 de septiembre, también en Somosierra. Manuel luchará casi hasta el final, falleciendo el 26 de mayo de 1938 mientras combate en el Frente de Teruel.

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