Adsense

jueves, 7 de febrero de 2013

Joaquín Ascaso (¿?-1977)

Su profesión de albañil le lleva a militar en el movimiento anarcosindicalista del que se convierte en auténtico héroe llegando a ocupar el cargo de presidente del Consejo de Aragón para posteriormente ser tachado de villano


La disolución del Consejo de Aragón, acontecida el 11 de agosto de 1937, supone el final del proyecto libertario en la región y el hundimiento de la persona que ha presidido este organismo en apenas esos 10 meses: Joaquín Ascaso.

La presidencia del Consejo de Aragón le llegaba, en octubre de 1936, de la mano de importantes dirigentes como Miguel Chueca o Antonio Ortiz, y gracias al prestigio que el apellido Ascaso le concedía. Era hermano de Domingo y Francisco Ascaso, este último un gran líder del anarcosindicalismo español, que había sido abatido a tiros el 20 de julio de 1936 en el asalto del cuartel de Atarazanas en Barcelona. Sin duda sus contactos y amistades en la cúpula regional ayudaron a que alcanzara este puesto, aunque Joaquín Ascaso era también un fiel y antiguo militante.

Su militancia comienza en el importante sindicato confederal zaragozano de construcción, al cual pertenece por su condición de peón de albañil. Se forma en la agrupación de los Indomables y colabora con el grupo de los Solidarios, al que pertenecen nombres tan destacados como Durruti, García Oliver o su propio hermano Francisco.

Ya en 1924 tiene que exiliarse a Francia tras un encarcelamiento y no volverá a España hasta la proclamación de la República. Durante el periodo republicano milita de manera muy activa. Se convierte en líder de los parados en las manifestaciones de agosto de 1931 y, junto con Chueca y Ramón Andrés, participa en la comisión de la CNT para discutir con las autoridades soluciones al paro.

Detenido en varias ocasiones, entra a formar parte del Comité de las recién creadas Juventudes Revolucionarias en Zaragoza y se convierte en representante del sindicato de la construcción en el congreso cenetista de 1936. En contra de la moderación de Abós, su predecesor, define los métodos violentos de resistencia.

La sublevación militar le sorprende en Barcelona, donde participa en su sofocamiento. Sin embargo, rápidamente acude al Frente de Aragón, enrolado en las columnas anarquistas, primero en la de Durruti y posteriormente en la Columna Ortiz.

Ya en Zaragoza, encabeza el pleno de dirigentes cenetistas en Caspe y participa en la Asamblea de Bujaraloz y en el pleno de Alcañiz, en los que se acuerda la creación del Consejo de Defensa de Aragón y su propia designación como presidente del mismo.

Su actuación en este órgano estuvo repleta de luces y sombras, aunque estas últimas sólo aparecieron después de la liquidación del organismo. Durante el tiempo que permanece en el Consejo de Aragón, la prensa será benévola con él, recibirá elogios públicos, a pesar de las discrepancias con el Comité Nacional de CNT en cuanto a la organización, será elegido presidente del Comité Regional y ni sus actuaciones ni su puesto serán nunca cuestionados, salvo desde sectores muy radicales de la CNT.

Sin embargo, la entrada de los grupos del Frente Popular en la dirección del citado Consejo, en enero de 1937, minimiza su poder.

El carácter de este organismo cambia y se convierte en una mera unidad administrativa más del Gobierno de Valencia. Además, los comunistas inician un ataque hacia las actuaciones cenetistas de Aragón, y también hacia su persona, que continuará tras la disolución del Consejo en agosto de 1937.

Con el fin del Consejo de Aragón llega también la decadencia de Joaquín Ascaso: no sólo pierde su poder, sino también su prestigio. Un día después de la disolución, Ascaso es encarcelado acusado de robar joyas. Nunca pudo demostrarse si la acusación era veraz o sólo una estrategia más de la campaña de descrédito lanzada desde los sectores estalinistas.

Ascaso pasa 32 días en la cárcel y a su salida no es recibido como un héroe por los suyos, sino que desde la propia CNT se comienzan a extender acusaciones de corrupción durante su presidencia. Se propaga la idea de que el departamento de Orden Público, que recauda dinero de multas e inspecciones para pagar las nóminas de los guardias de seguridad, se servía de una parte de este presupuesto para propaganda y asuntos propios. Estos puntos oscuros de su administración son difícilmente contrastables debido a la eliminación de los archivos de la Presidencia. Las acusaciones nunca serán probadas, pero crean la sospecha de que detrás del personaje público se esconde una doble moral. Las actuaciones de algunos de sus colaboradores tampoco le serán de mucha ayuda. Ezequiel Erla, su secretario, admite en una carta del 2 de octubre de 1937, que las nóminas del departamento de Orden Público de noviembre y diciembre del 36 están en su poder: "El dinero que estos compañeros pretenden saber dónde está, está en mi poder, y como yo al Estado tengo que responder con recibos o dinero, no soltaré ni una sola peseta mientras vosotros y yo, de común acuerdo, no hayamos encontrado una solución por medio de la cual no se perjudique ni a la organización, ni a Ascaso, ni a mí".

Ascaso pasa de héroe a villano. Los dirigentes de los comités aragoneses adoptan una actitud muy crítica hacia su figura y le excluyen de la actividad política y organizativa de la CNT en la región. El anarcosindicalista denuncia este aislamiento en tres informes donde solicita comparecencias ante los militares para explicar su actuación en el Consejo de Aragón. El Comité Nacional se opuso siempre a debatir el asunto.

A pesar de todo, Ascaso no cesa en su empeño, y en marzo de 1938, con un frente aragonés casi perdido, escribe una carta al Comité Regional poniéndose a disposición de la organización. Juan García Oliver le reclama en Andalucía, y dada la situación en Aragón, Ascaso se marcha con el veterano revolucionario Antonio Ortiz, para organizar la guerilla andaluza.

En julio de 1938 ambos abandonan España por Andorra, desde donde pasarán a Francia. Este gesto es visto por los milicianos como una deserción y su figura será definitivamente repudiada. Su estancia en Francia no es precisamente tranquila. Pasa siete meses en una cárcel de Marsella y sufre un intento de asesinato.

Finalmente marcha a Latinoamérica, primero a Bolivia, en 1947, y un año más tarde a Venezuela. Allí fija su residencia y se establece como trabajador en una fábrica de muebles.

A pesar del exilio al que se ve forzado, no sólo por la situación política de España sino por el olvido y abandono de sus propios compañeros, que le consideran un traidor, no deja de militar en el anarquismo activo. Hacia 1960 funda en Venezuela, junto a Ortiz y otros compañeros, el grupo Fuerza Única. Nunca volverá a España, falleciendo en Caracas en marzo de 1977.

1 comentario:

  1. Puntualizar que:
    - Joaquin Ascaso Budria no era hermano de Domingo y de Francisco Ascaso Abadia, eran primos.
    - "Los dirigentes de los comités aragoneses adoptan una actitud muy crítica hacia su figura y le excluyen de la actividad política y organizativa de la CNT en la región"
    Es totalmente erróneo,
    Para disolver el Consejo de Aragón, que contaba con un fuerte apoyo en todo el Aragón republicano
    [ de los Consejos Municipales elegidos en marzo de 1937, CNT obtiene 1220 concejales, frente a 644 UGT, 214 I.Republicana y 18 el PCE ] Prieto decide Disolver el Consejo de Aragón, sabiendo que contaba que contaba con fuerte arraigo, para ello decide ennviar las tropas de Lister que entraran en Caspe, Alcañiz, y todo el Bajo Aragón, encarcelando a más de 500 representantes de la CNT, destruyendo por la fuerza militar las sedes de Sindicatos, Juventudes libertarias y locales de las colectividades y encarcelando a Ascaso con falsas acusaciones aprovechando que se encontraba de viaje en Valencia. En ningún momento fueron los dirigentes de los comites aragoneses quienes le retiraron su apoyo.
    Un cordial Saludo .

    ResponderEliminar