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lunes, 11 de febrero de 2013

Mariano Gámir Ulíbarri (1877-1959)


General de brigada fiel a la República, tras participar en distintos frentes, se hace responsable, por orden de Indalecio Prieto, del Ejército del Norte al mando del cual será testigo del desmoronamiento del Frente

Cuando llega la madrugada del 25 de agosto de 1937 el frente santanderino se está desplomando. Al mismo tiempo el general Gámir Ulíbarri, al mando del Ejército del Norte, y todo su Estado Mayor zarpan en un submarino seguidos de todas las tropas y armamento posibles en una maniobra que conjuga el repliegue y la huida. En poco más de 12 días, la línea de defensa cántabra diseñada por Gámir para defender Santander se desploma ante el avance de las tropas franquistas.

El general vasco Mariano Gámir Ulíbarri nace en 1877 y ya a los 15 años entra en la Academia de Infantería. Sus notables dotes técnicas y su carácter de estudioso de la historia militar harán que su carrera esté jalonada de rápidos ascensos.

En 1933 será designado general de brigada y pocos meses después nombrado director de la Academia de Infantería de Toledo. En julio de 1936 es destinado a Valencia y dirigirá la 5ª Brigada de Infantería, añadiéndose a ésta la 6ª Brigada a principios de 1937.

Al mando de estas tropas participará muy activamente en el Frente de Aragón, donde actúa en la primera parte de la Guerra Civil.

La primavera de 1937 amanece con dos mandos supremos en el Ejército vasco. Por un lado José Antonio Aguirre, presidente de Euskadi, se ha autoproclamado comandante en jefe de este Ejército. Por el otro, Francisco Llano de la Encomienda es el general en jefe del Ejército del Norte designado por la República.

La situación es trágica e Indalecio Prieto decide, el 31 de mayo de 1937, nombrar un nuevo general que ataje este problema.

El militar elegido es Mariano Gámir Ulíbarri, pero el problema que se afronta es de índole superior. Al general se le hace responsable sólo del Ejército vasco, lo que indica el reconocimiento por parte de Prieto acerca de la división de mandos dentro del Frente Norte.

Los problemas en el mando militar se multiplican y al desconcierto provocado por la división interna se suma el recrudecimiento de la lucha en el Frente Norte. El bombardeo de Guernica en abril de 1937 es la muestra del desastre que se avecina.

Llegado junio de 1937, Gámir Ulíbarri, miembro de la Junta de Defensa de Bilbao, da por perdido el País Vasco y así se lo hace saber por telegrama al ministro de Defensa Nacional. A pesar de que Prieto ordena que se extreme la defensa de Bilbao, en una reunión mantenida el 16 de junio con el Gobierno vasco y el jefe de Estado Mayor Llano de la Encomienda, el general Gámir Ulíbarri hace valer su criterio a pesar de las órdenes recibidas: el Gobierno vasco debe ser evacuado y las líneas republicanas deben retroceder.

El 19 de junio cae Bilbao y el frente se traslada a Cantabria.

A su llegada a Santander, Gámir Ulíbarri toma el mando de todo el Ejército del Norte, mientras que Llano de la Encomienda será destinado a Gijón. Con la idea de establecer un frente sólido que permita frenar el avance de las tropas franquistas desde Bilbao, refuerza la linea que transcurre desde la costa de Ontón hasta las alturas de Ordunte (provincia de Burgos) y el Puerto de Tornos. Esta línea sería reorganizada en torno a un ejército que contaba con más de 80.000 soldados agrupados en cuatro cuerpos de ejército, casi 300 piezas de artillería, 40 aviones y 17 antiaéreos.

Al otro lado de la línea, el general Dávila, encargado de afrontar la batalla desde el bando nacional, tenía una fuerza casi tres veces superior. El frente diseñado para defender Santander era demasiado débil. Ante una situación tan compleja Gámir trata de reclutar más soldados pero ni la reorganización del Ejército ni las nuevas fuerzas reclutadas pueden superar la inferioridad de fuerzas ni el aislamiento que rodea al Ejército del Norte.

Por este motivo, Gámir diseña para el verano de 1937 un movimiento destinado a unir el Frente Norte con el de Aragón, un plan que, según el historiador David Solar, debía comenzar en julio coincidiendo con la campaña republicana en Brunete hasta unir -con un avance hacia el sureste por el Ebro- al Ejército de Aragón y al del Norte. Este plan fue desechado por el Gobierno en Valencia y nunca se llega a realizar.

Ante esta tesitura, el general se reúne el 22 de agosto en Santander con José Antonio Aguirre, la Junta Delegada del Gobierno, todos sus mandos militares y representantes de las organizaciones políticas y propone una inmediata reducción del frente. En opinión de Gámir Ulíbarri, la línea de defensa propuesta para proteger Santander es demasiado amplia. Tras largas discusiones se acepta este repliegue, aunque las tropas vascas deciden no acatarlo y se retiran del frente en el contexto de las negociaciones del polémico Pacto de Santoña.

El avance de las tropas franquistas se convierte en imparable y tres días después Santander cae derrotada. En menos de 15 días el frente cántabro había quedado descompuesto y destruido, el Estado Mayor del Ejército del Norte y el general Gámir Ulíbarri parten en submarino para seguir la defensa del Frente del Norte en su último bastión, Asturias.

La llegada del general Gámir Ulíbarri a Asturias coincide con la Declaración de Soberanía del Consejo Interprovincial de Asturias y León, una declaración que viene acompañada por un amplio debate en torno a la forma en que éste había planeado la defensa y retirada de Santander.

A finales de agosto de 1937 el general jefe del Ejército del Norte es destituido siendo reemplazado por el coronel Prada Vaquero. Gámir Ulíbarri se traslada en avión desde Gijón hasta Francia para más tarde volver a Valencia, donde se hará cargo de la 6ª Brigada de Infantería, pero las constantes críticas que habían surgido en torno a su figura, llegan a apodarle el general ahí queda eso, le llevarán a quedar apartado en puestos de menor responsabilidad y, en octubre de 1938, será nombrado general inspector de Enseñanza Militar.

Tras la caída de Cataluña se exiliará a Francia donde escribe su libro De mis memorias. La Guerra de España 1936-1939. En este relato, el general hace una valoración estratégica y militar de la Batalla del Norte, prestando especial atención a los desequilibrios de fuerzas existentes y a los planteamientos de la defensa de Bilbao y Santander, viendo en cuestiones como el defectuoso diseño del Cinturón de Hierro de Bilbao o la retirada de las compañías de gudaris en Santander algunos factores determinantes de la derrota, en un contexto de aislamiento internacional e inferioridad militar.

La controversia en torno a la defensa de Santander y el Frente del Norte le acompañaría en el exilio y en su retiro. Llegada la década de los 50, Franco le concede el permiso para regresar al territorio nacional y establecerse como agricultor en Cuenca, lugar donde muere en el año 1959.

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