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lunes, 5 de noviembre de 2012

M. Gómez Zamalloa (1897-1973)


La defensa del Alto del Pingarrón, episodio clave de la Batalla del Jarama, convierte en héroe a este comandante nacional que desde julio viene luchando en varios frentes al mando de sus tropas de regulares

En la madrugada del 20 de febrero de 1937, el coronel Asensio Cabanillas confía la defensa del vértice del Pingarrón, posición clave de los nacionales en la Batalla del Jarama, a Mariano Gómez Zamalloa. Este comandante gallego de 40 años ignora que el cumplimiento de esta misión le etiquetará de por vida como el héroe del Pinngarrón.

El Alto del Pingarrón es el único punto del Frente del Jarama por el que los nacionales son capaces de cruzar el río en su propósito de alcanzar la carretera de Valencia y cortar las comunicaciones del Madrid republicano con Levante. Tras alternarse unos y otros en el dominio de la posición, los nacionales se hacen definitivamente fuertes en el Pingarrón el 16 de febrero. Sus adversarios no se resignan y preparan una dura ofensiva para la mañana del sábado 20.

Gómez Zamalloa ya es entonces responsable de la defensa del cerro y, tal y como prometió a Asensio, lo defiende con uñas y dientes. En el momento de sumarse al alzamiento, Gómez Zamalloa era un capitán destinado en Marruecos. Al frente de sus regulares ha cruzado el Estrecho y participado en numerosas operaciones en el Frente de Andalucía y en el avance nacional hacia Madrid.

Durante tres días, las fuerzas republicanas castigan la posición con un incesante bombardeo de artillería. El martes día 23 emprenden un durísimo ataque directo. En el transcurso de la mañana, Gómez Zamalloa pierde a la gran mayoría de la oficialidad a su mando, y él mismo resulta gravemente herido. Por su parte, las fuerzas republicanas, tras cuatro tentativas infructuosas y la llegada de una columna en auxilio de los defensores, abandonan al final del día su propósito de tomar el Pingarrón. Poco antes, Gómez Zamalloa tiene que ser evacuado del escenario de la batalla, aun contra su decidida voluntad de resistir hasta la muerte. Los ataques que vengan después no tendrán ni la fuerza ni la convicción necesarias para hacerse con el cerro.

Aquel episodio le vale a Gómez Zamalloa la concesión, en junio de 1940, de la Cruz Laureada de San Femando y de la Medalla Militar Individual. Tras la guerra, mandará el batallón de Infantería del Ministerio del Ejército, el Regimiento de Infantería número 1 de Madrid y el de la Guardia de Franco. Ascendido a general de Brigada en 1955, en 1957 es nombrado gobernador general de Ifni, para hacer frente a los ataques de las bandas armadas promarroquíes, en lo que se conoce como la Campaña de Ifni. El conflicto, sofocado a mediados de 1958, costó la vida a unos 300 españoles.

Tras su última misión en Marruecos, Gómez Zamalloa es ascendido al empleo de general de división, y a teniente general en 1963. Muere en Madrid en 1973.

1 comentario:

  1. El interesante artículo omite que entre la Guerra Civil y la Guerra del Ifni, Gomez Zamalloa también participó como voluntario en la 2ª Guerra Mundial en favor del III Reich en el frente oriental.

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