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miércoles, 5 de febrero de 2014

'El Campesino' (1909-1985)

Paradigma del militante político convertido por obra de la Guerra en oficial del Ejército republicano, pasa en el Ebro de la gloria popular y militar al ostracismo, acusado, como ya sucediera en Teruel, de 'cobardía'

Violento, impredecible, loco o sanguinario son algunos de los calificativos utilizados por los historiadores para definir a Valentín González, el Campesino.

Nace en Extremadura en 1909, y realmente no era campesino, sino contratista de obras; cuando estalla la Guerra Civil, aunque su abundante barba le da un aspecto de hombre mayor, cuenta sólo con 27 años. Ingresa en el Quinto Regimiento, donde comienza una intensa carrera militar y política que le lleva a tomar parte en el asalto al cuartel de la Montaña, Cuenta -aunque muchos historiadores no confirmen la veracidad de estas afirmaciones-que durante los primeros días de la contienda manda una columna que sube a defender la Sierra de Madrid, Allí sería escogido por sus propios compañeros como jefe del grupo por su valor y osadía.

Estos precedentes cimientan una reputación en el Ejército republicano que con el paso del tiempo se va diluyendo. El Campesino, reconocido comunista, según numerosos expertos procedía en realidad del anarquismo. En cualquiera de los casos, morirá maldiciendo al comunismo. Incluso, una vez reinstaurada la democracia, pedirá el voto para el PSOE.

En Historia del Ejército popular de la República, Ramón Salas Larrazábal dice de él: "Este fabuloso guerrillero, de innegable audacia y dotes de mando, tenía un gran sentido teatral y era fanfarrón, ampuloso y embustero hasta lo inconcebible. Su leyenda es casi por entero creación suya y es muy posible que quisiera enmascarar su falta de seguridad y conocimiento detrás de una apariencia brutal de hombre primitivo (...), Le gustan el uniforme, las insignias de mando, las paradas y desfiles y el ejercicio de la autoridad. En el Ejército se siente perfectamente a gusto a condición de que la jerarquía recaiga en él".

Su columna, tras participar en primera línea en la defensa de Madrid del asalto nacional en noviembre de 1936, se integra, como el resto del Quinto Regimiento, en el Ejército Popular de la República. El 21 de diciembre de 1936 las fuerzas de la columna de el Campesino forman la 10ª Brigada Mixta.

Con esta unidad se constituye la reserva del Cuerpo de Ejército de Madrid que es lanzada a un contraataque en el kilómetro 11 de la carretera de La Coruña. Días más tarde, la brigada ya está preparada y ha completado sus batallones para participar en la Batalla del Jarama, en la cual finalmente no intervendrá.

Tras la lucha en la sierra madrileña, y protegido por el PCE, el Campesino fue ascendiendo en la escala hasta alcanzar el grado de teniente coronel. Como tal, participa en la Batalla de Guadalajara, siempre siendo la suya una unidad de élite destacada en el combate. El 8 de marzo de 1937, la 10ª Brigada Mixta de el Campesino se incorpora como reserva a la 11ª División de Enrique Líster, donde colabora en la toma de Brihuega el día 18 de marzo de 1937. Su misión consiste en cortar las comunicaciones del norte de la ciudad. Cuando finaliza esta batalla, el coronel Vicente Rojo reorganiza su Ejército y el Campesino pasa a dirigir la 46ª División, en donde se incluyen la 10ª ;Brigada Mixta y la 101ª, que también él había mandado. Participa en la operación fracasada contra el cerro Garabitas (Madrid), entre el 10 y el 14 de abril.

Durante la Batalla de Teruel, los conflictos internos entre el resto de mandos comunistas y el Campesino hicieron que nadie quisiera luchar a su lado. Valentín González acusó a Líster y Modesto de haberle dejado abandonado cuando sus hombres estaban rodeados en pleno asedio de los nacionales (en tres días su brigada sufrió más de 500 bajas) y por su parte, éstos le acusan a él de haber abandonado la plaza sin resistir.

En mayo, el Campesino es reemplazado por el mayor de milicias Poticarpo Candón Guillén. La unidad se retira a los cuarteles de Alcalá de Henares, que pasa a ser la sede de su división. El 13 de marzo de 1938, se desplaza al norte del Ebro. El Campesino vuelve en Lérida a la primera línea de fuego pero, según los historiadores, se desentiende de sus fuerzas igual que lo ha hecho anteriormente en Teruel. El caso es que, a pesar de su carácter violento, decidido y luchador, se dice que el miedo se apodera de él en las ocasiones más inesperadas. Cuando debe demostrar su dureza finge estar enfermo. Aún así, es capaz de dirigir a sus hombres en la batalla y los soldados más valerosos quieren luchar a sus órdenes. En la defensa de Lérida, su 46ª División fue la más decidida en el combate.

Sus ataques de pánico se han presentado por primera vez en Teruel, y continúan en Lérida, pero la ocasión más recordada es la Batalla del Ebro. El Ejército del Ebro, dirigido por Juan Modesto, está subdividido en tres cuerpos diferentes: el 15°, que manda Manuel Tagüeña; el 12° de Etelvino Vega, y el 5º, al mando de Enrique Líster. Cada Cuerpo se subdivide a su vez en tres divisiones; en el caso del 5º de Líster, las 11ª, 45ª y 46ª. El Campesino es el jefe de la 46ª División. Así que Juan Modesto manda sobre Líster y este, a su vez, sobre Valentín González, al mando de la 46ª.

Unos días antes del paso del Ebro, Líster comienza a sospechar que el Campesino no es tan valiente como se imaginaba. Cuenta Líster en sus memorias que para la ocasión finge una de sus enfermedades: "Tres días antes de comenzar la batalla, el Campesino me hizo saber 'que estaba enfermo'. Fui a verle y le encontré acostado. Mi impresión fue que la enfermedad era pura comedia, pero le dije que debía ser evacuado y que otro jefe se encargaría del mando de la división. Dijo que de ninguna manera, que él mandaría la división aunque fuese acostado en una camilla. Al salir hablé con el comisario político de la división, quien me confirmó en mis sospechas, diciéndome que lo que tenía era un ataque de miedo a cruzar el Ebro, pero que a su vez no quería dejar a otro el mando de la división y que lo que buscaba era mandarla desde la orilla izquierda". Los médicos no fueron capaces de determinar cuál era la enfermedad que afectaba a el Campesino. Siguieron el juego de Líster y decidieron apoyar la decisión del jefe del Ejército del Ebro de relegar de su puesto a el Campesino. Su lugar es ocupado por Domiciano Leal, que dos meses más tarde morirá durante un bombardeo.

En septiembre, un día después de la muerte de Domiciano Leal, el Campesino se presenta en el puesto de mando de Enrique Líster, quien le dijo con sorna que su presencia era muy oportuna ante la muerte de su sucesor, a lo que el Campesino, avergonzado, dijo que "aún estaba enfermo, que iba de visita y que ni siquiera tenía ropa de campaña".; Líster, sin embargo, le obliga a ocupar el mando y al día siguiente entra en batalla.

Desde ese momento, la 46ª División, dirigida de nuevo por el Campesino, no hará otra cosa que ceder terreno, Enrique Líster decide finalmente destituirle de nuevo, como él mismo cuenta: "Esa misma noche le destituí y le mandé al Estado Mayor del Ejército con el parte correspondiente". A partir de ese momento, Líster hará todo lo posible para que el Campesino sea castigado militar y políticamente. Propone que se reúna el Buró Político del Partido Comunista para proceder a una sanción efectiva. Celebrada en Sitges, a la reunión acudieron Juan Modesto, Luis Delage -comisario jefe del Ejército del Ebro-, Santiago Álvarez -comisario jefe del 5º Cuerpo de Ejército- y el dirigente comunista José Díaz: "Allí las cosas quedaron completamente claras. Quedó claro que el Campesino no sólo merecía ser destituido, sino que realmente era merecedor de una sanción más grave. Quedó claro que a esa mezcla de bestia y de loco no le cabía ya en la cabeza, no ya una división, sino ni siquiera una compañía, y desde ese momento, el Campesino no volvió a mandar un solo hombre".

Sin embargo, en su propia autobiografía, Vida y muerte en la URSS, también conocida con el título Yo escogí la esclavitud, Valentín González aparece siempre como un hombre valiente, cruel y despiadado al que es difícil tachar de mentiroso o de asustadizo, lo mismo que en distintos relatos encontrados sobre la Batalla del Ebro: "En Pandols, nosotros solamente teníamos ametralladoras en determinado lugar, y ellos, a cuerpo limpio, emplazaron una pieza antitanque. El Campesino pasó por allí -pero el Campesino era valiente, ¡eh!, no tenía miedo de ir a la primera línea y dar la cara- y les preguntó: '¿por qué no disparáis?' ¡Mi madre! Ya se puede usted imaginar. .. Y él mismo amartilló una máquina y ratatatá... Luego se largó....".

En cualquier caso, tras su destitución en la Batalla del Ebro, el Campesino pasa a un centro de reclutamiento. Cuentan que al final de la Guerra está en Almería, donde logra atravesar las líneas nacionales, se embarca en Málaga y parte a Orán (Argelia). Desde allí se trasladaría a la URSS, donde ingresa en la Academia Frunze de Moscú, de la que será expulsado tiempo después. En Yo escogí la esclavitud nos relata su ingreso en la Academia: "Yo me resistía obstinadamente o ingresar como alumno en la Academia Frunze, pues seguía en mi firme propósito de volver clandestinamente a España a organizar las guerrillas antifranquistas (...). José Díaz, secretario general del Partido Comunista en España, me convenció al fin(...). En la Academia se nos había obligado hasta a dejar nuestros nombres españoles y a adoptar unos nombres rusos que ni siquiera nos permitían elegir. Aguantando mi repugnancia, debí resignarme a aceptar el nombre de Comisario Piotr Antonovitch".

Tras la expulsión de la Academia es internado en distintos campos de concentración. De su estancia en ellos nos relata capítulos espeluznantes: "Había cinco grandes celdas de mujeres, qué espectáculo más horrible. Debido al calor insoportable todas estaban casi totalmente desnudas. Mezcladas con las de cierta edad, generalmente flacas, despeinadas, cínicas y de una fealdad repulsiva, había jovencitas de 12, 13 y 14 años. Estas jovencitas eran obligadas a satisfacer los vicios de las viejas depravadas. Mientras procedía yo a la selección de aquel pobre ganado humano, los guardianes, por turno, escogían a una de las muchachas y, a la vista de todas, la violaban.". Finalmente parece que logra escaparse de uno de los campos ayudado por el comunista Mijail Kalinin, que le facilita la huida a Teherán y de allí a París.

Tras la vuelta de la monarquía en 1975, nos encontramos con un Campesino totalmente cambiado, arrepentido hasta tal punto de su pasado que para las primeras elecciones generales democráticas pide el voto para el PSOE. Lo hace desde una revista madrileña: "Lo que ha sido siempre mi bandera es el sentimiento de la humanidad, esos sentimientos que se encierran en el gran palacio de la democracia, donde nacen los derechos de todos y cada uno de los hombres, donde nace el honor y los que aman a la libertad que tiene que tener el pueblo español. Tengo la esperanza de que estas palabras las tengan bien presentes en la mente los españoles a la hora de votar, y que sepan que la libertad sólo se obtiene votando al Partido Socialista. Hago un llamamiento a todas las tendencias ideológicas a excepción de los fascistas y los comunistas, pues de un bando y de otro, el resultado es el mismo: la dictadura y el aniquilamiento de la libertad. Yo escapé del paraíso soviético de Siberia cuando pesaba 39 kilos y anduve durante un año miles de kilómetros para decirle al mundo la realidad de la dictadura comunista. Pueblo español, habla el Campesino, tened en cuenta lo que digo, el voto que vais a emitir es el porvenir de vuestra patria, vuestro propio porvenir, vuestra propia libertad y vuestra propia vida, y así termino: ¡votad socialista, viva el pueblo español, vivan todos lo que estén dispuestos a que en España los comunistas no metan los pies!".

Poco antes de su muerte vuelve a España y se instala en Madrid. Muere en 1985. Un año antes, Televisión Española le entrevista para el programa Rasgos. Valentín González aparece como un hombre cansado y decrépito de 75 años. En un momento dado se atreve a interpretar a viva voz un par de estrofas de su himno, el himno de la 46ª División: "La División de el Campesino / que en la lucha se distinguió. / Siempre están prestos nuestros fusiles / aniquilando al invasor. / Ni la metralla ni la muerte / han de hacernos retroceder. / Adelante Campesino / Viva nuestra libertad. / Nosotros labramos nuestro campo; / vamos luchando sobre él / y estos campos sangrientos de España / para España tienen que ser. / Al ataque, Campesino, / al ataque sin cesar. / Al ataque, Campesino, / viva nuestra libertad".

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