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domingo, 17 de marzo de 2013

Luis Bolín (1897-1969)


Creador de las Rutas Nacionales de Guerra, el periodista malagueño interviene decisivamente en la contratación en Londres del 'Dragón Rapide', el avión que conduce a Franco a Marruecos para unirse al alzamiento nacional

Periodista brillante, corresponsal del diario madrileño ABC en Londres, excelente conocedor de la lengua inglesa -se dice que pasaba por nativo en Londres-, Bolín desempeña un papel primordial en la preparación del alzamiento de julio del 36. Gestiona en Gran Bretaña, al lado de Juan de la Cierva, el alquiler del Dragón Rapide, el avión que conduce a Franco de Canarias a Marruecos en julio del 36. Como agente de los nacionales en el extranjero, gestiona igualmente el envío de material de vital importancia para su Ejército. Además, es el primer encargado de los servicios de Prensa franquistas, así como de procurar que la prensa internacional proyecte un mensaje atractivo de los nacionales y de la política de Franco.

Nacido en Málaga en el seno de una familia aristocrática, de padre español y madre inglesa, Luis Antonio Bolín Bidwell estudia Derecho en Granada, Madrid y Londres. Con poco más de 20 años trabaja como corresponsal durante la Primera Guerra Mundial, y en 1920, con 23, es jefe de prensa de la embajada española en Londres. En los años posteriores se une a la sección de información de la Sociedad de Naciones. Más tarde empieza a trabajar para el ABC de Juan Ignacio Luca de Tena.

Durante la Guerra, al servicio del cuartel general del Generalísimo, se encarga de transmitir a los numerosos corresponsales extranjeros destacados en España la "versión nacional" de lo que sucede en los frentes. En febrero de 1938 es nombrado director general de Turismo. Durante su mandato crea las Rutas Nacionales de Guerra , recorridos turísticos por los escenarios del conflicto inaugurados en el verano de 1938.

Bolín es un hombre polifacético y eficiente en su trabajo. En 1967, dos años antes de morir, publica sus memorias, originalmente en inglés -Spain: The vital years- y editadas inmediatamente en español. A juzgar por las páginas de Los años vitales, Bolín es un hombre inquieto y de gran iniciativa.

Curiosamente, Bolín fue cuñado de Constancia de la Mora -casada con su hermano Manuel entre 1926 y 1932-, que durante la Guerra también trabaja para una oficina de prensa, la republicana. Es, además, primo de Manuel y Luis Altolaguirre. Y de Concepción Altolaguirre, esposa de Porfirio Smerdou, el cónsul mexicano en Málaga que protegió en su casa a cientos de personas hasta la toma de la ciudad por los nacionales en febrero de 1937.

Según cuenta Bolín en sus memorias, la idea de crear el servicio de Prensa nacional, que tenía como objetivo asesorar a los corresponsales extranjeros y contribuir a la creación de una imagen atractiva del franquismo en el exterior, fue exclusivamente suya.

Antirrepublicano convencido, está seguro de que "sólo la fuerza podía salvar a España"; de otra manera, según sus palabras, "el comunismo y el caos sobrevendrían fatalmente". Durante la Segunda República ha formado en Londres, junto a Jacobo Stuart Fitz-James y Falcó, decimoséptimo duque de Alba, y Juan de la Cierva la asociación Los Amigos de España, que desarrolló una activa labor antirrepublicana con el apoyo del conservadurismo británico. Allí escribe su libro La República española (1933).

Durante esos años es corresponsal de ABC en Londres, lugar de origen de su madre. Vive la mitad de su vida en España y la otra mitad en Inglaterra, Estados Unidos y Francia. Su propósito con Los años vitales, que escribe en Washington como diplomático de la embajada española, es explicar a sus amigos británicos, estadounidenses y franceses, según asegura, la Guerra Civil y las circunstancias que determinaron la contienda. Escribe en primera persona sobre los hechos a los que asistió por su "participación directa".

Cuenta con detalle cómo tiene noticia de los preparativos del alzamiento que ha de producirse en España. De hecho, de él dependerá que las cosas salgan bien, pues se le encarga el alquiler del avión que transporta a Franco de Canarias a Marruecos. También de que encuentre a dos "rubias" que les ayuden a pasar inadvertidos ante las autoridades republicanas, haciendo creer que se encuentran "de juerga" en las islas.

Según narra Bolín, con buena pluma y memoria envidiable, se encuentra disfrutando de una soleada tarde en el condado de Surrey, al sur de Londres, con su mujer, Mercedes, su hijo Fernando y unos amigos. Uno de los presentes, el conde de Los Andes, ex ministro de la Corona con el general Primo de Rivera, le lleva a un lado y le dice: "En España se está preparando algo. No se ha fijado fecha todavía, pero lo que sea ha de ocurrir pronto. Las cosas no pueden seguir como van. ¿Estás dispuesto a actuar?".

Luis Bolín está más que dispuesto y lo manifiesta en ese momento, al mismo tiempo que expresa su "ferviente" deseo de que sea Franco quien dirija el movimiento. El 5 de julio de 1936, tras asistir a la misa de domingo, llega a su casa de Hornton Street y su mujer le comunica que "Juan Ignacio ha llamado desde Biarritz y volverá a hacerlo". En ese momento, Bolín ya sabe lo que va a ocurrir. Si "Juan Ignacio", marqués de Luca de Tena y decidido opositor de la República, le había llamado, es que se acercaba el momento.

Así se lo hace saber a su mejor amigo en la capital inglesa, Juan de la Cierva. Inventor del autogiro, el ingenio precursor del helicóptero, se ve con él casi a diario. Padrino de su hija Marisol, muere en diciembre de 1936. Gran experto en aviación y con muy buenos contactos, ayuda a Bolín a encontrar el Dragón Rapide, un avión de siete plazas, idéntico al del Príncipe de Gales, que llevará a Franco de Gran Canaria a Casablanca el 18 de julio de 1936.

El Generalísimo envía a Bolín de vuelta a Inglaterra el 19 de julio, y de allí a Alemania e Italia, para adquirir aviones y material de guerra. Por razones no del todo claras, Bolín decide encaminarse hacia Roma, con una carta de Alfonso XIII dirigida a Mussolini. Se dice que se habría ido con las manos vacías de no ser por las conversaciones que Franco mantiene con el cónsul italiano en Tánger, quien dará el visto bueno varios días después de la negativas recibidas por Bolín.

Bolín ocupará cargos de relevancia como la Dirección General de Turismo, o, ya después de la Guerra, la Consejería de Información (1952-1963) de la embajada de España en Washington, donde vivió sus últimos años. También fue asesor de Turismo del Banco Mundial de Marruecos y de las Naciones Unidas en Argentina.

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