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miércoles, 20 de agosto de 2014

Almería, alzamiento en

Ciudad de Andalucía, capital de la provincia y cabeza del partido judicial del mismo nombre, situada en el golfo de Almería.

La desconfianza de los milicianos y defensores de la República fue en aumento haci los militares almerienses. Los oficiales se inclinaban hacia la sublevación, por ello llegan a la ciudad masas de obreros y campesinos venidos de los pueblos. 

El 20 de julio de 1936 el teniente coronel de Infantería Juan Huertas Topete, comandante militar de la plaza y jefe del Batallón de Ametralladoras 2 y de la Caja de Recluta, auxiliado por el comandante del Cuerpo de Carabineros Toribio Crespo Puerta y con el asentimiento de la mayoría de los jefes y oficiales destinados en la capital, procedió a declarar el estado de guerra, detuvo a los militares adictos al Gobierno, ocupó la Casa del Pueblo y sitió el edificio del Gobierno Civil -donde se hallaban reunidos, entre otros, el gobernador civil de la provincia, Juan Peinado Vallejo, y el diputado socialista por Almería Gabriel Pradal Gómez-.

A las siete de la mañana del día 21, Huerta Topete, gobernador militar envía a Queipo de Llano y a Franco un telegrama expresándole que "ya ha declarado el estado de guerra y tiene a las fuerzas en la calle". A esas horas se indigna con los falangistas pues, a pesar que Radio Almeria invita a unirse a la sublevación, sólo se presentan 15 civiles. 

A las diez de la mañana, la situación parece controlada por los sublevados militares, pero no han conseguido tomar el edificio del Gobierno Civil. Entre las once y las doce, aparecen huyendo un grupo de soldados, bien pertrechados de armamento, de la base militar de Armilla, que se ponen al la lado del Gobierno Civil. Además, las pasadas de aviones, y la presencia casi de improviso en la bocana del puerto del destructor Lepanto, procedente de Cartagena, hicieron fracasar el levantamiento.

El capitán del buque, capitán de Fragata Valentín Fuentes, envía a Huertas un ultimátum amenazándole de atacarle si no se rinde. En ese momento Franco también mandaría un mensaje contundente, invitándole a no parlamentar con el barco Lepanto, fiel a la República y le amenaza con pedirle cuentas por posible cobardía. Huerta Topete ante la indecisión y la situación contacta con Valentín Fuentes, que le ordena que se rinda, y se atenga a las condiciones de rendición del gobernador civil. A las 12:45 Almería queda rendida. 
Todos los sublevados fueron apresados y conducidos al barco "Astro mendi" destinado a cárcel del pueblo, y allí los fusilaron junto a todos los que se adhirieron a la sublevación. 

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