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lunes, 7 de octubre de 2013

Agustín Aznar (1911-1984)

Amigo y estrecho colaborador de Primo de Rivera, su fidelidad a los principios fundadores de Falange, aun sin oponerse explícitamente a la creación del partido único promovido por Franco, termina costándole la cárcel

Agustín Aznar Gerner es hijo del Severino Aznar -destacado sociólogo, fundador en 1919 del partido Democracia Cristiana y, durante la Guerra, director de Previsión Social-. Durante la República permanece en Madrid cursando sus estudios de Medicina, al tiempo que desarrolla su militancia política. Así, el 21 de octubre de 1933 acude al mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid, considerado el acto fundacional de Falange Española. En poco tiempo alcanza gran fama en los enfrentamientos callejeros con las fuerzas de extrema izquierda. Su corpulencia y fuerza física son valores reconocidos por todos. No en vano es campeón de lucha grecorromana.

Fundador del SEU (Sindicato Español Universitario), en 1934 es elegido para dirigir el asalto a la sede del FUE (Frente Universitario Español) en la Facultad de Medicina de Madrid. Expulsado durante un tiempo de la facultad por este incidente, la fama que le reporta le eleva a los cargos más destacados dentro de Falange. Aznar se vuelca entonces por completo en su militancia política. El 18 de junio de 1934, la Junta de Mandos le concede la Palma de Plata. Impuesta por el propio Primo de Rivera por "su perseverancia y ánimo en las ocasiones de más peligro", esta condecoración representa el punto de partida de un prestigio que a partir de ese momento crecerá como la espuma entre los jóvenes falangistas, hasta el punto de ser nombrado en 1935 jefe de las milicias del partido.

El 21 de marzo de 1936 es detenido y conducido, junto a Primo de Rivera y otros falangistas, a la cárcel Modelo de Madrid tras la ilegalización de Falange. En poco tiempo, su celda se convierte en centro de reunión falangista. Ante la constante aglomeración, las autoridades penitenciarias deciden trasladarle a la cárcel de Vitoria. Desde allí, no obstante, seguirá mandando órdenes a los miembros de Primera Línea, las milicias de Falange: "Mientras estuve en la prisión de Vitoria", según recoge Ian Gibson en su obra En busca de José Antonio, "me preocupé de vitalizar aquella Falange, transmitiendo órdenes y consignas que favorecían la moral de los camaradas".

Comenzada la Guerra Civil, Aznar es liberado y ocupa importantes responsabilidades políticas y militares. En septiembre participa en el más serio intento de liberación de Primo de Rivera, preso en una cárcel de Alicante: "Ante todo, lo que yo quería, ardientemente, era liberar a Primo de Rivera. Pensaba, sin tregua, en la operación que podría devolvernos a nuestro jefe". Sin embargo, al igual que los proyectos anteriores, éste también fracasará.

El plan consistía en salir de Sevilla a bordo del buque mercante alemán Iltis. Aznar dirige un grupo de falangistas -entre los que se encuentra el boxeador, campeón de Europa, Paulino Uzcudun-que con un millón de pesetas, procedentes del Banco Central de Sevilla, para comprar los favores de ciertas autoridades republicanas, tienen que liberar al jefe nacional de Falange. Logran desembarcar en Alicante y entrevistarse con algunas autoridades, entre ellos un dirigente del PSOE al que promete la cantidad de seis millones de pesetas, además de garantías de paso a la zona nacional para su familia, a cambio de su colaboración para la liberación de Primo de Rivera. Pero el tropiezo de Aznar con un guardia de asalto provoca la alerta. El plan queda abortado y tiene que huir disfrazado con uniforme de marinero alemán.

En plena Guerra Civil es uno de los jerarcas falangistas más destacados de la España nacional. Será entonces cuando Manuel Hedilla, sucesor de Primo de Rivera en la Jefatura Nacional de Falange, se enfrente a Franco en abril de 1937, a consecuencia de las órdenes de éste de unificar todas las milicias y partidos políticos del bando nacional en un solo movimiento. En ese momento Aznar, junto a otros de los llamados camisas viejas, como Girón, Sancho Dávila o Rafael Garcerán, maniobran para tratar de desplazar a Hedilla de la jefatura del partido. Forma parte, junto a José Moreno y Sancho Dávila, del triunvirato que se constituye para destituir a Hedilla antes de que pueda reunirse el Consejo que le convierta en jefe nacional del partido.

El asesinato del falangista José María Alonso Goya, consejero del SEU, en Salamanca la noche del 16 al 17 de abril, cuando Hedilla trataba de detener a Aznar y los suyos, precipita los acontecimientos. Al día siguiente se celebra el Consejo Nacional convocado días antes por Hedilla, en el que se adopta su nombramiento como jefe nacional de Falange. A su vez, Franco promulga el día 19 el decreto de unificación de Falange con los tradicionalistas. Una vez asumido por el Caudillo el mando supremo del partido único FET y de las JONS, Hedilla es detenido y sometido a un consejo de guerra por oponerse a la unificación, mientras Aznar es nombrado consejero nacional del partido y asesor político de Milicias.

Sin embargo, durante el último año de la Guerra, aumentan las sospechas de Franco sobre los camisas viejas y su animadversión por Aznar. Llega a confesar a algunos de sus colaboradores que de Aznar le molesta todo: sus formas, sus tacos, sus ademanes y su tono de voz.

No tardarán en manifestarse las consecuencias de estas sospechas. Aznar, en este momento ya casado con Dolores Primo de Rivera -prima de José Antonio- es acusado de conspiración política. Tras ser juzgado por un tribunal militar, es relevado en junio de 1938, junto con González Vélez -otro camisa vieja- de sus cargos de consejero nacional y de jefe de Milicias y condenado a un año de arresto domiciliario por tratar de reformar y fortalecer la estructura del partido único como pilar del Nuevo Estado.

Atrás quedan los días en los que Primo de Rivera le tuvo como uno de sus más cercanos amigos. La unión que entre ambos existía era realmente fuerte. Así lo demuestran las palabras que Primo de Rivera le dedica en la última carta que escribe a su prima: "Y a ese magnífico gordo dile que, para que yo le guarde en mi memoria como si de uno de los miembros de mi familia se tratara, basta con lo que ha hecho hasta ahora".

El fin de la Guerra Civil y el inicio de la Segunda Guerra Mundial le permite regresar a los frentes de combate. Así, se alista voluntario en la División Azul. Más tarde regresa a España y retoma su vida, aunque sigue ocupando algunos puestos en el aparato del Estado. Pero es tras la muerte de Franco cuando vuelve a la actividad política; en plena Transición se convierte en uno de los pilares de la refundada Falange Española de las JONS, puesto que mantiene hasta su muerte.

Aznar nunca podrá escapar a su condición de camisa vieja. Siempre pertenecerá, en palabras del historiador Stanley G. Payne, al grupo de "legitimistas", frente a los llamados "recién llegados", de Falange; de los que, tras la desaparición de Primo de Rivera, tratan de preservar las esencias del partido y la utilización de la figura del fundador. 

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