Adsense

sábado, 13 de diciembre de 2014

Wilhelm Canaris (1887-1945)

Jefe del servicio secreto del Reich y pieza clave en el envío de la Legión Cóndor a España, su postrera hostilidad hacia Hitler hace que encabece un complot de asesinato contra el 'Führer' que le llevará a la horca

A pesar de todas las vicisitudes que afronta a lo largo de su vida, y que le llevan a pasar de ser grumete de barco a máximo responsable del servicio secreto militar alemán, a Wilhelm Canaris se le recordará como uno de los organizadores del intento de asesinato a Hitler de 1944. Precisamente, las acusaciones por participar en esta intriga le llevarán a ingresar en uno de los campos de exterminio que él mismo intentó eliminar.

En la historia particular de Canaris encontramos tres puntos clave cuya unión da como resultado la figura de un almirante al servicio del movimiento nazi que no tarda en ser consciente de las atrocidades que se están cometiendo y a las que, dentro de sus posibilidades, intenta poner fin hasta el punto de llegar a decir: "Muero por mi patria. Tengo la conciencia clara. Hice solamente mi deber al país cuando intenté oponerme a la locura criminal de Hitler".

El primer acontecimiento que marca la personalidad de Canaris (Aplerbeck, 1887) es su ingreso en la Marina, en 1905, como grumete del crucero Bremen que le lleva a conocer la zona de Suramérica. Su siguiente destino le permite enrolarse en el crucero Dresden. Estando en este buque le sorprende el estallido de la Primera Guerra Mundial. Al año siguiente y tras sufrir un amotinamiento por su propia tripulación, Canaris es apresado y trasladado a la isla Quinquina (Chile). Gracias a los agentes de la embajada alemana consigue un salvoconducto -y una falsa identidad- y abandona su encierro para trasladarse a la ciudad de Buenos Aires. Una vez allí, regresa a  Alemania. Ello le supone su ascenso a capitán y el reclutamiento, por parte del Servicio de Inteligencia alemán, que decide enviarlo a la embajada alemana en España durante un año. Durante esta estancia conserva su nombre falso -Reed Rosas- y luce un aspecto físico más parecido al latino que al alemán.

España no es un país ajeno y desconocido para Wilhelm Canaris. Ya en 1926, como representante comercial de una empresa dedicada a la construcción y comercialización de submarinos, se traslada a la Península con la intención de convencer al Gobierno español en la compra de los aparatos. Tras la visita de Canaris, los dueños del astillero Echevarrieta viajan a Berlín para conocer la experiencia y el desarrollo de la industria alemana.

En 1935, en reconocimiento a su labor como responsable del aparato naval del Ejército alemán y a sus habilidades como espía, le nombran almirante y jefe del Servicio de Inteligencia del Estado Mayor alemán (Abwehr). Bajo su cargo, este organismo adquiere una gran eficacia.

Al año siguiente, y ya con la Guerra Civil empezada, la península Ibérica vuelve a cruzarse en el camino de Wilhelm Canaris. En octubre de 1936, Hitler le encarga "que convenciese a Franco para que aceptara el envío de una unidad aérea alemana que contrarrestara la cada vez más importante ayuda material y humana extranjera (soviética) que la República estaba recibiendo", tal y como apunta Raúl Arias Ramos, en su libro La Legión Cóndor en la Guerra Civil. El encuentro entre el almirante y el oficial nacional tiene lugar en el cuartel general de Franco en Salamanca. En la reunión, Canaris insiste en lo beneficioso que sería para España "recibir un mayor apoyo por parte de Alemania e Italia", añade Arias Ramos.

Según el autor, Franco duda en un primer momento en aceptar la propuesta; sin embargo, la aclaración de Canaris de que "la intención de su Gobierno no era ni mucho menos exigir compensaciones territoriales por la ayuda que le estaba ofreciendo" sino económicas, termina por convencer al Generalísimo. De esta reunión, sale la creación de la unidad aérea alemana conocida como Legión Cóndor, el 30 de octubre de 1936. Este cuerpo estará formado por voluntarios de las fuerzas aéreas nazis, y dividido en cuatro escuadrillas de 12 aviones cada una. Junto a la Legión Cóndor marchan como apoyo unidades auxiliares, entre las que destacan las secciones de proyectores, destacamentos de transmisiones, unidades de detección tierra-aire, unidades de ambulancias, compañías de señales y destacamentos de motoristas.

El proyecto puesto en marcha por Hitler y Franco, con Canaris como intermediario, resulta un gran acierto para el bando nacional ya que durante la Guerra la Legión Cóndor participa de forma muy activa junto a las fuerzas aéreas franquistas, hasta el punto de atribuir a esta unidad el derribo de 296 aviones republicanos.

Mientras, Canaris continúa con su trabajo dentro del Servicio de Información a pesar de las malas relaciones que mantiene con Heinrich Himmler, jefe de la policía política del Reich (Gestapo). En esos años, asiste a la matanza de cientos de civiles en Polonia. La impresión que le causan las masacres le mueve a expresar su oposición a altos cargos militares alemanes. Según recoge Louis Bülow, en su obra El Holocausto: crímenes, héroes y villanos: "El Vaticano comenzó a recibir informes regulares y detallados sobre las atrocidades nazis en Polonia. La información había sido recopilada por los agentes del Abwehr por orden de Canaris".

Bülow señala que Canaris realiza grandes esfuerzos por evitar algunas masacres, como la vez que se reunió con Himmler para impedir que siete judíos fuesen enviados a un campo de concentración.

La salida de Canaris del Abwehr se produce en 1944 de una manera que aún hoy sigue siendo motivo de polémica, ya que se desconoce cuánto tuvo que ver en su marcha su creciente oposición al régimen de Hitler y a las matanzas en los campos de concentración, y cuánto a la animadversión con Himmler.

A esta historia de espías le falta el componente principal: la gestación de un asesinato. En este caso, se trata del homicidio del propio Führer. Según recoge César Vidal, "el plan preveía no sólo la muerte del Führer sino también la del jefe supremo de las SS, Heinrich Himmler, y la del mariscal Göring, que era el sucesor de Hitler en la cadena del poder. Pronto quedó de manifiesto que el proyecto de matar a los tres jerarcas a la vez era irrealizable y los conspiradores decidieron centrarse en acabar con la vida de Hitler que era, indudablemente, el enemigo principal (...). Finalmente, el 20 de julio de 1944 Stauffenberg logró introducir un artefacto explosivo en una de las salas de conferencias del cuartel general del Führer, la denominada Guarida del lobo, en Rastenburg, Prusia Oriental (.,.). Sin embargo, como en otras ocasiones anteriores de su vida, la suerte salvó del desastre al dictador".

Wilhelm Canaris es acusado de estar detrás del complot, y en julio de 1944 es arrestado y confinado en los sótanos de la Gestapo, donde permanece encadenado en solitario. Trasladado al campo de concentración de Flosserberg, y tras pasar allí varios meses, en 1945 es colgado y su cuerpo abandonado para su descomposición final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario