Desde este blog pretendemos hacer un diario día a día y ofrecerle información útil para completar el saber sobre nuestra Guerra Civil.
miércoles, 11 de mayo de 2022
Amigos de la Unión Soviética, Asociación de.
martes, 10 de mayo de 2022
Amigos de Durruti
Grupúsculo extremista anarquista compuesto por jóvenes de la FAI que no estaban conformes con la línea política seguida por la CNT a partir de 1936. Sin embargo —dice Hugh Thomas (La guerra civil española. Ed. Urbión, Madrid, 1979)—, los verdaderos viejos amigos de Durruti, los solidarios y los hombres en torno al periódico Nosotros, no eran amigos de los amigos de Durruti. Los autodenominados amigos de Durruti eran, más bien, anarquistas bolcheviques, es decir, aspiraban a la conquista del Poder pero no a la disolución del Estado.
Fue creado el 15 de marzo de 1937 por Jaime Balius, Félix Martínez y Pablo Ruiz, como reacción al decreto de militarización de las milicias dictado por el gobierno de la República, y que editará (a partir de mayo de 1937 y hasta febrero de 1938) el periódico El Amigo del Pueblo, ilegalizado tras la publicación de sus primeros números e inspirado en L'Ami du Peuple de Marat. Llegó a tener alrededor de 5000 militantes.
La agrupación se formó a partir de la confluencia de una corriente que se pronunciaba, desde la misma prensa de la CNT, contra la colaboración con el gobierno, y otra corriente integrada por milicianos, que volvió a Barcelona para luchar contra la militarización de las milicias; así, la mayor parte de los integrantes de la nueva agrupación serán antiguos miembros de la Cuarta Agrupación de la Columna Durruti, al frente de la cual habían estado Pablo Ruiz, Progreso Ródenas y Eduardo Cerveró, entre otros.
Desde su constitución formal, el 17 de marzo, hasta el 3 de mayo, la Agrupación efectuó diversos mítines (en el Teatro Poliorama el 18 de abril y en el Teatro Goya el 2 de mayo), lanzó diversos manifiestos y octavillas, exigiendo la liberación del dirigente libertario Francisco Maroto del Ojo, saboteó la intervención de Federica Montseny en el mitin de la Monumental del 11 de abril, y llenó los muros de Barcelona con carteles que explicaban su programa.
El ensayista Miquel Amorós (La Revolución traicionada) identifica las Jornadas de mayo de 1937 en Barcelona con la acción revolucionaria de los Amigos de Durruti. Según este autor, los Amigos de Durruti fue el único grupo político en toda la zona republicana con un auténtico programa revolucionario capaz de fijar objetivos a la revolución espontánea de las masas de julio de 1936 y que se agotó tras los "hechos de mayo" debido a las acciones contrarrevolucionarias de los estalinistas aliados a la burguesía republicana y a los ministros de la CNT (Federica Montseny, García Oliver, etc.).
El programa de los Amigos de Durruti incluye:
La destrucción de la economía capitalista y de cualquier forma de Estado, y el establecimiento del comunismo libertario.
La sustitución del Estado y del capitalismo por los sindicatos como instituciones económicas, los municipios como instituciones políticas, y la federación por la base como medio de establecer vínculos entre sindicatos y municipios.
El 5 de mayo, durante las llamadas Jornadas de mayo de 1937, publica una octavilla que declaraba que "Ha sido constituida una Junta Revolucionaria en Barcelona. Todo los responsables del golpe de estado, que maniobran bajo protección del gobierno, serán ejecutados. El POUM será miembro de la Junta Revolucionaria porque ellos apoyaron a los trabajadores". Tanto la CNT como la FIJL rechazan participar en la iniciativa de la Agrupación, pero su aproximación al POUM (partido comunista antiestalinista), le acarrearía como consecuencia el que la sede de la Agrupación fuera clausurada y sus principales responsables encarcelados reiteradamente, aunque siempre por periodos breves. La Agrupación sobrevivirá de mejor o peor forma hasta mediados de 1938.
En 1939 surgirá una reelaboración de la misma agrupación, el Grupo franco-español de "Los Amigos de Durruti", reconstituido y disuelto en varias ocasiones y que empezaría a editar en 1961 desde Francia una nueva serie del periódico El Amigo del Pueblo, de mucha menor difusión.
lunes, 9 de mayo de 2022
Amézaga, Vicente (1901-1969)
Abogado y periodista vizcaíno —traductor al vasco de Esquilo, Cicerón, Shakespeare, Juan Ramón Jiménez, etc.— que durante la Guerra Civil prestó apoyo al bando republicano . Cuando llegó la guerra y Bilbao estaba a punto de caer en manos del bando franquista, Amezaga tomó bajo su cargo la evacuación de los niños vascos. El mismo Amezaga tuvo que exiliarse junto a su mujer Mercedes Iribarren fuera de España y se refugió en Inglaterra, Argentina y Caracas. Vivió en la capital de Venezuela hasta que falleció en 1969.
V. EXILIO, INTELECTUALES EN EL.
domingo, 8 de mayo de 2022
Ametralladora
Nombre con el que despectivamente fueron designadas algunas milicianas enroladas en los primeros tiempos de la guerra en el ejército republicano, a consecuencia de las bajas que causaron entre los soldados combatientes por las enfermedades venéreas que les contagiaron. Estas mujeres fueron generalmente denostadas incluso por otras mujeres republicanas, a las que acusaban de prostitutas. Este descrédito también sirvió de justificación para exigir la retirada de las mujeres del frente, por parte de ambos bandos.
Un caso claro fue el de la columna Durruti, en la que según Jesús Arnal, Durruti escandalizado por la extensión de las enfermedades venéreas entre sus milicianos, ordenó organizar el transporte de las mujeres hasta Sariñena, para una vez allí devolverlas en tren a Barcelona en vagones precintados.
El anarquista italiano Antonie Gimenez, cuyo nombre real era Bruno Salvadori, ofreció un testimonio similar: “Cuando la columna Durruti salió de Barcelona, arrastró consigo a todas las prostitutas de Cataluña y las enfermedades venéreas producían estragos en las filas de las centurias. Durruti hizo retirar a todas las mujeres, salvo a aquellas que habían llegado con sus compañeros y cuya conducta era irreprochable. Pero incluso entre estas últimas, muchas abandonaron el frente para ir a trabajar a la retaguardia.”
Todo esto forjo la identificación entre la miliciana y la prostituta que tuvo su origen en el sexólogo anarquista Félix Martí Ibáñez que afirmó que la mujer estaba desperdiciando la energía de los hombres en el frente.
sábado, 7 de mayo de 2022
Amery, Julián (1919-1996)
Político conservador británico que durante la Guerra Civil española visitó la zona nacionalista como estudiante y escribió posteriormente un libro titulado Approach March, en el que recogió algunas de las experiencias vividas durante la citada visita.
viernes, 6 de mayo de 2022
Ambou Bernat, Juan (1909-2006)
Nacido en Lleida en el seno de una familia ferroviaria de origen campesino, se afincó siendo niño en Asturias, adonde su padre fue destinado como fogonero auxiliar en represalia por su participación en la huelga revolucionaria de agosto de 1917. Testigo de la detención de su padre tras el fracaso del aquel movimiento, secundó sus pasos tanto profesionales como ideológicos. A los 20 años, en 1929, fue elegido secretario general del sindicato del Ferrocarril del Norte en Oviedo y en 1932 se afilió al PCE. Poco después fundó el Ateneo Obrero de La Argañosa, el barrio ovetense de los ferroviarios. En octubre de 1934, junto con otros compañeros, y en su condición de secretario general del sindicato ferroviario, declaró la huelga general y tomó parte activa en la insurrección y se reveló como uno de los líderes comunistas más cualificados.
Tras el fracaso revolucionario, se exilió en la URSS, donde participó en el VII Congreso de la Internacional Comunista y en el VI de la Internacional Juvenil Comunista, que lo eligió miembro de su comisión ejecutiva. Con el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936, regresó a España.
Durante la guerra civil se integró en el Comité de Asturias y fue uno de los dirigentes que se opusieron sin éxito al envío de columnas de mineros para la defensa de Madrid mientras no estuviese garantizada la lealtad al Gobierno del responsable militar de Asturias, el coronel Aranda. Durante la contienda, organizó uno de los frentes cercanos a Oviedo, fue unos de los tres responsables del Boletín de guerra, desde el que se impartían orientaciones políticas a la población; desempeñó el mando militar en el frente de Salas con la misión de detener a las tropas franquistas que avanzaban desde Galicia, y trató de convertir a las desorganizadas milicias populares en un Ejército regular. Poco después, sumió la dirección de la Consejería de Guerra del Comité del Frente Popular de Asturias y, más tarde, la de Instrucción Pública del Consejo Interprovincial de Asturias y León.
En diciembre de 1936, durante una crisis entre comunistas y anarquistas, Juan Ambou fue desplazado de la Consejería de Guerra a la de Instrucción Pública, y los asuntos militares pasaron a depender de la presidencia del Gobierno. Todo ello coincidió con la transformación del hasta entonces Comité del Frente Popular en el definitivo Consejo Interprovincial de Asturias y León, que ocho meses más tarde, el 24 de agosto de 1937, se autoproclamó Gobierno soberano, con sede en Gijón, y asumió todos los poderes políticos y militares, una vez aislada Asturias, por el Ejército franquista, del resto de la España republicana. Aunque Ambou, al igual que el PCE, nunca fueron partidarios de esta medida, por temor a que ello fragmentara el poder del Gobierno legítimo de la II República, entonces en Valencia, se sumó a la Comisión Militar del nuevo Ejecutivo.
El 20 de octubre de 1937, ante la imposibilidad de seguir defendiendo Gijón -el último reducto republicano de Asturias-, Ambou pasó a Cataluña, donde formó parte de la comisión político-militar del comité central del PCE hasta el final de la guerra, en que abandonó España con el Ejército del Ebro. Fue responsable del PCE en el campo de refugiados de Argeles-sur-Mer (Francia) y organizó, con Pablo Neruda, las expediciones a Chile de republicanos españoles.
Regresó a España años después, y fijó su residencia en Oviedo. En 1973 fue expulsado del PCE, al que posteriormente volvió. En 1976 regresó temporalmente a Asturias y fue candidato al Congreso de los Diputados, aunque no obtuvo escaño. Con posterioridad se sumó a la escisión que dio origen al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), y regresó a México. Fue autor del libro: Los comunistas en la resistencia nacional republicana y La guerra en Asturias, el País Vasco y Santander (Madrid, 1978).
lunes, 2 de mayo de 2022
La propaganda soviética en la Guerra Civil
Hablar de la Guerra Civil Española, desde el punto de vista de la comunicación es hacerlo de uno de los bancos de pruebas más importantes del siglo XX en lo que a propaganda de guerra se refiere. El aparato de propaganda jugó un papel decisivo, y la Unión Soviética, como máximo apoyo, en lo que a armamento se refiere, de la República española, también envió a varios de sus periodistas más destacados para defender los intereses soviéticos en plena Guerra Civil española. Dos nombres sobresalen por encima de todos: los de Mijail Koltsov e Ilia Ehrenburg, aunque también hubo otros como el corresponsal de la agencia Tass, Ovadi Sávich o el camarógrafo Roman Karmen, al que se deben buena parte de las imágenes que se conservan de la Guerra Civil.
Mijaíl Efímovich Koltsov
El corresponsal del «Pravda», Koltsov, llegó a la Península el 8 de agosto de 1936, permaneciendo en ella hasta el 6 de septiembre de 1937. Nacido en Kiev en 1898 bajo el nombre de Mijail Fridliand, hijo de un zapatero judío, había combatido en el Ejército Rojo durante la Revolución Rusa de 1917. Estudio medicina y entre 1920 y 1922 se incorporaba a la redacción del «Pravda», hasta que fundó después el semanario «Ogokek» y dirigió la revista satírica «Kokodril», cuyo estilo humorístico plasmaría después en algunas de sus crónicas. Como corresponsal de éste medio, visitó numerosos lugares de Asia y de Centroeuropa, especialmente, Alemania, Hungría y Yugoslavia. La primera vez que pisó España fue en 1931, recién proclamada la República, desplazándose de Madrid a Bilbao y Sevilla, fruto de este viaje escribió artículos para Pravda, que se publicaron en ruso en 1933 como La primavera española.
Koltsov era un hombre menudo, inteligente y locuaz, a quien Ernest Hemingway, quien también estuvo en España como corresponsal de la agencia americana NANA, retrató bajo el nombre de Karlov en su célebre novela «Por quién doblan las campanas». Fue él quien advirtió a los dirigentes comunistas del peligro que suponía para los intereses de la República que los numerosos presos fascistas pudiesen alistarse en las filas nacionales si éstas ocupaban Madrid. En su entrevista con el Comité Central del Partido Comunista, instó a sus miembros a que se fusilase a los reclusos de las cárceles madrileñas, y su consejo fue seguido al pie de la letra, y centenares de presos fueron fusilados y enterrados en fosas comunes en Paracuellos del Jarama. Algunos autores creen que fue él la persona que se ocultaba bajo la identidad del supuesto ciudadano mexicano Miguel Martínez, el enigmático personaje que se atribuya la autoría intelectual del crimen.
El propio Hugh Thomas no dudaba en afirmar que Koltsov era un agente personal de Stalin en contacto directo con el Kremlin. Visitó todos los frentes, incluso los del norte, participando en ofensivas contra el Alcázar de Toledo, y recogió todas sus experiencias en su «Diario de la Guerra de España», un libro importante para conocer detalles y protagonistas de la retaguardia y el frente, pero demasiado partidista.
Koltsov fue, en suma, un combatiente ruso más a través de sus artículos y reportajes, y en alguna ocasión incluso disparando un fusil. Koltsov recibió orden de regresar a Moscú en noviembre de 1937, donde corrió allí la misma suerte que los falangistas a los que tanto odiaba: murió fusilado en febrero de 1938. La envidia de su nuevo jefe Mejlis por el éxito cosechado por Koltsov, que le hizo merecedor de la Orden de la Estrella Roja nada menos, pudo tener algo que ver en su trágico final. La otra versión, planteada por Boris Sopélniak, hace referencia a las acusaciones que venían, al parecer, de André Marty, la máxima autoridad de las Brigadas Internacionales, con las que tanto había colaborado. De repente, Koltsov se había convertido en un sospechoso situado en la órbita de la organización trotskista POUM. Era un traidor acusado de trotskista por su amistad con André Malraux.
Ilia Ehrenburg
Otro periodista soviético que jugó un papel propagandístico de primer orden en España fue Ilia Grigórievich Ehrenburg, que al llegar a nuestro país tenía cuarenta y cinco años. Ucraniano, y judio, aunque nunca se unió a la comunidad judía, muy parecido a Koltsov pero de personalidad muy distinta a la de aquel. Fue corresponsal durante la Primera Guerra Mundial en el frente francés y, al producirse la insurrección de octubre en su país, regresó a la Unión Soviética para establecerse después en Berlín, París y Bruselas.
Hizo una primera visita corta a España en 1926 y luego regresó en 1931 para una estancia más larga tras el colapso de la dictadura militar, recorriendo los pueblos y ciudades de España durante semanas a veces a lomos de un burro. Fruto de este viaje es España, república de trabajadores, un libro intenso y sutil, una visión inteligente y conmovedora de un país que quiere dejar atrás su atraso secular y su crónico aislamiento del exterior. En esa época, a comienzos de la década de los treinta, cuando Hitler empezaba a afianzar su poder en Alemania –Ehrenburg viajó a Berlín dos veces en 1931– y España estaba a punto de enfrentarse a su propia revuelta política, cuando Ehrenburg decidió abandonar su papel de escritor soviético independiente viviendo en París para convertirse en corresponsal soviético oficial. Viajó a Asturias durante la Revolución de Octubre de 1934 y alentó la campaña para presentar a los mineros como verdaderas víctimas de los enfrentamientos armados, entrevistando con algunos de ellos.
En la primavera del 36 regresó a España, donde se reunió con socialistas, nacionalistas catalanes y muchos comunistas como el poeta Rafael Alberti y la representante del Partido Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Con el estallido de la guerra regresó a España desde París como corresponsal de guerra, pero su periódico, Izvestia, no termina de decidirse, aún así cruza los Pirineos y pone en marcha su maquinaria propagandística en favor de los intereses comunistas y soviéticos que defendía. Visitó Madrid, Valencia, Toledo, y los frentes de Guadarrama y Aragón.
Ehrenburg tiene la necesidad de trabajar por la causa republicana y pide a Moscú fondos con los que compra un camión en Francia, en el que lleva un proyector de cine y una máquina de imprimir. Recorre los frentes repartiendo folletos, publicando periódicos efímeros y proyectando películas rusas entre ellas, «Los marinos de Kronstat», que proyectaba cada vez que podía en su periplo por el frente de Huesca.
Estaba en contacto permanente con el embajador soviético Marcel Rosenberg (también víctima de las purgas), a quien informaba de todas las vicisitudes en Cataluña. Tras la batalla de Guadalajara, se instaló en el madrileño hotel Palace, convertido entonces en hospital. Se quejaba de lo mal que se comía allí y de la falta de calefacción, por lo que solía visitar el hotel Florida donde se alojaba Mijail Koltsov. Valentín González, apodado «El Campesino», le retrató así: «Este escritor judío-soviético se había pasado toda la guerra española viviendo en los más elegantes hoteles y viajando en los más lujosos automóviles, todo a costa del pueblo español».
Décadas después, abatido por «una terrible ternura y melancolía», Ehrenburg seguía «aferrado a la emoción» cuando escribía sobre la Guerra Civil Española en sus memorias. No se hacía ilusiones sobre la política de Stalin y no intentaba romantizar la lucha antifascista española o en el resto de Europa. Fallecería en 1967 de muerte natural, algo insólito entre los ciudadanos soviéticos que participaron en la Guerra Civil , pues como el propio Ehrenburg recordaría que muchos de los representantes soviéticos no eran ni «diplomáticos ni soldados», sino miembros de la policía secreta de Stalin que desaparecían cuando eran llamados a Moscú.
Ovadi Sávich Gertsovich
Sávich llegó a España desde París en febrero de 1937, por consejo de I. Ehrenburg, y permaneció en ella hasta los últimos días de la resistencia republicana en la primavera de 1939. Llegó primero como corresponsal de Komsomolskaya Pravda (también desempeñó estas funciones en París), luego, después de la agencia TASS.
Savic llegó sabiendo francés y alemán y sin saber una sola palabra de español, pero pronto dominó el idioma hasta tal punto que se convirtió en uno de los mejores traductores de poesía en español y escribió activamente para las publicaciones de Moscú, siendo en los últimos meses el único corresponsal soviético. Escribió bajo el pseudónimo de José García describiendo a la gente, hablar de lo que le preocupaba, fantasear un poco y recordar un poco de literatura querida en su corazón; pero como corresponsal de TASS describía la situación política y militar, la lucha dentro de la coalición antifascista, las acciones de los anarquistas y los trotskistas del POUM.
En 1939, se vio obligado a regresar a la URSS, ya que a su esposa, que se fue a la URSS en 1936 con su madre moribunda, no se le permitió regresar. De su paso por España, y tras la muerte de Stalin, pudo publicar su libro Dos años en España, y se dedico a la traducción de poesía española.
domingo, 1 de mayo de 2022
Primero de Mayo (Imperio, 1-4-1938)
Quién no lo recuerda. Entre la exótica floración de estandartes, que eran como guiones de odio abiertos en la vida tranquila y laboriosa de las grandes urbes y pequeños lugares, comparsas de una trágica mascarada, desfilaban por las calles, mudas, frías, sin recia palpitación de actividad, unos hombres de rumbo torcido, en alto los puños, hosco el ceño en los labios las estrofas canallas de unos himnos que hablaban de venganza, de destrucción, de muerte.
Quién no lo recuerda. En aquellas horas de angustiado paréntesis cuajado de inquietudes no florecía el sentido de hermandad entre los diversos factores que, inteqrados en la la unidad apretada de un común destinó, son el nervio vivo de la Patria; antes bien, aquella masa sometida a la voluntad tiránica de sus explotadores, tenía el perfil rencoroso y adusto de una provocación insolente, y las arengas, cuajadas en la frase demagógica, sonaban como reto insultante en las almas de los que, con dolor en el pecho, veíamos cómo la Patria se desgajaba a los embates furiosos de aquella oratoria mitinesca, acicate de todas las bajas pasiones.
No era aquella fiesta de exaltación de las virtudes de trabajo, si no tregua aprovechada por los mandarines pagados de internacionalismo, para hincar en la conciencia de aquellos hombres el odio la lucha de clases; fiesta turbadora de la paz entre los hombres que servía para azuzar las armas de una pugna innoble que, forzosamente, desembocaban en la huelga, sabotaje y en la ruina y en la miseria de no pocos hogares humildes.
La mal llamada fiesta del 1ºde Mayo, ha desaparecido de la España de Franco; el trabajador, restituido a su rango de elemento básico de la producción, traído a las tareas del engrandecimiento de su Patria, se ha de sentir gozoso, con ese gozo íntimo de verse liberado de los que, aprovechando aquellos alardes de fuerza, ganaban altura y se situaban en puestos de privilegio.
El obrero español, tendrá también su fiesta, pero ésta será un canto a su dignificación, expresión de la hermandad que de ahora en adelante ha de reinar entre los españoles, al calor de una Patria en la que el Pan y la Justicia será de todos y para todos.
¡ARRIBA ESPAÑA!
Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S.: Año III Número 459 - 1938 Mayo 01