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miércoles, 26 de abril de 2023

Asociación de la Prensa de Madrid (zona nacionalista)

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) fue creada a finales del siglo XIX con el objetivo de las defensa de la libertad de información, y para la promoción del buen ejercicio profesional del periodismo. 
 
Un año antes del inicio de la Guerra Civil, su presidente era Alfonso Rodríguez Santamaría, subdirector del diario monárquico ABC, que fue asesinado el 20 de agosto de 1936 en la Dehesa de la Villa. El asesinato se atribuyó a las Milicias de Prensa y tras el fin de la guerra se acusaría a un trabajador del diario ABC afiliado a UGT.
 
Antes de esto, tan pronto como se inicio el conflicto, el 23 de julio, un grupo de milicianos el Batallón de Artes Gráficas tomó el Palacio de la Prensa y entregó el control de la APM a la Agrupación Profesional de Periodistas. Esta Agrupación destituyó a la junta directiva de la APM, que apoyaba mayoritariamente el levantamiento y había huido. Al frente de una nueva junta directiva se colocó al periodista Javier Bueno, director del diario socialista Claridad, que presidió la APM durante los tres años que duró la guerra.
 
La anterior junta directiva, que no reconoció la nueva APM, reconstituyó la asociación en San Sebastián, que presidió Víctor Ruiz Albéniz, exdirector del vespertino Informaciones. El 7 de diciembre de 1937, por orden Junta Técnica del Estado, presidida por Francisco Gómez Jordana, se formalizó la constitución de la nueva Junta Directiva de la APM en territorio sublevado para cuando Madrid cayese en poder del ejército sublevado —lo que no ocurriría hasta casi año y medio después—. Componían dicha junta: Víctor Ruiz Albéniz, presidente —la presidencia de honor fue ofrecida al general Francisco Franco—; Luis Martínez de Galinsoga y Pedro Jiménez, vicepresidentes; Ángel Illana, contador; Jesús González Gil, tesorero, y Juan Pujol, Francisco de Luis, José Ignacio Escobar, Alfredo Marqueríe, Luís Amato, Manuel Fernández Cuesta y Manuel Merino, vocales. La orden disponía ademas, la incautación de las Casa social de la entidad, asi como los bienes que correspondían a la misma.
 
Además se creó un Tribunal de Admisión y Permanencia para depurar las listas de la Asociación. Este tribunal dejaría en paro a un centenar de periodistas que no pudieron probar su lealtad al bando sublevado, pues la limpieza de las lista de asociados se incia dejando en suspenso los derechos de todos los ingresados desde el 18 de julio de 1936.

Al finalizar la guerra, 15 periodistas fueron fusilados y 29 sentenciados a muerte que les fue conmutada la consena a treinta años de prisión. Muchos de estos sentenciados escribían al presidnete Víctor Ruiz Albéniz, que se hizo cargo de nuevo de la APM ya unificada, pero éste rehuso atender el ruego de sus antiguos asociados para que pidiera el indulto.​ Javier Bueno fue detenido, encarcelado, condenado y finalmente ejecutado el 27 de septiembre de 1939, pero ironicamente, ningún periodico informó de ello.

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