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sábado, 8 de febrero de 2020

A futuros camaradas (Imperio, 8/02/1937)

«Os esperamos como hermanos.  M. Hedilla». 

La, hoy, más autorizada voz de la Falange acaba de dirigirse a los obreros y campesinos de España roja. A los que aún sufren de la sumisión al extranjero y que aún— sólo, aún — nos odian. Quien apoyado por la fuerza elocuente de la realidad victoriosa hubiera podido dirigirse amenazador, ha elegido sus palabras más cordiales para comunicarse con los obreros y campesinos, demostrándose que la verdad estaba aquí envuelta en nuestra bicolor rojo y negra y que al lado de la verdad había un gran espíritu de comprensión para aquellos que si fueron engañados lo fueron, en gran parte, por la indiferencia de muchos que pudieron haberlo evitado. 

La proclama escrita con cariño de obrero que se dirige a obreros, sin retórica, como allí mismo se dice, tiene un valor entrañable. Se ve en ella toda la pena que causa, a quien consiguió emanciparse de las doctrinas venenosas del; comunismo, la vista de compañeros de artesanía, de juventud, de patria, arrastrados— primero con la mentira, hoy con el látigo— al crimen y a la muerte. 

El tono se hace más jugoso aún, cuando habla del mal que aún no se ha producido, pero que inevitablemente habrá de producirse. «La pobreza en que van a dejarnos...» «los muertos que aún habrá...» Y es que la Falange— poco sospechosa: de blanda — siente como carne propia la carne de esos obreros arrastrados a la lucha, amarrados en ella y que además en terrible encrucijada se creen ver entre la muerte de la trinchera o la muerte de nuestra victoria. Y esto es lo que Manuel Hedilla quiere evitar. Ese miedo, explotado por los jefes rojos, a nuestra llegada, a nuestra victoria. Esa victoria que para que lo sea completa, ha de tener como base la justicia que pregonaba José Antonio para los dirigentes; no para los dirigidos: «al fin el ímpetu de estos, enderezado una vez por las caminos de error, puede cambiar de signo y deparar jornadas de gloria a la revolución nacional de España». 

Así debe ser la justicia que rubrique la victoria nuestra. Así la concebía José Antonio. Así la anuncia Manuel Hedilla cuando pide al obrero que venga a nosotros rompiendo 'con esa encrucijada falsa que le crea et odio y el medio, 

«Os esperamos como hermanos». Ya lo sabéis, trabajadores que sólo tuvisteis el fusil por miedo o por engaño. No temáis. Que teman los que envenenaron vuestras almas españolas tiñéndolas de odio; los que os apartaron de los caminos hispanos para llevaros al laberinto mongólico; los que jugaron a la revolución para ganarlo todo arriesgando sólo vuestras vidas. Esos que teman. Para ellos será el crujir de dientes, porque con la vida pagarán escasamente el delito de haber desmembrado España,deshecho sus casas, arruinado sus hijos. 

Ya lo sabéis, trabajadores de la España roja. Consultadlo con vuestra conciencia y pensad que os ha hablado un obrero. Con callos en las manos y años de trabajo a la espalda. Un obrero auténtico, que hoy repite el pacto difícil de José Antonio. Se os pide vuestra labor, vuestra alma, vuestra vida. En cambio se os ofrece España.

Trabajadores rojos: pensad que muchos de nuestros mejores caminaron también por los caminos de error, y ya hoy han deparado jornadas de gloria a nuestra revolución nacional. Pensad sobre todo que por primera vez, al llamaros, no se os ofrece nada y se os pide todo. Pensadlo. Mientras tanto, ya lo sabéis, trabajadores, aquí en Falange se os aguarda. 

 Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S.: Año II Número 84 - 1937 Febrero 08

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