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martes, 20 de noviembre de 2012

J.M. Lamamié De Clairac (1887-1956)

Político carlista convencido, interviene en la constitución del Bloque Nacional durante la República y destaca por su resistencia a la aglutinación de las fuerzas políticas nacionales promovida por Franco

Nacido en 1887, inicia muy pronto su carrera política, ingresando en el Partido Agrario de Salamanca. Con el advenimiento de la República, es elegido diputado a Cortes por dicha provincia. En 1933, es reelegido, aunque esta vez como miembro del partido Comunión Tradicionalista, sustentado en los ideales del carlismo. Así, se convierte en el principal impulsor de las unidades de acción, que intentan revitalizar la milicia carlista en Castilla La Vieja con el fin de combatir a la República por la vía insurreccional.

En 1934, Lamamié participa en la fundación del Bloque Nacional, liderado por Calvo Sotelo, que integra entre otros a Renovación Española -partido que apuesta por el regreso al trono de Alfonso XIII-. La creación de esta coalición es conflictiva desde sus inicios debido a las numerosas tensiones internas existentes entre sus miembros carlistas, alfonsinos y calvosotelistas.

De hecho, pese a algunos éxitos aislados, el Bloque Nacional pronto fracasa en sus propósitos de aglutinar a la derecha contrarrevolucionaria.

Los días previos al pronunciamiento del 18 de julio de 1936, el general Emilio Mola se entrevista en Pamplona con los principales líderes carlistas para obtener el apoyo de esta fuerza. Durante las negociaciones, Lamamié trata de convencer a Mola para que se comprometa a restaurar la monarquía en caso de que triunfe la insurrección militar. Sin embargo, todos sus intentos son en vano y su fracaso provoca que las fuerzas carlistas no se decidan a participar hasta tres días antes del levantamiento general.

En diciembre de 1936, Lamamié es destinado a Burgos por la Junta Carlista de Guerra para hacerse cargo de la coordinación de las unidades de acción que luchan en la zona. A comienzos de 1937, Franco realiza los primeros movimientos para unificar bajo su jefatura a todas las fuerzas políticas que participan en el bando nacional. Lamamié se posiciona claramente en contra de cualquier negociación que conduzca a la fusión entre su partido y los falangistas. Pese a todos sus esfuerzos, la unificación de las fuerzas nacionalistas tendría lugar el 19 de abril de ese año.

En enero de 1937, los miembros de la Junta Nacional Carlista se reúnen para acordar el candidato idóneo destinado a ocupar el trono español. Tras intensas deliberaciones, el ala más tradicionalista, liderada por Lamamié, apoya a don Javier de Borbón Parma que finalmente, se convierte en el principal aspirante a la regencia.

En abril de 1937, la Junta central toma una medida drástica para acabar con las divisiones internas. Sus representantes se entrevistan con don Javier y le sugieren que José María Lamamié -junto con Arauz de Robles y Zamanillo- abandone su puesto en la Junta. Antes de ocho días, la dirección del tradicionalismo queda descompuesta, Lamamié es apartado de su cargo y muere en 1956.

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