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jueves, 11 de septiembre de 2014

El robo del oro

En la alocución leída por Radio Zamora por don Venancio Hernández Claumarchirán, trató el conferenciante del robo alevoso del oro del Banco de España y expresó que no le bastaba a los ladrones del Frente Popular, llevarse el oro robado en nombre de una República que dicen defender 
(España era la tercera nación europea, en reservas oro); sino que han pasado con él las fronteras para convertir el oro en francos y jugarse estos con las amigas en las mesas del crimen de la nación vecina; cuyo latrocinio les llevó a ser reos de lesa Patria. 

El oro robado hay que ir a reconquistarlo, como se reconquistaría un pedazo de terreno de la Patria si hubiera sido vendido por los rojos. Para volver el oro robado a las arcas de España no hay prescripción. El castigo para los que lo robaron tendrá lugar, aunque se escondan en el último rincón del mundo. 

Así los españoles defenderemos el Derecho contra el atraco de ser robado de la garganta y manos de España. Los buenos españoles voluntariamente toman de las gargantas de sus esposas e hijas y de sus manos todo el oro, recuerdo familiar, para entregarlo a la Patria con el deseo de aminorar el extrago. Y esta es la diferencia entre los «malos» españoles rateros que se lo roban y los buenos hijos de España que se lo dan. 

Aquellos aborrecen y estos aman a España. Cuando existe un enfermo no se vacila en gastar lo que sea por la salud; y así ahora que España sufre, es preciso sacrificar las joyas, apartándonos de individualismos que tanto siempre nos perjudicaron. Por la España que amanece sacrifiquemos todo el oro. Nuestro sacrificio de sangre y oro nos reivindicará de todas nuestras culpas. Dios y la Patria 
nos lo pagarán. 

¡¡Y así es en verdad!! 

martes, 9 de septiembre de 2014

Dos conceptos y dos estilos (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Antes, bajo una visión parcial de interesada de los problemas de ESPAÑA, no había  en boca de los hombres para calificar al Gobierno de la cosa pública más que un concepto: política. Y, consecuentemente con él, había tan sólo un estilo; el de la ruindad y el favoritismo.

La "política", debiendo ser sentido recto y ordenado, fue degenerando lentamente, hasta que llego a significar lo contrapuesto a sí misma, a su esencia, prostituyendo la realidad para convertirla en ficción, la sinceridad en mentira, la nobleza en amaño. Y así, varias generaciones la recogen y transmiten, hasta puede llegar a nosotros, herederos, como herencia maldita, que repudiamos.

Política en sí: modo equitativo de dirección de los pueblos. Política en ESPAÑA y para lo políticos: medio de sucesión en poderes, arribismo y encauzamiento de los problemas en beneficio de una clase, cuando no del político con menosprecio y daño de los intereses generales.

He ahí dado un proceso de falseamiento, en el que can compendiadas:
a) El turno tristemente célebre mantenido por los "partidos".
b) La concepción caciquil y mezquina de ESPAÑA.
c) La lucha de clases.
d) Como consecuencia necesaria, el apagamiento del espíritu patriótico.
Tras el primer concepto veamos su estilo.

No es otro que el de la insinceridad y la intriga, equivalentes a la ruindad y el favoritismo antes citados. Engaño constante era la "táctica vieja", fraude al pueblo y lejos de presentarse por los políticos remedio a sus aflicciones, hacer una vuelta de espaldas a la VERDAD, y consignar únicamente como ésta la suya. Corría la época de la "verdad oficial".

Y, en tanto, raudales sangrientos, vivos del ALMA NACIONAL, que destilaba gota a gota en suplicio cruel, su desencanto y desilusión, para que los políticos amasaran sobre los cimientos del olvido, del rencor, del odio, la verdadera y funesta lucha de clases, así iniciada por «lucha entre 
los políticos". ¿Causas? Ese afán egoista e interesado en su estilo de los políticos, con voluntaria dejación de sus deberes augustos. ¿Su consecuencia? Materialización de la vida y relajación del concepto sagrado del PATRIOTISMO. 

Ahora, frente a tales conceptos y estilo de la ESPAÑA y su gobierno, y en el nuevo concepto que la FALANGE se ofrece, y su estilo, al igual nuevo. En el concepto, ESPAÑA es concebida por la FALANGE como «unidad de destino» y para la Falange, no existe, ni tiene sentido el vocablo político. Queremos a la PATRIA, por serlo en su misma esencia, en su propio ser y la quiere la FALANGE, para si misma: ESPAÑA para ESPAÑA, y no pera la "política". 


La nueva época, la era azul, no es más que NACIONAL, auténtica y verdaderamente NACIONAL; pospónense en ella los intereses y los egoísmos parciales y tan sólo hay un NORTE: el orgullo y el engrandecimiento de la PATRIA.

¿Estilo de la Falange? Nuevo "ardiente, directo y combativo". Impulso de juventud, que no sabe de compromisos ni meditaciones; fé en sí y en España. 

No queremos en la Falange, favoritismo, ni ansias de medro personal. En nosotros, en nuestro estilo no se conciben. 

En resumen: frente al concepto viejo y parcial de ESPAÑA, nosotros, la FALANGE cree en la suprema realidad de ELLA; frente al estilo arcaico de antesalas y titubeos, la Falange presenta el suyo, recto y claro, del deber sagrado de lucha por España. 

Y, como camino para conseguirlo, la unión más estrecha entre todos, el amor, que en nuestro lenguaje tiene una palabra, CAMARADA, para designarlo: y, en fin, como consigna una, la PATRIA que queremos encontrar al grito de ¡ARRIBA ESPAÑA!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 1 - 1936 Octubre 29

sábado, 6 de septiembre de 2014

Altamira y Crevea, Rafael (1866-1951)

Historiador y jurista alicantino. Catedrático de Instituciones Políticas y Civiles de América de la Universidad de Madrid. Juez del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Profesor de la Institución Libre de Enseñanza. Autor de numerosos estudios históricos y jurídicos: Historia de España y de la civilización española, Historia del Derecho español, etc. 

Durante la Guerra Civil prestó apoyo al bando republicano, por lo que al término de la contienda, y a pesar de su avanzada edad, se exilió a Francia, y después, cuando este país fue invadido por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, a México, donde siguió dedicándose a sus actividades profesionales hasta su fallecimiento. 

V. exilio, intelectuales en el.

«Alsedo»

Destructor de la Armada española construido en Cartagena en 1920, de 1040t de desplazamiento, 86,26 m de eslora, 8,25 m de manga y 4,4 m de puntal, con una autonomía de 2 500 millas a 15 nudos y una dotación de 84 hombres.

Al estallar la Guerra Civil se hallaba limpiando fondos en Cartagena, y quedó por consiguiente a disposición de las fuerzas navales republicanas, en las que prestó servicio a lo largo de toda la contienda, sin intervenir en ninguna operación de especial significación. Finalizada la lucha, fue capturado por los nacionalistas en Cartagena, en cuyo arsenal se hallaba en reparación. 

V. Marina de guerra republicana

Bibliografía:

Título La guerra civil española en el mar
Autor Michael Alpert
Edición reimpresa
Editor Grupo Planeta (GBS), 2008

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alonso Vega, Camilo (1889-1971)

Militar.Compañero de promoción, amigo intimo y paisano del general Franco, con el cual colaboró prácticamente durante toda su vida: en la Legión -donde Alonso Vega tuvo una destacada actuación-, en la Academia General Militar de Zaragoza -de la cual el citado  Franco fue su director y Alonso Vega, profesor-, en la sofocación de la revolución de Asturias de octubre de 1934 -siendo Franco jefe del Estado Mayor Central-, durante la guerra civil y en la posguerra. En 1936 era teniente coronel del Arma de Infantería, jefe del Batallón de Montaña «Flandes» 8. de guarnición en Vitoria, ciudad que, sin dificultades para los sublevados, se unió al alzamiento militar gracias a la rápida intervención del general García Benítez, secundado por Alonso Vega.

Durante la contienda, este último participó con indiscutible éxito en la mayor parte de las operaciones militares importantes, casi siempre al mando de tropas navarras: campaña de Vascongadas y Santander, toma de Vinaroz y llegada de los nacionalistas al Mediterráneo -con lo cual el territorio republicano quedó partido en dos mitades, sin comunicación terrestre entre sí-, batalla de Brunete -«Alonso Vega ganó la guerra deteniendo a mi ala derecha en Brunete», dirá años después el general republicano Miaja-, batalla del Ebro, campaña de Cataluña —entra en Barcelona y en Gerona y llega hasta Port-Bou-. 

Terminada la contienda ocupa cargos políticos de responsabilidad: consejero nacional de FETy de las JONS, procurador en Cortes, director general de la Guardia Civil, ministro de la Gobernación. En 1969 fue ascendido a capitán general, dignidad militar sólo alcanzada en vida durante el régimen franquista por el propio general Franco y por Agustín Muñoz Grandes. 

V. Vitoria, alzamiento en.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Alonso Rodríguez. Elfidio (1905-2001)

En 1923 viajó a Madrid para matricularse en la carrera de medicina, en la entonces Universidad Central. Afectado de tuberculosis, regresó a Tenerife donde colaboró con diversos periódicos locales, como La Prensa, La Tarde y el diario Informaciones. En el primero de ellos publicó su primera novela por entregas, titulada Don Juan y el donjuanismo.

A finales de 1929 regresó a Madrid para continuar sus estudios de medicina. En la capital comenzó su relación con el ideario republicano, sobre todo a través de la fundación de la revista Islas. En 1930, de nuevo en Tenerife, fue nombrado presidente del Círculo de la Juventud Republicana de las Islas Canarias; los comienzos de su actividad política no fueron óbice para que Elfidio continuase ligado al mundo periodístico. Buena prueba de ello fue la fundación, en 1931, de la revista Proa, editada en Santa Cruz de Tenerife y donde le acompañaban otros periodistas del calibre de Ernesto Pestano y Domingo Molina.

La revista Proa fue la base del periódico de ideología republicana Hoy, donde el tinerfeño desempeñó el cargo de subsecretario y donde contó con diversas columnas de opinión firmadas bajo el pseudónimo de Sagitario. Pero fue con la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, cuando Elfidio Alonso se decantó definitivamente por el periodismo político, actividad que compaginó con diversos cargos en la organización gubernamental de la República. En 1931 fue nombrado secretario de Antonio Lara y Zárate, gobernador republicano de Tenerife, aunque a finales de ese mismo año Elfidio regresó a Madrid como secretario del grupo de diputados tinerfeños en la cámara legislativa. Tras la disolución de las Cortes, acompañó de nuevo a Antonio Lara y Zárate, esta vez como secretario del ministerio de Hacienda. En 1933 Elfidio presentó su candidatura a diputado por la circunscripción tinerfeña, dentro del Partido Republicano de Tenerife, incorporándose al Parlamento desde ese año hasta que la insurrección de 1936, causante de la Guerra Civil, acabó con la representatividad de este órgano.

En su labor periodística, Elfidio estuvo ligado al diario El Imparcial, para el que publicaba las crónicas de las sesiones parlamentarias y donde conoció al escritor Ricardo Baroja. De igual manera, el periódico republicano Hoy siguió contando con sus colaboraciones habituales. También en esta época de febril actividad intelectual, política y literaria hay que datar la redacción de su más famosa novela, Los guanches en el cabaret. En 1936, después de haber participado en la escisión de la Unión Republicana, Elfidio se presentó como candidato al Congreso por la recién nacida Izquierda Tinerfeña, donde salió elegido en compañía de otros destacados políticos republicanos canarios, como Luis Rodríguez Figueroa y Emiliano Díaz Castro. En mayo de 1936 se trasladaría junto a sus compañeros hacia Madrid, donde le sorprendió el golpe militar del general Franco, y con él la Guerra Civil. 


El 15 de agosto de 1936, Elfidio Alonso se hizo cargo de la dirección del periódico ABC, que pasó a denominarse ABC- Periódico Republicano de Izquierda. El reto del periodista tinerfeño fue, indudablemente, convertir a un diario totalmente contrario a los intereses de la República en un periódico coherente con la gobernación. Como redactor jefe y mano derecha de Elfidio figuró otro gran periodista, Mariano Espinosa, además de un jovencísimo Julián Marías que dio sus primeros pasos en el periodismo dentro del ABC republicano. Como la redacción del ABC conservador se había trasladado a Sevilla, el popular diario fue el único que se editó durante la Guerra Civil en dos formatos, uno a favor de la República y otro a favor de la sublevación militar. Elfidio, al frente del primero, trató de potenciar las imágenes, las fotografías y toda la información relativa al frente, desempeñando un digno papel en el periodismo español de la época a pesar de la escasez de medios con que contó.

En el plano político, Elfidio siguió trabajando a favor de la República como miembro del Comité Nacional del Frente Popular y también como secretario general de Unión Republicana. Durante la presidencia de Francisco Largo Caballero, Elfidio fue nombrado subsecretario del Ministerio de Obras Públicas, por lo que en 1937 trasladó su residencia a Valencia, sede del precario gobierno republicano en guerra. Un año más tarde, de la mano del gobierno de Juan Negrín López, se trasladó a Barcelona como subsecretario del Ministerio de Transporte y Marina Mercante. A finales de ese mismo año tuvo que exiliarse a Francia, aunque cayó prisionero de las tropas franquistas que le recluyeron en un campo de concentración de la frontera entre Francia y Cataluña. Se da la circunstancia de que fue el futbolista internacional del F. C. Barcelona, José Samitier, el que le ayudó a escapar de su prisión. A Elfidio sólo le quedaba la opción del exilio.

El primer destino del éxodo del periodista canario fue Santo Domingo, donde colaboró en el diario La Nación. Los periódicos mejicanos Estampa y Ya Gráfico, así como el venezolano Gente Nuestra también se honraron con el trabajo de este maestro de periodistas. Después de la muerte de Franco, en 1975, Elfidio regresó a España y se instaló en San Sebastián (Guipúzcoa), aunque a partir de 1990 volvió a su Tenerife natal. El 28 de abril de 1998, el Gobierno Autonómico de Canarias, en la persona de su presidente, Jerónimo Saavedra, concedió a Elfidio Alonso la Medalla de Oro de Canarias, la más alta dignidad de las islas. Del matrimonio entre Elfidio y su segunda esposa, Josefina Rodríguez Machado, nació un hijo, Elfidio, uno de los cantantes del más destacado grupo de músical folk de raigambre canaria: Los Sabandeños. Hasta pocas semanas antes de su fallecimiento, el 28 de febrero de 2001, Elfidio colaboró con los periódicos canarios La Gaceta y Diario de Avisos, donde mantenía una columna de opinión semanal.

V. Cortes repubucanas

http://www.mcnbiografias.com/

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Alonso Ríos, Antonio (1887-1980)

Cursó en Santiago la carrera de Magisterio y en 1906 terminó los estudios y fue nombrado profesor auxiliar de la Escuela Normal. En mayo de 1908 emigró a Argentina y entró a trabajar como suplente en una escuela de la capital argentina y de 1913 a 1920 de profesor de Historia en el Instituto Politécnico.

Su preocupación política y social había ido creciendo, militando en varias asociaciones e hizo visible ya su preocupación por la calidad de la enseñanza en las escuelas creadas por los emigrantes.

En 1921 se convocó en Buenos Aires el congreso fundacional de la Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales. La Federación fue virando hacia posiciones galleguistas y con la proclamación de la República en España en 1931, la Federación participó en la fundación de la ORGA. 

En junio de 1931 Alonso Ríos fue elegido unánimemente presidente de la Asamblea Republicana de La Coruña, convocada por la Federación Republicana Gallega, para el estudio del anteproyecto del Estatuto de autonomía de Galicia. Alonso Ríos también aprovechó para hacer escala en Barcelona para entrevistarse con Macià, y de vuelta a Galicia, hizo escala en Madrid, donde tuvo un fuerte encontronazo con Santiago Casares Quiroga, a quien le hace llegar las opiniones de la emigración, haciendo hincapié en los "derechos nacionales" de Galicia. Al no salir elegido diputado en 1931  trabajó como director de la escuela fundada por los emigrantes de Tomiño "Aurora del Porvenir".

También participó en la organización del movimiento agrarista en Pontevedra. Así, en 1936 fue elegido miembro del Consejo Directivo Provisional de la Federación Provincial Agraria de Pontevedra, por la que se presentó candidato, integrado en la candidatura del Frente Popular. Salió elegido diputado y se unió al grupo de diputados galleguistas, sometiéndose a la disciplina del Partido Galeguista. Desarrolló una labor intensa en favor de la aprobación Estatuto de autonomía Galicia.

La noticia de la sublevación del 18 de julio llegó a Galicia por la mañana, y por la noche Alonso Ríos participó en la formación de un comité de defensa de la República en Tomiño. Agrupa a guardias de Asalto y los concentra en Tuy, con el propósito de de luchar contra los sublevados. Organizó la resistencia protagonizando escaramuzas en Tuy, teniendo finalmente que huir de la localidad.

Tras vagar varios días por distintos municipios, encontró acogida, junto a Guillermo Vicente (alcalde de Tuy), en una casa en Torroña, un lugar del municipio de Oya, donde permaneció escondido desde el 31 de julio hasta el 11 de agosto. Por el peligro de ser encontrados decidieron marcharse varios días para volver otra vez el 14 de agosto, permaneciendo hasta el 19 de agosto. Tras saber que les estaban pisando los talones deciden volver a marchar. En ese punto, Guillermo Vicente se separó de Alonso Ríos. No volverían a verse. Alonso Ríos, con la intención de ir a Asturias, aún en manos de la República, camina por el monte hasta que encuentra un escondite, quedándose en él desde el 20 de agosto hasta el 3 de septiembre. En este tiempo decide hacerse pasar por mendigo. Pasa por lugares como Gondomar, las Gándaras de Budiño, Salceda de Caselas, Las Nieves, La Cañiza, Melón... comiendo y durmiendo en posadas y pidiendo limosna en algunas casas. Pero comenzó a serle difícil caminar sin documentación de pobre, ya que en algunas posadas no le dejaban entrar y ya le habían sometido a algún interrogatorio.

Para poder responder a las preguntas y no ser descubierto comenzó a inventar una nueva identidad. Se hizo pasar por portugués, autobautizándose como Afranio de Amaral, nombre de un naturalista brasileño. Una vez elegido el nombre inventó todo lo demás: había nacido cerca de Lisboa, y a los cinco años, junto con su padre, también llamado Afranio, fue recorriendo Portugal pidiendo limosna. Después pasaron a Galicia y después de trabajar en diversos lugares, su padre murió cuándo él tenía siete años. Se dedicó a trabajar junto con un aprendiz en La Guardia hasta que en una casa de Quiroga en la que había hecho un arreglo le cogieron de criado. Allí permaneció hasta que le cogió la gripe de 1918, tras lo que decidió echarse al camino a pedir limosna. Su poco oficio de pobre y su gentileza provocó que la gente le llamara "Siñor Afranio".

Desde el 18 al 29 de septiembre estuvo en Boborás. Después de partir, tras pasar por varios sitios, fue acogido en una casa en Rois. Allí le mostraron interés por tener un patrón para guardar el ganado y realizar diversas cosas más. Tras insistir en que le habían dado el puesto, fue aceptado trabajando dos días de prueba (1 y 2 de octubre). Allí pasó nueve meses como criado de la casa. A continuación pasó a trabajar en una casa en otra parroquia de Boborás, donde pasó un año. Tras dos intentos frustrados, logró pasar a Portugal, donde trató con un pastor para que le hiciese las gestiones para su traslado a Oporto. Como la policía estaba otra vez sobre sus pasos, un hombre que ya había ayudado a pasar la frontera a otros refugiados se comprometió a ayudarlo, ya que el pastor le hubiese a caer en las manos de los agentes de Oliveira Salazar. Se escondió en una cueva de la Serra da Peneda, ya en Portugal, donde pasó un mes. Después de esto llegó definitivamente a Oporto donde pasó varios meses, y después fue a Lisboa. Embarcó para Casablanca y de allí para Buenos Aires. En Buenos Aires fue recibido como un símbolo del triunfo de la resistencia.

Una vez en América Alonso Ríos participó del galleguismo del exilio. En 1944 los únicos diputados galleguistas refugiados en América (es decir, Alonso Ríos, Castelao, Elpidio Villaverde y Ramón Suárez Picallo) fundaron en Montevideo el Consejo de Galicia, cuya presidencia ocupa Castelao y del que Alonso Ríos fue secretario y, tras la muerte de Castelao en 1950, presidente.

Durante los últimos años de su vida, Alonso Ríos continuó participando activamente en todas las actividades galleguistas de la colectividad gallega en Argentina, hasta su muerte en 1980.

V. Cortes republicanas.

martes, 2 de septiembre de 2014

Alonso Mallol, José

Nacido en el barrio del Raval Roig de Alicante, fue cofundador del histórico periódico alicantino El Luchador, presidente del primer sindicato de estudiantes de la provincia, Presidente del Ateneo y del Círculo de Bellas Artes, Presidente de Izquierda Republicana (IR) de la provincia de Alicante, Gobernador civil de Asturias y de Sevilla entre octubre de 1931 y septiembre de 1933. Tras la victoria del Frente Popular en las Elecciones de Febrero de 1936, fue nombrado Director General de Seguridad y desde ese puesto ilegalizó a Falange, incluyendo la detención de José Antonio Primo de Rivera y otros de sus dirigentes. Unos meses después se produciría el asesinato de José Calvo Sotelo, de gran impacto social, y el 17 de julio se producía Golpe de Estado que daría lugar a la Guerra Civil. 

Antes, en junio, Mallol pudo frustrar el levantamiento de Mola en Paplona, pero Mallol estaba convencido de que éste no estaba implicado en actos subversivos contra el Gobierno. De este modo, el 4 de junio de 1936 Mallol, aparentemente por sorpresa, realizón una inspección policial en Pamplona para comprobar si la información recibida del inspector general del Ejército sobre actividades conspirativas era cierta o no. Pero, antes de que llegase a la ciudad, el general Mola había sido advertido por un policía de Madrid, que había estado a sus órdenes cuando había dirigido la Dirección General de Seguridad en 1930. Por tanto, el Gobierno creyó el informe de Mallol, que afirmaba que todo estaba tranquilo, hasta el punto de que, en vísperas de la guerra, cuando en un debate parlamentario se nombró al general Mola como uno de los hipotéticos jefes de una sublevación militar ne ciernes, "Casares Quiroga asumió su defensa y replicó que Mola no era traidor, y terminó con esa frase que se hizo célebre: ¡Respondo con mi cabeza de la lealtad de Mola!". 

A finales de julio dimitió Mallol, frustrado ante la incapacidad del aparato estatal para impedir que los criminales descontrolados y las milicias se tomaran la justicia por su mano. Antes del 18 de julio, Mallol había hecho frente a la violencia callejera subversiva de la Falange y había trabajado duro para desmantelar el golpe militar. Tras su dimisión, fue nombrado Inspector General de los Consulados de España en el Norte de África hasta 1938 por el primer ministro José Giral lo envió al norte de África con la misión de intentar sublevar a las tribus indígenas rifeñas –vivero de mercenarios para el ejército rebelde-.

Fue espía de los aliados, luchador antifascista y representante de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) en Casablanca, puesto desde el que logró salvar la vida de más de cuatro mil españoles, a riesgo de perder la suya al ser detenido por la Francia de Vichy para ser entregado a la España de Franco. Se exilió posteriormente a México junto a Carlos Esplá Rizo, posteriormente llega con su hijo José Alonso Selles y su familia.

V. Pamplona, alzamiento en.