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martes, 14 de octubre de 2014

Más detalle sobre la muerte de D. José Calvo Sotelo

DETALLES QUE REVELAN LA LUCHA TERRIBLE QUE SOSTUVO LA VICTIMA

El señor Calvo Sotelo debió sostener una lucha desesperada. La pierna izquierda presenta contusiones y la pernera está desgarrada. 

La americana tiene manchas de barro y muy echada hacia atrás, como para impedir el movimiento de los brazos y subírsela sobre la cabeza para cegarlo. 

El cadáver apareció tendido en la mesa, en una crispación terrible. Los dientes apretados y los labios hundidos. 

EL ANÁLISIS DE LA SANGRE ENCONTRADA EN LA CAMIONETA DE ASALTO

El profesor de medicina señor Aranda ha practicado el análisis de la sangre recogida en el estribo de la camioneta y en la parte correspondiente, al suelo del último asiento. Parece que en el informe emitido se asegura que la sangre que había en el estribo era viva, y la del asiento sangre muerta. Por ello se deduce que el señor Calvo Sotelo, debió ser agredido fuera de la camioneta y después fue depositado en ella, ya muerto. 

DICTAMEN FORENSE. HUBO LUCHA ENTRE EL SEÑOR CALVO SOTELO Y SUS ASESINOS

Noticias posteriores confirman en todo el avance del dictamen emitido por los médicos forenses señores Piga y Aguila, según el cual el cadáver sólo presenta una herida de bala en la cabeza. 

Únicamente difieren estas noticias, en lo referente a la trayectoria de la bala. Esta es que en lugar de tener el orificio de entrada por el ojo izquierdo y de salida por la región occipital, es todo lo contrario: la entrada por la región occipital y la salida por el ojo izquierdo, lo qué revela que el disparo que le quitó la vida le fue hecho por la espalda. Otros detalles que se han advertido en el cadáver hacen suponer, muy fundadamente, que hubo una lucha entre el señor Calvo Sotelo y sus asesinos, durante la cual éstos le colocaron la americana de tal guisa que le impidieron con ella todo movimiento de brazos. 

ESCENA EMOCIONANTE

A la una y media llegó al domicilio del señor Calvo Sotelo su anciano padre, don Pedro Calvo, el cual, a pesar de estar enfermo, no quiso dejar de llorar la muerte de su desventurado hijo al lado de su hija política y sus nietos, inconsolables por el bárbaro crimen. La escena que se desarrolló entre el padre del señor Calvo Sotelo, la viuda y sus hijos, fue emocionantísima y desgarradora. 

EL DIFUNTO HABÍA CONFESADO HACE UNA SEMANA. REGALO DE UN AUTOMÓVIL BLINDADO 

El señor Bau, amigo íntimo del señor Calvo Sotelo, refirió ayer a los periodistas que un día de la semana pasada habían salido ambos del Congreso para confesar en una iglesia próxima. Refirió también que en estos últimos días los amigos del señor Calvo Sotelo le habían acompañado a las pruebas de un automóvil blindado que le habían regalado entre varios para garantizar su seguridad personal. Hace también muy pocos días los señores Bau y Calvo Sotelo habían estado en la Dirección de Seguridad y en el Ministerio de la Gobernación. 

LOS DEUDOS DEL SEÑOR CALVO SOTELO REFIEREN NUEVOS PORMENORES DEL SUCESO

Algunos informadores que estuvieron en el domicilio del finado, pudieron conocer de labios de sus familiares, detalles que restablecen la verdad, acerca de varios extremos. 

El que abrió la puerta a los secuestradores fue el propio señor Calvo Sotelo, a quien acompañaba el "botones" al servicio de la casa. Entraron violentamente en el domicilio del jefe del "Bloque", más de doce personas. Desclavijaron el teléfono del despacho para que no pudiese funcionar. El señor Calvo Sotelo se resistió a cumplir las órdenes que le daban los recién llegados. Pero a la vista del carnet que le presentaba uno de ellos, el señor Calvo Sotelo cedió, confiándose a la caballerosidad y honor de quien le mostraba el documento de identidad. En esa confianza y oída la respuesta que le dieron los guardias de servicio en la casa, que aseguraban conocer a las personas que subieron a ella, el señor Calvo Sotelo se vistió y preparó su maletín, siempre bajo la vigilancia de algunos de los llegados, que tenían montadas sus pistolas. Los secuestradores no toleraron que se acercasen al señor Calvo Sotelo ni su mujer ni sus hijos. Sólo cruzó el político asesinado estas palabras con su esposa: "Si no me pegan cuatro, tiros, ya sabrás de mí". 

Al salir a la calle el señor Calvo Sotelo; se le acomodó en la banqueta del conductor de la camioneta, entre éste y otro individuo. Viendo que quien le mostró el carnet no subía, le dijo; "¿Pero usted no viene, conmigo?" Seguidamente, el citado individuo subió al camión y se colocó detrás del señor Calvo Sotelo.

No es cierto que la señora del señor Calvo Sotelo saliese a la calle, ni que hablase con los guardias de servicio, ni con el sereno. 

La afligida dama se limitó -luego de haberse llevado a su marido-, una vez arreglado el aparato telefónico, a hablar con sus hermanos políticos, con el conde de Valle Paño y el señor Amado, a quienes enteró de cuanto ocurría.

EL CHOFER DE LA CAMIONETA ES IDENTIFICADO POR VARIOS TESTIGOS 

El chófer de la camioneta número 17, Florencio Mayo Cambronero, retenido e incomunicado desde los primeros momentos, ha sido reconocido como el que la conducía en el momento de llegar a la puerta del domicilio del señor Calvo Sotelo. 

Este reconocimiento lo han practicado el portero, el "botones" de la casa del señor Calvo Sotelo y la criada. Los guardias que estaban en la puerta han añadido, para dar fuerza a su reconocimiento, que cuando llegó la camioneta, como conocieran al chófer por su nombre, hablaron con él. El detenido, a pesar de todas estas manifestaciones de los testigos, continúa insistiendo en que él dejó la camioneta a las once, se acostó y lar recogió a las cinco. También están detenidos e incomunicados, como aquél, los guardias Antonio Oñate Escribano. y Andrés Pérez Molero. Los tres han pasado, por disposición judicial, a la cárcel.

La Cruz : diario católico Año XXXV Número 11369 - 1936 julio 16

domingo, 12 de octubre de 2014

Entierro de Buenaventura Durruti

Una inmensa muchedumbre, presidida por el Presidente de Cataluña y representaciones de todas las clases sociales, desfila durante unas seis horas por las calles de Barcelona acompañando los restos del heroico luchador 

¡Durruti! Este bravo luchador, de dura silueta y rasgos vigorosos, de sonrisa dulce y fina y de mirada de niño, ha pasado ya a ser el símbolo glorioso, la figura legendaria surgida de las entrañas populares de esta lucha por la libertad contra la tiranía. Durruti ha encontrado la muerte trágica y gloriosa de los héroes que encarnan los grandes movimientos históricos de la clase trabajadora. Durruti -una vida agitada en indomable rebeldía- comprendió en seguida en aquella madrugada roja del 19 de julio, la profunda trascendencia de lo que se ventilaba a tiros en las calles de la ciudad y se lanzó a la lucha con un brío y un coraje incontenibles... 

Pocas horas más tarde, marchaba, al frente de una fuerte columna de combatientes, por las carreteras de Aragón. Y ha sido en Madrid, en el este Madrid inexpugnable, gloria y estimulo del proletariado del mundo y acusación terrible contra las democracias acobardadas y decrépitas, en donde una bala certera ha acabado con la vida heroica del gran luchador. 

Los restos de Durruti fueron llevados ayer a su última morada. Barcelona tributó al combatiente caído un homenaje póstumo digno de su muerte gloriosa. Los que asistieron a presenciar la impresionante comitiva que acompañaba al féretro que cerraba el cadáver de Durruti no olvidarán jamás el acto de ayer. Es difícil de describir el intenso sentimiento, la aguda manifestación de dolor que Barcelona y Cataluña toda expresó en la muerte de este soldado del pueblo. Fueron centenares de miles de hombres, mujeres e incluso niños, que durante más de seis horas desfilaron por las calles de la ciudad. Fue el lloro contenido y silencioso que vimos en los rostros curtidos de muchos 
combatientes y en el de muchas mujeres del pueblo. Fueron los centenares de pancartas y banderas de todos los partidos y organizaciones antifascistas. Fue el derroche de flores que cubren hoy la tumba del fiel héroe del pueblo... Fue asimismo el día desapacible y gris que ofreció un marco severo al duelo de la ciudad. 

Durruti ha muerto, pero Barcelona se ha hecho digna de su glorioso tránsito. Durruti ya no existe, pero nos deja una consigna que debemos cumplir fielmente: ¡Avanzar! ¡Hasta la victoria final! ¡Ni un paso atrás! Ni una mirada atrás. La mejor manera de vengarlo es exterminar el fascismo rápidamente, implacablemente, inexorablemente. 

HASTA LA HORA DEL ENTIERRO QUE ESTUVO DESFILANDO GENTE POR LA CAPILLA ARDIENTE 

Hasta la hora señalada para el entierro, estuvo desfilando gente por la capilla ardiente, instalada en el vestíbulo del edificio de la CNT y la FAI, sito en la Gran Via Layetana, que desde hoy, se llamará avenida Durruti, no interrumpiéndose el desfile ni aun en las horas de la madrugada. Muchos de los que desfilaron eran portadores de coronas y ramos de flores, de los que pendían lazos con los colores roji-negro, catalanes, marxistas y republicanos, ofrendas que eran depositadas en la capilla ardiente. Asimismo coches y camiones eran portadores de ellas en una cantidad numerosa. Entre los que desfilaron, figuraban afiliados a todas las organizaciones antifascistas, hombres y mujeres, éstas en bastante proporción. 

EL CADÁVER FUE VELADO POR EL MINISTRO DE JUSTICIA, FAMILIARES DEL FINADO Y LOS MILICIANOS DE SU COLUMNA 

El cadáver fue velado por sus familiares, el ministro de Justicia, García Oliver, milicianos de la columna Durruti y representantes del Comité de Defensa de Madrid, que vinieron a Barcelona acompañando al cadáver, así como de la FAI y los Comités Nacional y Regional de la CNT. Ninguno de los presentes podía ocultar la emoción del momento y la pena que embargaba su ánimo. También vimos en la capilla ardiente, al jefe de columna, Antonio Ortiz; jefe de los Servicios de Orden Público de la Comisaría, Dionisio Eróles; director de Solidaridad Obrera, Jacinto Torhyo; secretario de la Junta de Seguridad Interior, Aurelio Fernáudez. 

PERSONALIDADES QUE DESFILAN ANTE EL CADÁVER 

Desfilaron por la capilla ardiente, los consejeros de la Generalidad, señores Comorera y Fàbregas; el ministro de la República, don Jaime Aguadé; el presidente del Parlamento de Cataluña, don Juan Casanovas; el alcalde de Barcelona, señor Pi y Sunyer; el primer consejero, señor Tarradellas; el cónsul general de Rusia en Barcelona, al que acompañaba el alto personal consular, y el comandante Pérez Farràs. 

POR LA VÍA LAYETANA NO SE PODÍA DAR UN PASO 

Desde las primeras horas de la mañana comenzó a afluir gente al local de los sindicatos. Grupos nutridos llevaban banderas, coronas y ramos de flores. A las nueve era materialmente imposible dar un paso por dicha vía. Los balcones y las azoteas de las casas de la Vía Layetana aparecían llenos de gente. El aspecto era imponente. Algunos de los grupos llevaban pancartas alusivas a Durruti. En una de éstas aparecía su retrato. Otra de las pancartas decía: «Durruti, los mineros de Fígols te vengarán.» 

Una de las coronas era dedicada al finado por el coronel Villalba. De ésta pendían lazos con los colores catalanes y republicanos. 

EL CONSEJO REGIONAL DE ARAGON, EL MINISTRO DE INDUSTRIA Y EL CONSEJERO DE SEGURIDAD INTERIOR 

Minutos antes de ponerse en marcha la comitiva estuvo en la capilla ardiente una representación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, integrada por su presidente, Joaquín Ascaso, y Benito Pavón, que después de permanecer en la capilla ardiente fueron a reunirse con las autoridades de Cataluña. 

También desfiló ante el cadáver el médico de la Columna Durruti, doctor Santamaría. 

Igualmente vimos en la capilla ardiente al ministro de Industria, don Juan Peiró, y al consejero de Seguridad Interior, don Artemio Aguadé. 

A las diez y diez minutos, el Presidente de la Generalidad acompañado del consejero primero, señor Tarradellas, y del jefe de los mozos de Escuadra, teniente coronel Gavari, llegaron al edificio del Comité Regional de la CNT, formándose acto seguido la Presidencia del duelo. 

AL SER SACADO EL FÉRETRO UNA GRAN EMOCIÓN SE APODERA DE LA MUCHEDUMBRE 

A las diez y cuarto fue sacado a la calle, a hombros de milicianos de la Columna Durruti, el féretro, que era muy sencillo y que estaba cubierto por una bandera de la CNT, ofrenda del grupo anarquista Los Solidarios, del que formó parte el finado en unión de Liberto Callejas, García Oliver, Vivancos, Ascaso, Aurelio Fernández y otros destacados militantes. Los más inmediatos al féretro arrojaron sobre éste gran cantidad de flores hasta cubrirlo. La salida a la calle del féretro produjo una gran emoción entre la muchedumbre. 

Seguidamente se organizó el cortejo, que fue precedido por el destacamento de motoristas de la Guardia Municipal y escuadrón de caballería mixto. 

Seguían los milicianos de las Columnas Libertad, Ascaso y Durruti y la banda de las Milicias, que al desfilar por delante de la Casa de la CNT y la FAI interpretó Los Hijos del Pueblo. 

A continuación iba el féretro, al que daban escolta los milicianos de la Columna Durruti y las presidencias formadas por los Comités Nacional y Regional de la CNT y el Peninsular de la FAI, entre los que iba el representante del Gobierno de la República, ministro de Justicia, García Oliver, y la de autoridades. Era integrada ésta por el Presidente de la Generalidad, don Luis Companys; cónsul general de la URSS; ministros de la República, señores Aguadé y Peiró ; consejeros de la Generalidad, señores Fàbregas, Nin, Calvet, Aguadé, Sandino, Comorera, Valdés, Closas, primer consejero señor Tarradellas; presidente del Parlamento, señor Casanovas; presidente de la Asamblea 
Municipal, señor Puig Elías; alcalde de Barcelona, señor Pi y Sunyer; general de la División, señor Aranguren, y comisario general de Orden Público, señor Revertes. Junta de Seguridad Interior en corporación 

Detrás del féretro iba la esposa del finado, que no podía ocultar la pena que le embargaba. 

A continuación de las presidencias seguían los Comités Regionales de CNT; Banda de las Milicias de la CNT y FAI ; representaciones de todos los Sindicatos únicos, con banderas y pancartas enalteciendo la figrura de Durruti. Entre oirás anotaremos las más destacadas: 

«¡Venganza ! ¡Venganza! ¡ A nuestro Durruti, mártir de la Libertad!»; «Los heridos del frente a su compañero Durruti» ; «Descanse en paz nuestro querido hermano Durruti, el hombre de la FAI de sentimientos nobles y espíritu fuerte. Has dado tu vida generosamente por la causa de la Libertad. La España libre te llora y jamás te olvidará.» 

A continuación de los Sindicatos adheridos a la CNT seguían los dela UGT y entidades del Partido Socialista Unificado de Cataluña, con sus milicias y bandas de música; Milicias del POUM y una nutrida representación de este Partido ; Rabassaires ; Esquerra Republicana de Cataluña; Estat Català; Federals; Izquierda Republicana; Nacionalistas Vascos; Acció Catalana Republicana; representaciones de la columna Internacional y grupos internacionales de anarquistas. 

Fuerzas de aviación, de Carabineros, de la Guardia Nacional Republicana, Mozos de Escuadra, de Asalto y de Seguridad. Cerraba la comitiva la Cruz Roja. 

EL PASO DE LA COMITIVA 

A las once menos veinticinco, la comitiva se puso en marcha Vía Layetana arriba en dirección a la plaza Urquinaona. 

El aspecto de la Vía Layetana era impresionante. La gente había procurado colocarse donde pudo. Los balcones y ventanas, así como los terrados, habían sido tomados. 

Al pasar el ataúd y la Presidencia, el pueblo en absoluto silencio levantaba el puño. Durante todo el trayecto se lanzaron sobre el féretro ramos de flores. . 

La comitiva, después de pasar por la plaza de Urquinaona y ronda de San Pedro, llegó a la plaza de Cataluña a las doce. 

El paso por las Ramblas fue todavía más lento por el enorme gentío que se había allí reunido, que había utilizado como mirador hasta las ramas de los árboles. 

Al pasar el ataúd ante el Sindicato Unico del Espectáculo, Sección de Professores de Orquesta, la banda de esta entidad, bajo la dirección del maestro Fontbernat, interpretó Los Hijos del Pueblo y una marcha fúnebre. 

Nuevamente la comitiva se paró al llegar el féretro ante el monumento a Ascaso, situado ante el CADCI. El ataúd fue llevado hasta el lugar donde cayó el desgraciado militante de la CNT y se reintegró de nuevo a la comitiva, que se puso otra vez en marcha hasta el monumento a Colón, donde miles y miles de persones lo rodeaban, cubriendo la amplia Plaza de la Paz. 

EN EL MONUMENTO A COLON 

Al píe del monumento a Colón, donde estaba instalado el micrófono de la radio, detuvo la comitiva, 
y el dirigente de la CNT, Magriñá, pronunció unas breves palabras, en que destacó el impresionante homenaje que el pueblo de Cataluña rendía a Durruti como tributo a su vida de sacrificios por la libertad de todo el proletariado.

PALABRAS DEL CÓNSUL DE RUSIA 

Seguidamente, el cónsul de Rusia pronunció, en catalán, las siguientes palabras : 

«¡Estás hoy de luto, pueblo catalán! Con el corazón oprimido acompañas a la tumba lo que había de mortal en Buenaventura Durruti. Con el corazón bien abierto, con el alma henchida recibiré y engrandeceré todavía la que había de inmortal en él: la causa por la que vivió, luchó y murió Durruti. 

Recibiré y engrandeceré aún el odio implacable contra los opresores del pueblo y del amor activo de la Libertad. 

Más unidos y más fuertes que nunca en las líneas de fuego antifascistas. Por encima de los desacuerdos de los grupos y de la ambición individual, Durruti puso el interés de la lucha victoriosa. 

El nombre de Durruti va ligado a la creación de un frente único antifascista y a una disciplina consciente en el frente y en la retaguardia. 

Y por todo esto, su pérdida es tan penosa para todos los antifascistas de España y para todos los que simpatizan con su lucha heroica. 

El pueblo de la URSS siente como vosotros la muerte de Durruti. 

En nombre de la URSS yo os digo su dolor y la certeza de nuestra victoria. 

Salud camaradas de la lucha implacable por la libertad. ¡Muera el fascismo! 

GARCIA OLIVER 

El ministro de Justicia de la República, camarada García Oliver, pronunció profundamente emocionado el siguiente discurso: 

«Hace trece años que, junto con Fernández, con Ortiz, que ya no existe, con Pachili, con Ascaso, que también se fue para siempre, y con otros queridos compañeros que nos han dejado, formamos con Durruti el grupo anarquista, del cual en estos momentos dolorosísimos he de ostentar la representación del Gobierno de la Revolución Española. 

Con la desaparición de Durruti, los anarquistas perdemos A sentido de la organización y de la disciplina. 

En estas horas de angustia, el Gobierno de la Revolución saluda emocionado a Durruti, y a todos los que cayeron en esta lucha contra el fascismo. Saluda también a todas las mujeres que lloran la pérdida de las personas queridas y besa a la hija de Durruti, representación en este momento de todas las hijas que han perdido a su padre. Saludamos a los que en el frente luchan y lucharán hasta la victoria final. 

Un saludo expresivo y emocionante a todos los pueblos hermanos, y especialmente al pueblo de Rusia, que nos presta su importante colaboración para la consecución de la victoria. Y al noble pueblo de Méjico y a los camaradas de todo el mundo que nos animan en esta guerra contra el enemigo 
común. 

Tenemos el testamento político Durruti y lo hemos de realizar. Hemos de considerarnos su guerra. La lucha la hemos de ganar a base de todos los esfuerzos y sacrificios. 

Si el que lucha lo hace sin interrupción, horas y días seguidos, ¿por qué no han de trabajar incansablesmente los que están en la retaguardia, poniendo en práctica el pensamiento de Durruti? ¡Este es su pensamiento y lo hemos de llevar a cabo hasta vengarlo!

Y ahora, camaradas de la columna Durruti ; mientras dure esta lucha tendréis con vosotros el espíritu del gran jefe, del gran camarada. No os desmoralicéis por esta separación corporal, ya que su recuerdo ha de vivir estrechamente con vosotros hasta la muerte. No se ha de deshacer su labor, porque sino deshonraríais el nombre que lleváis. 

Camaradas : Disciplina, sacrificio, abnegación, y la gloria será para los que sepan sacrificarse. Unámonos todos los proletarios sin excepción. En el frente han caído juntos los republicanos, los socialistas, los comunistas y los anarquistas. Juntos, pues, hemos de obtener a victoria. ¡Romper esta unidad sería mi crimen.¡ ¡Gloria a Durruti!

Discurso del Presidente Companys 

Finalmente, el Presidente de Cataluña, don Luis Companys, pronunció el siguiente discurso:

«Los momentos no son de discursos, ya que el sentimiento embarga nuestro ánimo. Lo que acaban de decir los que han hablado y las últimas emocionantes palabras de García Oliver han traducido la expresión de este magno homenaje a la memoria de Duruti. Al pie de este monumento a Colón que descubrió un nuevo mundo hay todo un pueblo que con su esfuerzo y su sangre quiere forjar otro, lleno de libertad y de justicia.

¡Durruti! Desde la inmensidad del espacio puedes contemplar cómo todo un pueblo honra tu gesta. He aquí la verdadera inmortalidad, o sea el rastro que un hombre deja en el recuerdo sucesivo de las generaciones futuras.

Compañeros, en este momento intenso os recomiendo unión, disciplina, austeridad y valor.

Por un instante sentimos asomar las lágrimas a nuestros ojos. Pero, ¿por qué llorar? Es que sientes la muerte de un hombre que ha cumplido su deber y al que rendimos todos el tributo de nuestra admiración? Llora por los cobardes o los malvados. Seca tus lágrimas, alza el brazo y sigue adelante sin detenerte; el nombre de Durruti queda fijado como ejemplo. El camino que ha de recorrerse es todavía penoso y difícil, ¡Adelante, adelante!»

Terminados los discursos, la presidencia se situó en el paseo de la Aduana, donde se despidió el duelo.

El desfile comenzó a las dos menos cuarto y terminó a las cuatro menos cuarto de la tarde.

EN EL CEMENTERIO 

Ya desde mucho antes del mediodía, la muchedumbre que acudió al cementerio fue extraordinaria. Situándose todos alrededor del lugar donde había de ser sepultado el cuerpo del bravo luchador Durruti.

Se había dispuesto que, provisionalmente, Buenaventura Durruti fuese enterrado en la tumba menor número 69, situada en la Agrupación novena, de la vía de Juan Bautista, hasta la construcción de un panteón, donde además de Durruti será sepultado Ascaso. Funcionarios municipales designados por el sindicato de Funcionarios Públicos de la CNT habían cuidado de todos los trámites para que el entierro fuese realizado en el momento oportuno. Miembros del Sindicato del Ramo del Vidrio construyeron una tapa de vidrio irrompible para colocar sobre la tumba y mediante una losa con bisagras poder contemplar el cadáver, dentro de la caja, una vez ésta colocada en el interior de la tumba.

Una comisión de los antedichos funcionarios del ramo del Vidrio estaban situados al lado de la tumba, para atender convenientemente a la colocación de las dos referidas tapas. También hicieron acto de presencia, en espera de la llegada del cadáver, representaciones de las centrales dirigentes de la CNT y de la FAI, un grupo de combatientes de la columna Durruti, comisiones de todas las organizaciones sindicales y agrupaciones y partidos antifascistas, patrullas de control, y sobre lodo, como ya hemos dicho, una gran multitud que fue engrosando a medida que se acercaba la hora del entierro.

Muchas de las comisiones que llegaban ante la tumba, llevaban ramos y coronas de flores que eran colocados cerca del nicho destinado a contener los restos mortales del heroico luchador antifascista. Más tarde, la extensión de ramos y coronas cubría una enorme porción de aquel lugar.

Un grupo de militantes anarquistas «Los de ayer y los de siempre» colocó una bandera roji-negra en la parte alta de la tumba. Hacían a ésta guardia de honor milicianos con arma larga, entre los cuales estaban los de la columna Durruti.

A las cuatro menos cuarto de la tarde, el séquito fúnebre que acompañó los restos de Buenaventura Durruti hasta su última morada, llegaba el cementerio. Fueron disparados unos cañonazos por una batería de la costa, en señal de la entrada del séquito en el cementerio. A las cuatro en punto, el ataúd que contenía el cuerpo de Durruti, era bajado del coche estufa, en el cual había sido trasladado hasta la tumba.

El momento fue de gran emoción, emoción evidenciada con un silencio absoluto por la gran muchedumbre que llenaba completamente todos los alrededores de aquel lugar. Como ya hemos dicho, el pueblo allí reunido era enorme; miles y miles de personas aparecían diseminadas por todos los sitios, subiendo unas las estribaciones de la montaña y bajando otras hasta la entrada del cementerio, siendo de todo punto imposible que todo el acompañamiento llegase hasta el lugar del entierro. Por encima de aquella multitud, ondeaban gran número de banderas y pancartas. Hay que hacer constar que en aquel momento, la lluvia que se había iniciado a primeras horas de la tarde, era torrencial. A pesar del aguacero que descargó durante todo el acto del entierro el gentío en espontánea manifestación de profundo sentimiento no abandonó su lugar.

A causa de no coincidir las medidas del cuadrado que se había construido en la tumba para contener el féretro con las medidas de éste, no pudo ser bajado a la tumba. Se decidió colocar interinamente el féretro en un panteón instalado cerca del lugar donde había de ser enterrado.

Los amigos y compañeros más íntimos del bravo defensor del pueblo, desaparecido, cuidaron de trasladar el féretro y de colocarlo en el mencionado panteón. Se ha dispuesto que se hagan hoy los trabajos necesarios para que pueda ser enterrado Durruti en la tumba destinada al efecto, y cuya situación ya hemos señalado más arriba.

No fue posible atender el ruego insistente de muchas personas que pedían ver por última vez al admirado soldado de la lucha contra el fascismo. La caja no fue abierta, como solicitaba la gente, por cuanto en la forma en que está instalada se espera que podrán ser contemplados los restos del difunto.

Únicamente la compañera de Durruti entró, acompañada de otros familiares, en el interior del panteón, en donde permaneció unos momentos ante el que en vida había compartido con ella las horas de lucha, de esperanza y de felicidad.

A las cinco y media, se inició en medio de la más profunda emoción el desfile del pueblo, que fiel a su líder, abandonaba aquel lugar con una manifiesta pena y amargura, con intensa tristeza.

HONORES FÚNEBRES 

El Sindicato Musical de Cataluña tomó parte en la magna manifestación de duelo de nuestro pueblo por la muerte de su líder, Buenaventura Durruti.

Una orquesta, compuesta de cien profesores de dicho Sindicato, situada en un sitio del paso del cortejo y bajo la dirección del maestro José Fontbernat, interpretó, al pasar el cadáver del malogrado luchador, la marcha fúnebre de la Sinfonía Heroica, de Beethoven.


TODAS LAS ORGANIZACIONES COMUNISTAS HAN RENDIDO EL ULTIMO TRIBUTO AL CAMARADA DURRUTI 

Todas las organizaciones comunistas han rendido homenaje al compañero Durruti, luchador antifascista, que con su actuación y heroísmo se supo ganar la simpatía de la clase trabajadora española y la admiración del proletariado Internacional.

El número de coronas aportadas por las organizaciones comunistas es innumerable, pudiéndose destacar entre otras, las que fueron enviadas por C.C. du P.C. Français, Comités Regionales du P.C. de France des R. A., C.C. du P. C. Italien, C.C. du P.C. Allemand, Comité Antifasciste Italien, de Barcelona; Secretariado del servicio de los extranjeros del P.S.U. de C.C.C. de P.C. de Inglaterra, Brigada Internacional y el Comité Militar del Partido Socialista Unificado.

UN TELEGRAMA DE ANDRE MARTY

«Comandante jefe de la Base de las Brigadas Internacionales. -Los combatientes de las Brigadas Internacionales, trabajadores de todos los países y de todas las tendencias, saludan al luchador revolucionario Durruti, muerto gloriosamente en un combate en la defensa de Madrid. El nombre de Durruti, sinónimo de valor y acometividad, será para el pueblo de España el signo de la unidad de combate contra los bandoleros y vampiros fascistas. Para vengarlo organicemos y formemos, mejor aún, y más rápidamente las fuerzas militares del pueblo de España, unidas y disciplinadas, exaltando de esta forma la memoria de Durruti y de nuestros muertos. Ellos preparan metódicamente la victoria que, con su valentía, nos muestran el camino que va a ella. Por el conjunto de los voluntarios internacionales. - André Marty.» 

Hoja oficial de la provincia de Barcelona Época Segunda Número 571 - 1936 Noviembre 23

jueves, 9 de octubre de 2014

Bieaventurados los que mueren por España

Según frase de Ramiro de Maeztu, subrayada más tarde con su sangre, es el destino de los profetas el de no llegar a ver el cumplimiento de sus profecías. 

Hoy de nuevo, dolorosamente, nos llega el eco de aquellas palabras con la muerte del Caudillo del Norte, el general Mola, el héroe de Dar-Akeba, de Somosierra, el vencedor de tantas batallas en las que el prodigio de su táctica se imponía; muere cuando ya sus tropas tocaban las puertas de Bilbao, que espera. 

Moisés no entró en la tierra prometida de sí mismo. 

Bienaventurados los que mueren sin haber recogido la gran cosecha que sus manos sembraron, porque ellos son los elegidos del Señor. 

Muy pronto sus tropas, las tropas en que su espíritu quedará para siempre, pisarán el suelo de la ciudad codiciada, porque cada uno de sus soldados sabe que un paso adelante aumenta la gloria triste del general que los mandara un día. 

¡Loor al Caudillo del Norte, general Emilio Mola y Vidal! 

¡Presente!

Lucha : diario de Teruel al servicio de España Año II Número 153 - 1937 Junio 04

miércoles, 8 de octubre de 2014

General Emilio Mola ¡Ha muerto!

Ha muerto Mola; así, llanamente; con, nuestro estilo seco y severo, limpio como el cielo que cruzó Mola camino de la gloria. 

¡Ha muerto Mola!; sin exclamaciones vanas, como un infante diría a su madre en la forja del hogar; ha muerto el padre. Y dicho de esta manera empuñara luego el martillo y golpeara con furia el hierro candente sobre el yunque. 

En nuestra fragua el general no amanecerá más, no revistará los infantes de los frentes de batalla, no planeará más victoriosas operaciones que lleven, como siempre, a nuestro Ejército hacia la victoria. No esperará paciente y ansioso a la ves, el momento del combate y dé la gloria 

¡Ha muerto Mola, españoles! ¡Ha muerto un héroe! ¡Ha muerto un hombre! Quedan hombres de su temple y de su escuela; poco se hará esperar el resultado y pronto quedará lleno, con brío y coraje, el hueco que nos ha dejado le muerte del general. 

Mientras,nosotros,cara al sol, cara a la lluvia, en intemperie altiva y heroica, esperamos, arma dispuesta, el amanecer que sembró tu vida y que rubricó tu muerte... 

La Historia te cantará con sones de romance; nuestras generaciones sabrán de ti y el mundo entero te admirará sobre los luceros con honores de héroe legendario... Por última vez: 


¡Presente! 
¡ARRIBA ESPAÑA!

Lucha : diario de Teruel al servicio de España Año II Número 153 - 1937 Junio 04

martes, 7 de octubre de 2014

El camarada Raimundo Fernández Cuesta habla ante el cadáver de Gacía Morato

Pronto se verificó la desinfección del que fue teatro de tantas monstruosidades como fueron cometidas en el Palacio de Bellas Artes durante el dominio rojo. Ironía de las cosas. Todo, en ésta gran desgracia nacional de la muerte de García Morato es paradógico, todo se desarrolla con caracteres trágicamente irónicos. En el lugar que fue Cheka hoy yacían los restos de nuestra primera gloria del aire. Aquel que se jugó la vida en mil días trescientas mil veces, luchando contra el enemigo viene a caer para siempre en jornada de paz. Morato, que nunca sufrió accidente en el aire y siempre dominó su caballo de acero, remontándose al más alto de los planos atmosféricos., descendiendo a pocos palmos de la tierra, viene a estrellarse contra el suelo ante las mira das atónitas de sus subordinados, que se restregan los ojos no queriendo creer lo que ellos con templaban, que era sumamente alto imposible, y en su corazón algo insoportable. Ironía del destino. A media mañana, cuando las condiciones atmosféricas eran menos propicias Morato con su escuadrilla, voló sobre Madrid rozando los tejados, no midiendo el peligro, porque se sabía con fuerza para sortearlo, y a mediodía, cuando, ya en el campo carecía de objeto su estancia en el aire, eocontró la sorpresa de la fuerza bruta, el incidente imprevisible de un pistón que falla, un contacto que sé rompe, una palanca que no funciona a tiempo, y de allí pasó a los píes de Jesús crucificado, envuelto en la bandera de España, y en el banderín dé su escuadrilla heroica. 

Le veló tarde, noche y mañana impasible guardia de corte sus oficiales, los que por supremo honor en la vida tendrán siempre el haber sido mandados por el héroe que en el aire alcanzó la máxima gloria. Dos monjitas ponían con la albura de sus tocas la nota de luz que rompía él tono tétrico del cuadro. La maravilla del acero duerme, tranquilo, contrastando la palidez de su rostro con los vivos colores de los ramos; las monumentales coronas y las flores con que el pueblo que desfiló ante él le ha homenajeado. Hay en la frente del héroe algo simbólico. Una banda roja se destaca: un hilillo de sangre.

Mediada la mañana, un Prelado reza un responso. Luego desfilaron ante su cadáver los camaradas de la Legión Cóndor, híeráticos, pero con la emoción del dolor en los ojos. Y más tarde los aviadores legionarios, con flores de honor para el Caído, el Gobierno, representado por sus ministros Fernández Cuesta y Sainz Roedriguez. La.representación de Madrid con el Alcaide, luego con toda la oficialidad de la armada aérea que reencuentra en Madrid, con Kíndelán y Moreu, Abella y Galarza, Pepe Ribas, el que todos y el héroe llamábamos Satanás no puede contener sus sollozos. Sus amigos íntimos lloran en un rincón. Tocan su marcha las taimas de los Regulares Marroquíes. 

— Presenten, ¡Armas!

 Diez cachorros del león le llevan a hombros, sus piernas tiemblan, porque dentro del pecho se rompe su corazón -que nunca tembló- ante el enemigo y ahora son casi exhombres, traspasados de dolor al saber muerto al maestro amado. La voz de Raimundo Fernández Cuesta se alza solemne, vibrante: 

«En el cuerpo sangriento de la Patria queda abierta una nueva herida" que nos hace estremecernos de dolor. Las alas victoriosas de nuestra Aviación han perdido el más glorioso dé sus conductores. ¡Joaquín García Morato ya no existe!  Te fuiste para siempre, tú victorioso en cien combates, luchando contra los enemigos de la Patria, saliendo a su encuentro con valentía y con arrojo, sin flaquear nunca. Todo el cielo de España ha sido escenario de tus prodigiosas hazañas, tan prodigiosas que parecía, imposible tengamos delante de nosotros tu cuerpo roto y maltrecho. Es quizá para esto porfío que Dios te protegió durante la guerra y ha querido llevarte a su lado una vez terminada. Ante tu cadáver, con la frente inclinada por la pesadumbre del dolor, te expreso en nombre del Caudillo de España, de quien eras uno de sus mejores colaboradores, el homenaje de admiración y gratitud. Te traigo también la gratitud de España entera, reconocida por tus innumerables servicios, y él dolor de la Falange Española Tradicionalista y de las Jons como Consejero Nacional, cuyo Consejo Nacional tenía el orgullo de. contarte entre sus miembros. Caballero del aire, Caballero sin tacha y sin reproche, bravo entre los bravos, bueno entre los buenos, modesto y abnegado. ¡Camarada Joaquín García Morato! Por siempre y para, siempre: ¡Presente!

Y fue un rugido la respuesta ¡Presente! Por España luchaste y por España; supiste ser héroe, exclamó el que representaba al Caudillo. Píensen todos, sientan todos y se serenen los pechos y no irrumpan las lágrimas de dentro de los parpados y se aprieten los labios con coraje para ahogar suspiros de, condolencia. Y con el gesto rudo, forzado, erguida la frente, solemne la apostura, desfilan todos por última, vez ante él. Y todos le envidian porque vivió y murió por España. 

Camino de Málaga va su cuerpo. Camino del cielo su espíritu para gozar ahora en aquella otra gloria con que también soñó porqué era ejemplo, de virtudes cristianas, y su alma partirá en raudo vuelo y desde el cielo de España debe sonreír satisfecho porqué los legaba las enseñanzas de su ejemplo. ¡Qué bien sabrá volar desde hoy como un ángel en el lugar de los elegídos!

lunes, 6 de octubre de 2014

García Morato muere en un accidente de aviación

A mediodía del martes en el campo de aviación de Griñón, varios cineastas alemanes tomaban vistas de ejercicios realizados por nuestros aviadores, entre los cuales volaba el «as» de la aviación española, García Morato. Había ejecutado éste varios vuelos con su acostumbrada pericia, y después tomó el mando de un «rata». Al intentar despegar, el aparato dio una vuelta de campana, y el glorioso aviador quedó destrozado. 

El cadáver de García Morato fue trasladado a Madrid y ha quedado depositado en uno de los salones de la planta baja del Círculo de Bellas Artes, donde ha sido instalada la capilla ardiente. 

Inmediatamente, acudieron personas de la familia de García Morato, el general Kindelán y numerosos compañeros del insigne aviador. 

La noticia en Roma 

Ha producido general consternación en los círculos militares la muerte del famosísimo aviador español, señor García Morato, muy conocido por su extraordinaria experiencia, conocimiento y valor en los combates aéreos.

Han empezado a recibir se telegramas de pésame por la muerte del glorioso aviador comandante García Morato, que, de manera tan destacada, se distinguió en la guerra de liberación de España, figurando entre los firmantes altos dignatarios del Estado, del Ejército y del Movimiento. 

A última hora de la noche se autorizó el desfile del vecindario madrileño por la capilla ardiente, siendo enorme el número de personas que acudieron al «hall» de Bellas Artes para rendir el último homenaje al glorioso héroe do la Cruzada.

Los familiares de García Morato y el General Kindelán, que acudió a Madrid en el momento en que tuvo noticia del trágico accidente, recibieron los testimonios de pésame de toda España y, en particular del pueblo madrileño. 

Durante la mañana del miércoles, el desfile de los madrileños por la capilla ardiente ha constituido una imponente e ininterrumpida demostración de duelo de la capital de España por la muerte de su héroe predilecto. Despidió el cadáver, en nombre del Caudillo, el Secretario General del Movimiento y Ministro de Agricultura Raimundo Fernández Cuesta. Asistieron todas las autoridades madrileñas y un gentío enorme.

jueves, 2 de octubre de 2014

Profecía del Imperio Azul (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

HABLARE POR EL 

Mi gran amigo, mi admirado amigo Tomás Borràs, una de las más valiosas plumas con que cuenta el 
«ABC». Hoy con solo su voz legítima de Sevilla, me dibujaba en el curso de 1934, en conversación sobre el papel que difundí por mis colaboraciones en América española, un precioso esquema de la España que empieza a amanecer.

Hablo por él, porque mi entrañable amigo no se halla entre nosotros. Confío que la providencia habrá custodiado su preciosa vida. 

España, como la palmera, renace entre sus cenizas 

En mi reciente artículo «España rota», pero España viva» lo he afirmado. Confío abierta y rotundamente en las reservas de España, que harán posible, pese a las pérdidas sufridas, la iniciación y seguridad de un nuevo Imperio. 

De sus mismas cenizas surge la palmera; y así España. El caso no será nuevo. Lo define Tomás Borrás, con su prosa, llena de valor y sustancia. 

¿Qué intelectual de 1800, sostendría que en España había energías raciales inéditas para arrancarse la 
decadencia, sostener una guerra como la de la Independencia y rehacerse entre los escombros de la mayor catástrofe imperial que se registra? Quien conozca la historia de los primeros Borbones en España y examine la situación del semicadáver denominado España al terminar el reinado de Carlos II, quedará estupefacto de que el territorio no haya sido repartido entre las potencias circundantes. 
Y, sin embargo, los tres millones de habitantes de Felipe V, son los veinticinco millones de nuestros 
días, además de los cinco millones que habitaban en América; la ruina total y quiebra de las finanzas 
españolas en aquel año -hasta el punto de no existir en realidad Hacienda- son los cinco millones del presupuesto actual, mas dos millones para Ayuntamientos y Diputaciones, y es el valor de la renta actual de la producción española, cifrado en más de doce mil millones de pesetas; cuando todo lo perdimos en América, en ese largo proceso que va de la sublevación de Riego a la firma del tratado de Paris, cuando sostenemos la dicha guerra con Napoleón, las guerras civiles, las americanas y coloniales y las de Marruecos; y ese destrozo hace exclamar a Salisbury que «España es una nación moribunda». A los pocos años adquirimos, por conquista, todo el Norte del África marroquí, y liquidado el proceso de descomposición de la monarquía, empezamos una etapa nueva. Esta es España a la muerte de Enrique IV, e inmediatamente después, (quizás en el mismo instante, por el poderoso genio de don Alvaro de Luna), prototipo de Estados, que hace aquellas cosas estupendas que nutren el reinado de los Reyes Católicos. Son tres épocas muy semejantes: la que precede a Isabel y a Fernando. La que precede a Felipe V, y la actual. Si las leyes históricas se cumplen, ahora debe seguir España, lógicamente, la misma trayectoria. 

Y esa trayectoria es, para lo que queda de siglo, ascensional. España, la de 1935, está en el primer peldaño de una escala gloriosa. 

España Una, Grande, Libre y Centro 

Imperio Azul surge con necesidad y justificación de vida. No sólo en virtud del esfuerzo heroico de una España que pugna por la conquista de unidad, de su grandeza y su libertad, sino también porque el destino la sitúa hoy como centro del mundo y no puede evitar el grandioso deber. 

Entonces, en 1934, Tomás Borràs me escribía: 

Por dicha el empalamiento de España ha quedado en la encrucijada del mundo. Antes, en el mismo siglo XIX, España era el «rabo de Europa», el «finístérras» de los romanos. De pronto, América cobra impulso gigantesco; Oriente y toda la cuenca del Mediterráneo acrecientan su tráfico; África se pone en explotación y se anuncia como el continente del porvenir; la aviación y aerostación se hacen prácticas, y España queda en el centro geográfico de la vida universal. Pasa a ser lo que ha sido Francia en el mundo del siglo XV al XIX. De ahí que España, como territorio, haya subido de tal modo de valor, que es, ahora mismo ya, indispensable sitio d e tránsito para todas partes. Ello es la mejor riqueza que puede tener un país. 

Qué coincidencias más íntimas del pensamiento de Borràs con la realidad que estamos tocando. Como Italia, España ha de sacrificarse en la organización de un Ejército y una Marina y una Aviación que jueguen el gran papel en el mundo que nuestro destino marca. Como en Italia en la conquista de Abisinia, las camisas azules colaboran, en todos los grandes empeños, al lado del buen ejército, de una bien reorganizada Marina, de una eficaz Aviación. Entonces, logrado esto, sí que podremos decir: España una, grande, libre y... Centro del mundo. 

A la sombre del yugo y las flechas 

Era en 1934 y ya Tomás Borràs percibía con aguda mirada, el alborear de la Nueva Era. Vea el lector 
sus alusiones al movimiento de Falange, que había conseguido ya, de hecho, incorporar a la atención por la vida del Estado, a lo mejor de la juventud española. Cuando dice que hay primeros síntomas de un estilo español en todo, y que cuando hay estilo, hay revelación de algo nuevo, no puede dudar que ese alumbramiento de nuevo estilo es el Estilo de Falange. 

Asi me escribía: 

«De ser el centro del mundo, se deduce, naturalmente, que ha crecido la potencialidad militar de España. Dominamos todos los caminos. Por lo tanto, somos elementos indispensables para la vida internacional. La cotización de España con costas artilladas, con un Ejército dotado de elementos modernos y con la marina precisa, será en un plazo de pocos años la más alta. Sin España no se 
puede ganar una guerra en Europa, España decide. 

«España se ha rejuvenecido. Observamos los síntomas: entrada de toda la población en la política de 
modo briosamente polémico, lo que significa despertar de energías y anhelos que quieren emplease de modo constructivo; predominio de los valores: catolicismo y nacionalidad sobre los gérmenes disolventes: separatismo y marxismo internacionalista, que son aplastados en circunstancias en que su triunfo se favorecía desde el Poder; minorías intelectuales selectísimas se han puesto a vanguardia de un movimiento virilmente español, integralmente español, totalitariamente español; espíritu de perfección y de creación de la juventud que sabe, en sus especialidades, muchísimo más que en las precedentes y puede resistir la competencia con la juventud universal en ciencias y artes; entrada 
de la mujer en el examen y decisión de los asuntos generales, porque la mujer en España ha demostrado que posee inapreciables prendas de sagacidad, prudencia y un amor entrañable a la Patria; vuelta al estudio de la España clásica y revalorización de tantos hechos, símbolos y doctrinas que el liberalismo francés había desconceptuado; anuncio, primeros síntomas de un estilo español en todo, que cuando hay estilo hay revelación de algo nuevo. España, en suma, ha encontrado su alma, perdida desde el final del siglo XVII y se dispone a actuar y ha decir otra vez su palabra». 

Concluía con esta frase a la que sólo hemos de oponer un leve reparo, a nuestro juicio no hemos de aguardar al año 2000 porque os ya España protagonista. 

«Estos son -termina Borràs- a mi juicio los datos favorables a una predicción sobre España de sentido positivo. Con tierra, raza y paz, con fe en esa frase de San Agustín «En el interior de España esta la verdad», el año 2000 España volverá a ser protagonista». 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 11 - 1936 Noviembre 10

miércoles, 1 de octubre de 2014

Menosprecio del oro y elogio a la pobreza (Diario: Imperio, diario de la Falange de Zamora)

Publicamos a continuación el «Servicio de Prensa y Propaganda» de F.E. de las JONS, radiado, que desarrolla el tema del título «Con el único fin de servir la España y a su Tesoro Nacional». 

Oís a diario la voz de España, que por el micrófono y la prensa, os dice reiteradamente, con insistente llamada a vuestro patriotismo, que entreguéis el oro. Muchos son, en verdad, los que ya atendieron, con loable diligencia, este requerimiento y bastantes los pueblos en que se juramentaron sus humildes vecinos para ofrendar a España, todo, absolutamente todo el oro que guardaban. Pero este ejemplo contrasta con la actitud, egoísta o tibia, de los rezagados, que no cumplieron o que lo hicieron a medias. 

Queda mucha riqueza por purificar y es forzoso dirigir un nuevo llamamiento a toda la España liberada, instándola a entregar todo su oro al caudillo para consumar la redención de la Patria. 

El general Franco ordenó en los primeros días del movimiento, la entrega de todo nuestro oro, por estimarlo preciso para el éxito de la causa. Esta decisión es razón bastante para que nos apresuremos a cumplirla, ya que la virtud de la disciplina, la voluntaria dependencia a jerarquías reconocidas como indiscutibles, será elemento de coordinación indispensable a la prosperidad de la Patria en la España Nueva, que hará de la vida saludable milicia. 

Pero si el Dictador pidió para la Junta Nacional oro, fue por imperiosa necesidad. La Aviación y la Marina no pudieron servir a la causa nacional. Era indispensable ponernos en iguales condiciones de lucha que los traidores, conseguir semejantes medios de combate, que, aun siendo idénticos, la pericia de los mandos y el valor de nuestros soldados hacen muy superiores. 

De aquí que una moneda retenida o una joya escatimada, puede significar, en el momento decisivo del combate, una inferioridad en el ataque o en la defensa, que cueste la vida de muchos hermanos. Por eso quien niegue su oro a España, mientras otros le dan su sangre, no es español; y quien teniendo a sus deudos en la lucha, guarda su oro, piense que su avaricia o su encogimiento puede dejar indefenso a quien más quiere. Por eso, el destello del oro sobre tu cuerpo en el fondo de tus armarios, es testimonio vivo del más cobarde y tibio patriotismo; y por negárselo a España cuando lo reclamaba para liberarse de la barbarie rusa, pesará sobre tu estirpe como baldón de ignominia, porqué será despreciable y despreciado todo el que luzca o posea el oro que conservó a costa de un pecado de avaricia y un delito de traición. 

Y si razones de disciplina y necesidad no son bastantes para vencer vuestras vacilaciones, pensad en el deber de asistencia a que estamos obligados con nuestra Junta Nacional y su glorioso jefe; pensad en cómo han de sentirse confortados esos hombres cuando, al final de la jornada, pasaron decidiendo los más graves y vitales asuntos, de que se hicieron plenos responsables, por buenos patriotas, reciban la jubilosa noticia de que cada rincón de España pugna por responder, con mayor largueza al llamamiento de Burgos y por contribuir, con mayor entusiasmo a la obra regeneradora. 

Y además de por sencilla disciplina y por imperiosa necesidad, y por indeclinables deberes de asistencia, entregad vuestro oro para, en el ya cercano día del triunfo, sentir el legitimo orgullo de menospreciar a los españoles indignos que siguieron entregados al afán simplista y plebeyo de alhajarse, reos del crimen de lesa patria; para sentir el orgullo de haber contribuido a la victoria con todos los medios a vuestro alcance y de ser dignos compatriotas de los soldados y voluntarios que vuelvan curtidos por las fatigas y el peligro, y de los elegidos que cayeron cara al sol, dando su vida a la España justa e imperial de nuestro afán. 

Muchos sois los que teniendo ya la firme decisión de donar todo el oro de vuestras joyas y monedas, vais, por inexplicable pereza, aplazando de un día para otro, que nunca llega, la realidad de vuestra entrega. Esta negligencia es tan punible como la avaricia más premeditada; ¡Ha de cesar mañana mismo! Tomad en este instante la firme decisión de que así sea. No podemos demorar la entrega del oro que se nos pide para la defensa de España. El Ejército y las milicias nacionales no vacilaron ni un momento, pues en otro caso los rojos serían dueños de España y nada valdrían vuestras haciendas y vuestras vidas. Corresponded a su decisión con vuestra diligencia. 

Algunos; bien se que niegan a España parte de sus joyas, porque consideran intangible el oro legado de sus antepasados. ¡Que superficial prejuicio! De modo que estamos viviendo una guerra que dejará en la Grande Historia de España huella indeleble y ¡queréis que la pobre tradición de vuestras familias no tenga repercusión y que vuestros descendientes sigan casándose con las mismas monedas y llevando idénticas sortijas que los abuelos, como si nada hubiese pasado, cuando tantas estirpes se vieron truncadas por la muerte del unigénito o de todos sus retoños. 

Por otra parte esa afección a las joyas de los muertos no la inspira un vigoroso sentimiento sino una feble sensiblería. Tus mayores, que gozan ya de la eternidad con sus espíritus perdurables, sólo se sentirán honrados si cuanto fue suyo lo consagras a los conceptos inmortales de la Patria y la Religión. Y, pues, que en esta epopeya luchamos por Dios y por la Patria, contribuye a su triunfo, donando a España el oro que heredaste. 

Tampoco quedáis disculpados de vuestro sagrado deber los que os reserváis, o solo tenéis, una sencilla joyita y que, mostrándola, decís lastimosamente: «esto y nada»... Pues eso y nada, no es lo mismo. Eso ya es algo y junto a muchos pocos, harán bastante, más aún cuando las joyas sencillas son lo corriente. Donad, pues, vuestras causas, por mínimas que sean y con mayor esfuerzo tendréis la mayor honra. El sacrificio ha de ser sin reservas. Así lo exigen la libertad y la grandeza de España y mientras conservéis un gramo de oro estáis en deuda con la Patria. 

Y no esperéis para hacerlo a que se consumen acontecimientos esperados. Desechad la esperanza de que acaso el saqueo de Madrid no sea tan grande y haga innecesario vuestro donativo. Madrid quedará exhausto y no sólo en sus Bancos -¡pobres museos y bibliotecas de inestimables tesoros!- No hay espera. Cuanto antes cumpláis vuestro deber tendréis la satisfacción de haber forjado más victorias y evitaréis el deshonor de que vuestra donación figure entre las postreras. 

Y vosotras, novias, mujeres y madres; vosotras que todo lo podéis en vuestros novios, en vuestros maridos y en vuestros hijos, y que de todos los sacrificios sois capaces pensando en ellos, donad el oro de vuestras joyas aun cuando sea el tan preciado de vuestros amorosos recuerdos, pulseras y alianzas. Pensad que esas riquezas no harán mayor vuestra dicha. 

Tal vez las conservéis porque no os haya alcanzado el soplo trágico de la revolución en vuestros familiares o en vuestros amigos, que entonces detestaríais esas galas, por inútiles, en la hora dramática, cuando sólo servirán para que luzcan sobre la mugre de una zafia miliciana. 

Conservando vuestras joyas tal vez no evitáis que lleguen a muchos hermanos la humillación, el ultraje, la viudez, la orfandad o la muerte. Entregadlas y vuestros hijos sentirán el orgullo de una España justa y libre. 

Cuando se está escribiendo la página más sangrienta y costosa de la Historia de España, es forzoso, como ha dicho la Falange, que cada español cumpla sus deberes con rigor, sin tibieza, porque cada ciudadano tendrá una hoja de servicios en la que se calibrarán méritos y contrastarán actitudes, y el oro que conservéis en los escondrijos de vuestra casa es fruto maldito y estéril de falso patriotismo y vuestros hijos, crecidos en la Nueva Era y plenos de virtud, rechazarán avergonzados unos bienes que la Patria reclamó y que le fueron negados por unos españoles indignos de la austera tierra castellana. 

El mundo entero tiene su atención pendiente de nuestros actos. Tenemos la ocasión, que la providencia ofrece a los pueblos muy de tarde en tarde, de conseguir para España el dictado de nación ejemplar y que del mismo modo que los países, más que amigos, ya hermanos, que nos estimularon con emoción en el doloroso nacimiento de nuestro glorioso amanecer, y aun los que le asistieron a nuestro resurgir indiferentes o recelosos, del mismo modo que estos pueblos reconocen absortos el arrojo de titanes que alienta en los conquistadores de Badajoz y San Marcial, de Irún, del Alto del León y del Naranco, y el heroísmo sobrehumano de los defensores laureados del Alcázar y de Oviedo, envidien la generosidad de unos hombres que supieron entregar a la Patria todas sus riquezas, todas sus alhajas, todos los recuerdos, todo el oro que guardaban, para que cuando en los caminos de la tierra se vea a un ciudadano enjoyado pueda afirmarse, sin temor a error, que no es español, porque durante muchos años se distinguirá a nuestros compatriotas de corazón por la dignidad severa de sus costumbres y su porte, parejo al de aquellos hidalgos del cortejo fúnebre del conde de Orgaz, que siendo España la nación más grande del mundo, vestían obscuros ropones, sin que sus nobles afanes se vieran enturbiados por el brillo inútil de las joyas. 

Y si alguna vacilación sentís todavía al desprenderos de vuestro oro, no olvidéis, que con reternerlo, no os procuráis un mayor bienestar, ni una mejor salud, ni aumenta vuestra cultura, ni mucho menos vuestra reputación y no haréis más que incumplir el más sagrado deber del presente y continuar sumidos en la relajación, causa de tantos males de nuestros días; sin que vuestras obras denoten un afán de perfección, que os guiará en todo momento si recordáis que el lujo y la comodidad no hicieron grandes a los pueblos ni a las instituciones. 

La Iglesia alcanzó el mayor grado de virtud y perfección cuando sus monjes vivían de la limosna y olvidados de su mísero cuerpo se consumían en ascéticas ansias espirituales: Ningún creyente se vio nimbado por la santidad, cubierto de alhajas, custodiando propios tesoros o pendiendo de su cuello valiosas medallas. Los bienaventurados que llegaron a los altares pisaron la rota sandalia torturados por los guijarros de todos los caminos y protegieron su pecho por tosca cruz de madera. Como cristianos, pues, seguid el ejemplo de los santos, oid la voz del Evangelio y apartaos de vuestro oro .

Y España lanzó la semilla de su Imperio con la empresa soberbia de Colón, de tal magnitud para la penuria de un Estado empobrecido por ocho siglos de reconquista, que la Reina Católica hubo de desprenderse con sagrado orgullo, de la arqueta de sus joyas, las que recibiera de sus reales ascendientes, las que le donara su esposo Fernando, labradas por la fantasía de sus orfebres levantinos. 

Y España quiso, en nuestros días libertarse y engrandecerse y se lanzó a la Guerra Santa de nueva Reconquista para descubrir la vena milenaria y heróica en los corazones españoles. El triunfo es cierto, pero también la empresa es magna y exige grandes sacrificios. Todos los españoles hemos de seguir el ejemplo de la Reina castellana y cada mujer debe donar todo el oro de sus estuches para la causa de España, con la emoción de igualarse, en virtudes, a Isabel de Castilla. 

Que los camaradas falangistas sean los más celosos cruzados en esta empresa de retaguardia y, tras desprenderse hasta del último alfiler de oro, exijan a sus familiares la entrega de sus joyas y repudien altivos, todo trato con los malos españoles que aún guardan su oro con avaricia o lo exhiben con la execrable vanidad de lo superfluo, anquilosando sus dedos con sortijas y vendiendo así a su Dios y a su Patria, olvidando, tal vez que en la España Nueva -que es la Eterna- no tendrá asiento ni sosiego la estirpe de Judas. 

Entregad, pues, vuestro oro, por rigurosa disciplina, por apremiante necesidad, por ineludible deber de asistencia y cooperación, para que nada más un orgullo os aliente: el noble orgullo de saber trabajar y de brindarlo todo, con sencillez y austeridad por él progreso de la Patria; el alto orgullo de que vuestras personas sean símbolo de la santa pobreza que aceptamos en acto de fe y de amor patrio. 

Sacudid vuestra pereza, huid de convencionalismos vanales, pensad en la tragedia bárbara de las familias destrozadas sin que las salvaran sus riquezas, suplantad sensiblerías, estériles por prolíficos y recios sentimientos, seguid el ejemplo de nuestra reina Isabel, de los santos, de los sabios, de los héroes, y entregad todo el oro de vuestras monedas y joyas, para que cada pueblo Sea un dorado manantial y afluyendo todos a Burgos, formen el primer río que, corriendo con gozoso dolor por el campo de España, que hizo escarlata la sangre de tanto mártir y tantos héroes, rediviva el mito secular de nuestra enseña: ¡Sangre y Oro de España! ¡Bien te habremos ganado entonces, Santa Bandera! Y a ti, Bandera Imperial de la Falange, con tu negra franja, símbolo de nuestro severo ascetismo. 

Y al veros ondear altivas, como airón glorioso de España Una, Grande y Libre, vuestros colores nos hablarán de la sangre de nuestros hermanos, de las virtudes austeras de la Falange, de las joyas y el oro de nuestros abuelos, que dimos a España cuando lo precisó, para ganar tranquilidad de conciencia, la bendición de los muertos, la admiración de nuestros hijos y la gratitud de la Patria y de Dios, que nos dio la guerra para hacernos pobres, duros, enérgicos, exactos e imperiales y darnos un sentido transcendental de la vida. 

¡Arriba España!

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año I Número 10 - 1936 Noviembre 09