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sábado, 29 de noviembre de 2014

El "Tercio de los mutilados"

Como el carnicero Franco no sabía qué hacer con el paranoico Millán Astray, que en estos trabajos fue su jefe, mejor que fusilarle -que hubiera sido lo mejor- le ha, encargado, para que se entretenga, de fundar -¡agárrense ustedes!- el «Tercio glorioso de los mutilados y heridos de guerra». 

El gran majadero -al que, como es sabido, le faltan un ojo, un brazo y el cerebro- anda dando gritos por el mundo fascista para la realización de su obra, y, según leemos en «La Voz de España», de San Sebastián, al final de un discurso, o lo que fuera, ha dicho estas palabras, que como nota pintoresca vale la pena de reproducir, porque no todo lo que venga del «otro mundo» van a ser noticias de crímenes y piraterías: 

«Ya lo sabéis todos los que estáis ahora combatiendo, los que antes caísteis, los que caeréis más adelante, en el corto tiempo que habrá de transcurrir hasta nuestra victoria completa, que ya está cercana. Así me lo ha dicho ayer mismo el generalísimo Franco: «¡La victoria se acerca!» Ya sabéis 
que la patria, representada por Franco, ha elegido al más humilde de los legionarios, el más modesto de los mutilados por la patria; pero el más enérgico, tenaz y firme para velar por los soldados. Y he sido nombrado por Franco «general jefe de la Dirección del benemérito Cuerpo de mutilados en la guerra por la patria», y nadie habrá de aventajarme en cumplir en este honroso mandato y en cumplir 
cuantas órdenes reciba de mis jefes, en este caso de mi más querido jefe: el salvador de la patria. El, que me decía: «Te dedicarás ya y por ahora, y mientras no te ordene otra cosa, a organizar con toda rapidez y con todo entusiasmo el Cuerpo de los mutilados y heridos por la guerra. Y cuanto sea necesario mandar, se mandará; y cuanto sea preciso que el Estado y todos los españoles aporten para premiar, cuidar y proteger a los mutilados, se hará.»

Ya formamos un nuevo Tercio: el Tercio de los mutilados por la patria. Y yo a la cabeza de él, os aseguro, queridos mutilados, que ya jamás os dejaré y que la voluntad de España, dictada por Franco, será cumplida. 

¡Y ahora, mutilados todos, estad preparados para recibir en cualquier momento la orden o el grito de «¡A mí los mutilados!», para que igual que cuando los legionarios oyen el grito de «¡A mí la Legión!», acudamos todos juntos para con los miembros que nos resten y con nuestros corazones, que siguen latiendo con igual ardor, formemos el Tercio de mutilados para alcanzar, si Dios nos considera dignos de tanta gloria, el honor de dar lo que nos queda de vida paro la patria, para el Ejército y para obedecer a nuestro caudillo, el generalísimo Franco en lo que quiera mandarnos. sin tener que mirar los miembros que nos faltan. 

¡Caballeros mutilados!: ¡Viva España! ¡Viva Franco! ¡Viva el 
Tercio glorioso de mutilados por la patria!» 

«Sin tener que mirar los miembros que nos falten.» 

¡Eso no hay que advertirlo! 

A Queipo le falta el cerebro, y se le utiliza como capitán general de Andalucía. 

La Libertad La Libertad - Año XIX Número 5274 - 1937 febrero 16 (16/02/1937)

viernes, 24 de octubre de 2014

Han sido condenados a muerte los ex generales Goded y Burriel por alzarse en armas contra el Gobierno republicano

A las siete y cuarto de la mañana comenzó, a bordo del vapor «Uruguay», el Consejo de guerra sumarísimo instruido contra los ex generales Goded y Burriel, acusados del delito de rebelión militar. 

El juicio se vio en el comedor de primera del barco. 

Presidió la Sala el coronel don Guillermo Pérez Cusi. 

De defensores actuaron el comandante de Estado Mayor don Antonio Aímat, que era propietario, y suplente. D Antonio Sánchez Bravo. 

Asistieron 30 periodistas, 10 fotógrafos, 40 milicianos, 10 abogados y numerosos guardias civiles. 

Goded asiste vestido de uniforme, y Fernández Burriel, de paisano, sin corbata. 

El secretario de Sala anunció el comienzo de la vista del sumario por los sucesos ocurridos en Barcelona el día 18 de Julio de 1936, dirigidos contra el general jefe de la cuarta división orgánica, hallandose procesados como jefes del movimiento el general Goded,que mandaba la Comandancia militar de Baleares, y el Sr. Fernández Burriel, que mandaba la segunda brigada de Caballería de Barcelona.

 Lectura de las declaraciones.-La de Goded 

El juez instructor da lectura al apuntamiento, en el que se detalla la forma en que se inició el movimiento faccioso, alzándose los citados militares contra el Poder legal de la Pepública. 

El ponente lee la declaración prestada por Goded el 19 de dicho mes de Julio. Dijo que llegó a Barcelona procedente de Baleares. Marchó a la Comandancia de la cuarta división, haciéndose cargo del mando de las tropas a requerimiento de la guarnición de Barcelona. 

Cree que el movimiento era general en todo el Ejército. 

No se alzó contra el régimen republicano, sino contra la anarquía, siendo prueba de ello que los sublevados salieron a la calle al grito de ¡Viva España! ¡Viva la República,! 

No trataron con ningún político. Era él director del movimiento,.Pero no sabe qué persona podía ser el jefe. 

Hubo cuatro personas que no tomaron parte directa en la sublevación, que fueron su hijo don Manuel, su ayudante D. Carlos Lázaro, un oficial de Marina, detenido, cuyo nombre, ignora, y otro oficial que se presentó vestido de paisano en la Comandancia. 

Respecto al general Llano de la Encomienda, que era el jefe de la cuarta división, no cree que estuviera comprometido en el movimiento. 

El tuvo una escena violenta con dicho general, y después el señor Llano de la Encomienda se retiró con su familia por hallarse enfermo. 

La de Burriel 

Seguidamente el juez lee la declaración prestada por Fernández Burriel hallándose herido en el 
Hospital Militar, de donde salió hace pocos días. 

Dijo que siempre fue afecto a la República. Si permitió que la noche del 19 salieran los regimientos a la calle no fue para luchar contra la República, sino contra la anarquía. 

El no dio órdenes de ninguna clase en la Comandancia, sino que se puso a las inmediatas de Goded. 

Cree que el jefe de la rebelión era González Carrasco. 

Otras declaraciones. -Los genera les Llanos y Aranguren 

Luego se lee la declaración del general Llano de la Encomienda, jefe de la cuarta división orgánica. 

Dice que por las referencias que le dio el Gobierno conocía la situación y tenía confianza en la guarnición; pero no ocurrió así, ya que varios Cuerpos se levantaron en armas contra la República. 

A su juicio, era director del movimiento el general Fernández Burriel. 

A continuación se leen las declaraciones de varios testigos, muchos de ellos procesados, incluso la del general Legorburu. 

Coinciden en que el movimiento no iba contra el régimen, sino contra la anarquía. 

Ignoran si el jefe del movimiento era Fernández Burriel. 

Se lee otra declaración del general Aranguren, que dice no tenía ninguna noticia del movimiento insurreccional. Confiaba absolutaniente en la disciplina de las fuerzas a su mando. 

Desde el departamento de Gobernación expuso al general Llanos la conveniencia, de que urgentemente saliesen tropas leales a la calle, y se encontró con que sólo respondía a su requerimiento una compañía de Intendencia, con un comandante y un capitán, por lo que entonces el general Aranguren dispuso que las fuerzas de la Guardia civil a sus órdenes saliesen a la calle a cumplir su deber de defensa del Gobierno legalmente constituido. 

Goded y Burriel le invitaron a sumarse al movimiento, a lo que él no solamente se negó, sino que les exigió que se reintegraran a la legalidad, orden que desobedecieron, especialmente Goded, esclavo de una obsesión que le impedía abandonar el camino que habla emprendido, como lo demuestra el hecho de que secuestrase al general Llanos y a su ayudante. 

Expone en términos concretos la actuación abnegada y heroica de la Guardia civil, que salió a combatir las fuerzas rebeldes para defender la República y el orden, sin perjuicio de proteger, después de la guarnición, incluso con peligro de sus vidas, a los militares rendidos. 

El fiscal y la defensa interrogan a los procesados 

El defensor pregunta a Goded si dio órdenes durante el movimiento sedicioso, y contesta el procesado negativamente, por estar incomunicado. Se le pregunta si vino a Barcelona para ponerse al frente del movimiento y contesta que sí. 

El fiscal le pregunta si puede decir quién le requirió para que viniese a Barcelona y responde que lo ignora. 

El defensor pregunta al ex general Burriel si dio alguna orden como jefe de la división antes de que llegase Goded y contesta negativamente. 

El fiscal le pregunta si estuvo en la reunión de generales que el día 18 convocó el general Llanos, y contesta afirmativamente. 

Se le pregunta si cree que se puede defender a la República atacando a sus órganos legítimos, y replica de una manera vaga 

La prueba testifical -Declaran los generales Llanos de la Encomienda y Aranguren 

Comparece a continuación el general Llanos, y a preguntas del defensor, dice que no había visto ninguna orden firmada por Buniel como director del movimiento, ni tampoco vio en Barcelorm al general Goded conspirando. 

A preguntas del fiscal ratifica las declaraciones prestadas por él en el sumario, y dice que todos los generales con mando le prometieron lealtad y fidelidad. 

Al presentarse para declarar el general Aranguren se levantan todos los que están en la sala, a excepción del general Goded, Burriel se levanta e inclina ante el general Aranguren. 

Preguntado por el fiscal sobre el carácter que tuvieron las conversaciones telefónicas que tuvo con Goded y Burriel, dice que era para que se sumase al movimiento que tendía a salvar a España. «Yo les contesté que no podía levantarme contra el régimen, y les advertí que si el movimiento era contra el Gobierno no tenía razón de ser, por cuanto ya se había formado nuevo Gobierno.» 

También comparecen diversos testigos que son militares procesados, negando que recibieran órdenes de Burriel. 

Informe del fiscal 

El fiscal, D. Pedro Rodríguez, hace un informe sobrio, exento de pasión, en el que pone de manifiesto su espíritu republicano. 

«Hoy voy a cumplir el deber del Ministerio fiscal y espero expresarme con una seguridad absoluta; pero no puedo ocultar la emoción que despierta en mi espíritu la gravedad de los hechos ocurridos. Con esta emoción, séame permitido en primer término saludar al pueblo catalán, que ha escrito con su sangre una epopeya gloriosa en defensa de su régimen estatutario y de la auténtica República plasmada en la Constitución, aplastando, con la colaboración de las fuerzas leales, el movimiento subversivo. 

El movimiento iba contra el Estatuto, contra la Constitución, contra la República y contra el Gobierno constituido. Nadie, ni por nada, bajo ningún título, podía arrogarse autoridad para derrotar 
un Gobierno legal, aunque se aleguen ideales equivocados. 

Después hay que tributar un homenaje a las fuerzas leales que se han opuesto al movimiento, que, junto con las populares, felizmente lo hicieron fracasar. He aquí los hechos tal y como yo los entiendo. 

El 18 de Julio se inició en Marruecos una rebelión militar que estaba previamente concertada con todas las fuerzas militares del territorio nacional. En la madrugada del día 19, después de una reunión convocada por el general Llanos, en la que éste dio cuenta de las medidas de precaución que 
debían tomarse, se comprobó, no obstante estas medidas, que la mayor parte de las fuerzas de la guarnición se colocaban en una actitud de franca y descarada oposición a la República y el Gobierno. La rebelión se produjo, e iba directamente contra el Gobierno constituido legalmente. Quede esto bien entendido.

Iniciando el movimiento, las fuerzas populares, junto con las de Carabineros, Iniendencia, Guardia civil y Aviación, se opusieron a la rebelión. No obstante la importancia numérica, de los sublevados, 
éstos no pudieron vencer al pueblo ni a las fuerzas leales. A mediodía del domingo un elemento destacado de la rebelión tenia el convencimiento del fracaso y acudió a la división con el propósito de arreglar lo que ya no tenia arreglo, ya que cuando se ha dado el primer paso en estos casos es imposible retroceder El auténtico jefe de la rebelión cayó en manos del pueblo y de las fuerzas leales. Los responsables son muchos; pero ahora vamos a ocuparnos de aquellos sobre los que pesa la mayor responsabilidad. 

El general Burriel tomó partido por la rebelión, y puesto en él camino de ésta, a falta de otro general, más significado, no tenía más remedio que ser el jefe de la sublevación. Presenció cómo el coronel de una brigada de Caballería se dirigía a las tropas en forma subversiva. Ningún subordinado podía hacer semejante, cosa sin su venia. Determinada la jefatura de Burriel, ésta se mantuvo hasta la llegada del general Goded. Lo ha afirmado Goded y lo han corroborado varios testigos. El general Burriel es el más antiguo en el mando en la guarnición de Barcelona, y, por lo tanto, a él le es imputable la responsabilidad de la rebelión. 

Los hechos están comprendidos en el artículo 237 del Código de Justicia militar, en el que se define claramente el delito de rebelión militar. Se levantaban, decían los generales sublevados, contra un movimiento extremista, aunque se ignoraba si era de derecha o de izquierda, y que aun no se había manifestado en la calle. Los rebeldes se atribulan unos derechos y unas prerrogativas a las que nadie ni nada los autorizaba. 

Del delito de rebelión militar son responsables, en concepto de actores, los dos procesados. El general Goded es indudable que fue el jefe de la rebelión. Que lo fue también el general Burriel, podría ser objeto de discusión; pero yo creo que si lo fue, por ser el general más antiguo de la guarnición. Por si fuera poco esto, las circunstancias que rodean los hechos son tremendas, y los daños superan a toda imaginación: se han causado daños al Estado, al pueblo, a la disciplina; se ha deshecho al Ejército. 
La pena es taxativa. En mi mano no está modificar la ley, debemos atenernos, y a la responsabilidad criminal hay que añadir la responsabilidad civil con los daños causados, que son incalculables. Ha llegado el momento de formular la pena por el delito que he calificado.» 

Petición de la pena de muerte 

Se ponen en pie todos los presentes, y solemnemente dice el fiscal: 

«En nombre de la ley de la República pido la pena de muerte para los procesados Goded y Burriel.» 

El defensor solicita que se les condene a reclusión temporal y correccional, respectivamente 

A continuación informa el defensor, comandante de Estado Mayor y abogado Sr. Aymat. Dice que por sus ideas liberales está al lado del pueblo, pues así lo demostró defendiendo a varios de los procesados por los sucesos de Octubre. 

Reconoce que sus defendidos han delinquido; pero no con la gravedad señalada por el fiscal. Cree que hay en su favor atenuantes. Este movimiento no iba dirigido contra la República, como lo evidencia los gritos de ¡viva España! y ¡viva la República! que dieron los sublevados. Un militar no 
debe rebelarse nunca, ya que hay medios democráticos para modificar las cosas que precisen modificación. 

La guarnición de Barcelona pidió al general Goded el prestigio de su nombre, y éste lo dio alentado por el ejemplo de otros nombres prestigiosos de militares también complicados en el movimiento. 
Mas éste no fue preparado por Goded. Fue su cabeza visible. Ningún jefe recibió una orden suya; él se limitó a ofrecer su colaboración. Luego se da cuenta de que había sido engañado, y por eso se rindió. Y esto hay que considerarlo como una atenuante. 

Acerca del general Burriel, dice que no tuvo intervención directa ni activa en el movimiento. Es cierto que debió oponerse a la salida de las fuerzas de Caballería; pero nadie recibió órdenes directas 
suyas. Su delito no es de rebelión. Es cierto que es el más antiguo de los generales de la guarnición; pero no se puso al frente de la lucha, y no hay que olvidar su espíritu liberal. 

Pido que hagáis justicia y que escuchéis la voz de vuestras conciencias. 

Termina pidiendo para el general Goded la pena de reclusión militar temporal y para el general Burriel la pena de reclusión en un correccional militar.

El Tribunal se reúne para dictar sentencia

El fiscal renuncia a hacer preguntas a los procesados, que tampoco hacen ninguna alegación. El presidente da por terminado el Consejo.

El Tribunal se reunió a continuación en sesión secreta permanente, y estuvo deliberando varias horas. Parece que al terminarla reunión se ha dictado sentencia de acuerdo con la petición fiscal. 

 La Libertad La Libertad - Año XVIII Número 5107 - 1936 agosto 12 (12/08/1936)

Visita la cronología: 11 de agosto de 1936

Consejo de guerra contra el general Batet

El día 8 de este mes se efectuó en la Sala de Justicia del Cuartel del Regimiento de San Marcial, de Burgos, un Consejo de guerra de oficiales generales para juzgar al general don Domingo Batet, que el 18 de julio desempeñaba el cargo de general de la sexta división, por delitos de traición y rebeldía. 

Presidió el tribunal el general señor García Benítez. 

La Sala estaba llena de público. 

El fiscal como conclusión de su informe, solicitó para el procesado dos penas de muerte, una por cada uno de los indicados delitos. 

La defensa impugnó las cargos formulados por el fiscal y solicitó la libre absolución. La sentencia no será conocida hasta que sea aprobada por el general de la sexta división. 

El general Batet no compareció en la Sala hasta que hubo de ser interrogado por el fiscal. 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año II Número 63 - 1937 Enero 14

jueves, 23 de octubre de 2014

Muerte del general Cabanellas

En la madrugada de ayer dejó de existir en Málaga el general inspector del Ejercito don Miguel Cabanellas Ferrer, insigne patriota y uno de los hombres que más actividad- demostraron en la preparación del Movimiento nacional, al que él había servido con todo entusiasmo y firme-lealtad. 

El general Cabanellas era un verdadero prestigio del Ejército español. Cuando, el derrumbamiento de la Comandancia general de Melilla, el año 21, distinguiose notablemente en la campaña de reconquista, llevando a sus tropas continuamente de victoria en victoria. 

En 1936 mandaba la división de Aragón y coincidiendo en el criterio sostenido por otros generales y destacadas personas civiles de que era necesario efectuar un movimiento revolucionario para expulsar del Poder a los marxistas que ilegitimamente lo usurpaban porque habían falseado las elecciones del 16 de Febrero, causando un grave daño a la Patria, aprestóse con toda decisión a la empresa y burlando donosamente a los sicarios frentepopulistas que lo vigilaban realizaba continuos viajes desde Zaragoza a Navarra para entrevistarse con el general Mola y perfilar las características del alzamiento. 

Al comienzo de la Cruzada Nacional, el general Cabanellas asumió el cargo de presidente de la Junta de Defensa del Estado, en el que realizó una brillantísima labor, resolviendo con gran patriotismo las muchas dificultades que se presentaron en los primeros momentos. 

En la actualidad era inspector general del Ejército.

Para asistir al entierro marcharon ayer a Málaga el gobernador civil don Eduardo Valera Valverde y el interventor de Hacienda don Angel Gonalez Torres, pariente del finado. 

La muerte del general Cabanellas ha causado gran sentimiento en Córdoba, a donde solía venir con frecuencia para visitar a su familia. A este propósito hemos de recordar que el general Cabanellas contrajo matrimonio en Córdoba con nuestra paisana doña Felisa Torres. Hace pocas semanas realizó su última visita a nuestra capital, celebrándose diversos actos en su honor en el cuartel de Carros de Asalto. 

Elevamos una oración al Todopoderso por el alma del ilustre general que tan relevantes servicios había prestado a España y enviamos a su familia el testimonio de nuestra condolencia. 

El Generalísimo testimonia su pésame a la familia del general

Durante la noche anterior el Generalísimo habló varías veces por el teléfono para interesarse por el estado del general Cabanellas. 

A los pocos momentos de ocurrir el fallecimiento, le fue comunicada la triste noticia al Generalísimo, quien con palabras que demostraban una gran afectación, testimonió a la familia del ilustre general fallecido, su pésame, en nombre propio y en el de España. 

Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos Año LXXXIX Número 31005 - 1938 mayo 15

miércoles, 22 de octubre de 2014

Ha muerto el general Cabanellas

A las doce y veinticinco de la noche del viernes, ha fallecido en esta capital, el ilustre General don Miguel Cabanellas, rodeado de sus hijos, ayudantes y Autoridades de Málaga. 

El General recibió los Santos Sacramentos en presencia del Obispo de la Diócesis, Doctor Santos Oliver quedando Instalada la Capilla ardiente en el Hotel Galeta, donde el General tenía su domicilio. 

DATOS BIOGRAFICOS 

Don Miguel Cabanellas Ferrer, nació el día 1.° de enero de 1872, ingresando en el Ejército el día 22 de agosto de 1889, en el Arma de Caballería, ascendió a General de División el 19 de mayo de 1924. 

Por Decreto número 1 de la Junta de Defensa Nacional, el 24 de julio de 1936, fue nombrado Presidente de la misma, cargo que ocupó hasta el cese de dicha Junta, el día 1.° de octubre del mismo año. 

Con fecha 8 de enero de 1937 fue nombrado Vocal de la Junta Superior del Ejército. 

Por Decreto de 2 de enero del corriente año pasó a la situación de reserva, continuando, no obstante, en el cargo que se le confirió por el Decreto anterior. 

A las cinco de la tarde de ayer, se verificó el entierro del ilustre general. Fuerzas de la guarnición cubrían la carrera y el féretro, que iba envuelto en la bandera Nacional, era transportado en un armón de artillería tirado por caballos. Al paso del cortejo el público, que guardaba un impresionante silencio, saludaba brazo en alto. 

Presidieron el duelo el General Queipo de Llano, los Gobernadores Militar y Civil, Obispo de la Diócesis, y el Jefe y Oficiales y representaciones de Falange Española Tradicionalisto y de las J.O.N.S. 

Al llegar el cadáver a la Plaza de la Merced las fuerzas, desfilaron ante él. 

El cadáver del General Cabanellas, recibió sepultura en el cementerio de San Miguel. 

Son numerosas las manifestaciones de pésame que reciben sus familiares. 

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. Año III Número 471 - 1938 Mayo 15

martes, 21 de octubre de 2014

Detalles del accidente que le costó la vida a Sanjurjo

Se conocen nuevas noticias acerca del accidente de aviación que ha costado la vidual ex general español señor Sanjurjo cuando éste se disponía a ponerse al frente en Sevilla de la sublevación fascista estallada en España. 

En principio se proyectó la entrada del señor Sanjurjo en España por Extremadura, convenientemente disfrazado; pero este plan fracasó, por haber sido detenidos los elementos fascistas que habían de preparar su excursión por la frontera. 

El aviador señor Ansaldo vino a Portugal con su avioneta aprovechando las sombras de la noche, y dejó el aparato en unos terrenos propiedad de un simpatizante fascista portugués. 

Para emprender el viaje, el señor Sanjurjo pretextó ir dar un paseo en automóvil, y en Estoril emprendió el vuelo hacia España.

Antes del viaje, el señor Sanjurjo y el aviador Ansaldo se habían reunido a comer con varios políticos españoles refugiados en Portugal, y al final del banquete se brindó por el feliz éxito de la expedición y del movimiento sedicioso. 

Al comenzar el vuelo se observó ya que el aparato hacía el despegue con dificultad. Se desconocen aún las causas, que han motivadavo el accidente.

El avión se incendió rapidísiniamente hasta el punto de que los campesinos que vieron caer el aparato han manifestado que les produjo la impresión de un vivísimo relámpago. 

Cayo la avioneta con gran velocidad y envuelta en llamas, y ya en suelo continuó ardiendo, dándose el caso de que cuando se acudió en socorro de los caídos el aparato se hallaba reducido a un informe montón de hierros retorcido y el cadáver del ex general Sanjurjo era una masa carbonizada horrorosamente. 

Ha sido objeto de comentarios el hecho de que el señor Sanjurjo no pudiera soltarse de las amarras que le sujetaban a la avioneta. 

El estado del aviador Ansaldo es grave, pues son muy numerosas las quemaduras y heridas que padece.

El accidente ocurrió entre Monte Estoril y Cascaes. 

Los políticos españoles refugiados, en esta capital se hallan consternados. 

El Día : diario de información defensor de los intereses de Alicante y su provincia Año XXII Número 6221 - 1936 julio 22

viernes, 17 de octubre de 2014

Las últimas declaraciones hechas por el señor Calvo Sotelo a "La Nación" de Buenos Aires

Varios periódicos de Madrid reproducen unas declaraciones que momentos antes de ser asesinado hizo el señor Calvo Sotelo al representante en España de "La Nación", de Buenos Aires. 

Destacamos algunos párrafos de estas declaraciones. 

"La agricultura de secano española se funda en el ahorro o en el crédito. Aquel ha desaparecido ya del todo; éste se ha volatilizado por la desvalorización total de la propiedad y por la caída fulminante de los predios agrícolas. La propiedad rústica es un pésimo negocio en muchas provincias. Nadie trabaja a perdida. Así, pues, es de suponer que millares y millares de propietarios que ahora están pagando por las faenas de siega cifras superiores al valor total de la mies segada, cuando llegue el mes de octubre se vean sin recursos para costear los jornales de la siembra y sin ánimo de arriesgarse a una empresa que a priori puede predestinarse al fracaso deficitario... 

Entre la reforma agraria y la ley de rescate de bienes comunales se va enterrar, la propiedad rústica. Hoy no tiene valor de transacción. Nadie compra, nadie vende, aunque quiera. La preocupación de estos legisladores es alterar la estructura de la propiedad. No se preocupan de que tenga un valor económico. Así muchísimos jornaleros rechazan la tierra y piden jornales. Estos son seguros; aquella es insegura. El verdadero problema agrario español no está ya en transferir el mominio de los predios, sino en revalorar los productos. Aquéllo sin ésto es una mueca socializante y estéril. 

La riqueza industrial y la mercantil corren parejas con la agraria. No se olvide que la agricultura suministra a España dos terceras partes de su exportación comercial. El 60 por 100 de la total población. La crisis agrícola, hija en gran parte del desorden público, repercute sobre el comercio -y la industria, cuyo principal mercado radica en el interior campesino del país. El presupuesto se liquidó con superávit por última vez el año 30; desde 1931 arroja déficit. Este fue en 1935 algo más reducido que en el año anterior, pero en 1936 alcanzará cifra superior nuevamente. Por dos causas: por el aumento de gastos que caracteriza la política del Frente Popular -algunos innecesarios, verbigracia los de sustitución de la enseñanza religiosa- y por la baja recaudación que comenzará a notarse en este trimestre, como consecuencia inevitable del enorme colapso sufrido en la economía patria. Veremos, pues, incrementarse el déficit y de momento, si persiste la actual política no se puede colegir la manera de extirparlo. Está agotada la capacidad fiscal de España.

Temí mucho más una convulsión comunista, en Febrero último. Los meses transcurridos han obrado felizmente una enorme reacción nacional que sacude todas sus zonas y organismos y hoy sinceramente le digo, sólo por una traición criminal de algún partido gobernante podría encaramarse al poder él marxismo y aún así sería fugaz el éxito. Son significados marxistas los primeros en dudar del mismo  y aún en desear sigilosamente que no se produzca."

La Cruz : diario católico Año XXXV Número 11370 - 1936 julio 17

miércoles, 15 de octubre de 2014

Muerte Emilio Mola, detalles del accidente y la noticia llega a Burgos

Datos biográficos

El general don Emilio Mola Vidal, nació en Cuba en 1837, de padre español y madre cubana. 

En 1904 ingresó en la Academia siendo uno de los más aventajados alumnos de su promoción. 

Desde 1909 permaneció en África y desde la creación de las fuerzas Regulares estuvo al mando de ellas donde hizo su rápida carrera. Herido dos veces y condecorado muchas, alcanzó los grados de capitán, comandante, coronel y general de Brigada, por méritos de guerra. 

En 1924 se cubre de gloria en la posición de Dar-Akoba, ganando la Medalla militar. 

En el año 1926 fue nombrado jefe de la famosa columna de su sombre, actuando heroicamente hasta el fin de la campaña, que es ascendido a general de brigada y nombrado comandante general de Larache. 

Al proclamarse la República pasó a situación de reserva perseguido por los gobernantes del primer bienio. 

En 1933 fue amnistiado permaneciendo en la misma situación de disponible. 

En 1935 fue nombrado jefe superior de las fuerzas militares de Marruecos, donde realizó una labor 
sumamente acertada. 

Destituido en febrero del 36, fue destinado a Pamplona, donde inició la sublevación. 

Hay que añadir a su haber de victorias los laureles conquistados en esta guerra que vivimos. 

Destrozó, en los primeros momentos, las columnas asturianas que marchaban a Madrid. Dirigió las heroicas operaciones del Alto del León, y las tácticas de Irún, San Marcial, San Sebastián, y últimamente las victoriosas operaciones que, dirigía en el frente de Bilbao, con las tomas de Eibar, Durango, Soullube, Amorebieta, Guérnica, etc., y que condujo a las tropas de España hasta las mismas puertas de Bilbao, no logrando, por desgracia, ver flamear en la capital las banderas de la Patria. 

La noticia del accidente de Mola llega a Burgos 

(Por telégrafo) 

Burgos. — Esta mañana a las diez, se recibió en el Estado Mayor la noticia telefónica de que salía de 
Vitoria para Burgos, el general Mola. 

Cuando se les esperaba, a las diez y cuarenta y cinco, se recibió un aviso del pueblo de Castil del los Peones de que un aparato había caído a unos tres o cuatro kilómetros del mismo e inmediatamente salieron en su busca una ambulancia y varios automóviles. 

El general López Pinto, jefe de este cuerpo de Ejército, con su jefe de Estado Mayor, coronel Aizpuru, salió también para dicho pueblo. 

En Castil de los Peones, el general López Pinto se enteró, de que en el aparato viajaba un general y que habían muerto todos los ocupantes. 

El general y su Estado Mayor dejaron el auto y echaron a andar por un camino entre montes y a las dos horas y media llegaron al lugar del accidente. 

En una honda ladera del monte estaban desparramados cinco cadáveres en una zona de unos cien metros cuadrados próximamente, y los restos del aparato completamente pulverizados. 

Allí mismo, con el párroco de Alcocero, se les rozó un responso y seguidamente, en camilla, se les 
transportó a la ambulancia para que se los llevaran al Hospital Militar de Burgos. 

Detalles del accidente que ha costado la vida general Mola 

(Por telégrafo) 

Salamanca.— El General Mola ha muerto en acto de servicio cuando se trasladaba esta mañana en un avión desde Vitoria a Valladolid. 

Todavía las noticias del accidente son incompletas y las referencias que hemos conseguido hasta el momento de redactar estas líneas, pueden resumirse ha ocurrido de la siguiente manera: 

El General salió de Vitoria próximamente a las nueve de la mañana, con dirección según decimos, a Valladolid. Viajaba en un avión que lo conducía un experto piloto. Chamorro. Le acompañaban su ayudante, el teniente coronel Pozas y el comandante de Estado Mayor Senac. Iba también un sargento mecánico llamado Barredo. 

El aparato cruzó a motor parado, según declaración de los vecinos, por encima de Castil de Peones, que se encuentra en la línea férrea de Irún a Madrid. Iba en dirección de «La Brújula» que tiene una latitud de unos novecientos metros y donde son frecuentes las nieblas en muchos días del año. Sin duda, entonces el piloto, al advertir como se encerraba el horizonte y faltaba la visibilidad, retrocedió 
pasando sobre Alcocero, donde dio una vuelta muy rápida. Pues iba lanzado sobre un monte. 

Salió el avión de un peligro para arriesgarse en otro mayor que había de ser fatal. Al sortear el monte, penetró por un valle estrecho y encajonado, donde ocurrió la catástrofe. Se observó claramente que el piloto sorteaba con dificultad la serie de obstáculos que se oponían: Huyó de un mogote pero el ala tropezó con otro dando lugar al vuelco, estrellándose el aparato contra las rocas. 

Quedó el avión desarticulado, hecho pedazos y saliendo proyectados los tripulantes gran violencia. 

Tres cadáveres aparecieron a quince metros de los restos del aparato. Los otros cadáveres fueron encontrados a unos veinticinco metros de distancia de los restos. Eran el General Jefe del Ejército del Norte y el del piloto Chamorro. 

Fueron recogidos por los vecinos y guardia civil de aquellos pueblos y trasladados esta tarde, con la urgencia del caso, al hospital militar de Burgos. 

Lucha : diario de Teruel al servicio de España Año II Número 153 - 1937 Junio 04