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sábado, 1 de diciembre de 2018

Parte de Guerra Nacional (1 de diciembre de 1938)


Estabilización.

Sin novedades dignas de mención.

Actividad de la aviación.—Ayer fueron bombardeados eficazmente las fábricas de material de guerra de Tárrega.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Parte de Guerra Nacional (30 de noviembre de 1938)


Sin novedades dignas de mención.

Actividad de la aviación.—En el día de ayer se bombardearon los puertos de Barcelona, Valencia y Denia, alcanzando en el primero los muelles y la fábrica del gas. ocasionando la explosión de un gran gasómetro y causando desperfectos de consideración en los otros dos.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Madrid toma denodadamente la ofensiva

La táctica de los insurrectos, proyectada con calma y medida en todas sus consecuencias, ha padecido una derrota terrible. En el plan de los traidores era esencial sostener la amenaza interior en Madrid, cercándolo en el exterior con aquellas columnas que pudieran formarse en los núcleos de sublevación activa. Como se sabe, ese plan de ataque a la capital quedó desconcertado al tomarse la ofensiva contra el enemigo interior, desmontando la resistencia que ofrecía el cuartel de la Montaña, lo que despejó la situación, permitiendo a los efectivos leales atender a sofocar aquellos alzamientos producidos en las inmediaciones de Madrid.

Roto el cerco, la capital podía pensar en ir en ayuda de aquellas capitales que lo necesitasen. Y ello sin descuidar su propia seguridad.

Se dudaba de que osaran aproximarse las famosas columnas; pero supuesto que los rebeldes se han animado, inspirados por la desesperación, a enviar tropas para Madrid, las estribaciones de la Sierra han sido su sepultura. El llamado pulmón de Madrid es, al propio tiempo, su trinchera inexpugnable. La poliercética que hayan podido cursar los generales facciosos no les servirá para rendir la imponente muralla de la Sierra, convertida en un inmenso caballo de Troya, que oculta en sus quiebras y rugosidades a un ejército numerosísimo, pero aún más valioso qtte por su número, por su resolución heroica. No hay cuidado, sin embargo, de que los generales insurrectos consigan nada con operaciones de ese tipo. Bastante tienen con resistir, cada vez más débilmente, a la ofensiva que contra ellos desencadenan las fuerzas leales y las milicias populares que asedian sus posiciones. Su principal cuidado reside, por el momento, en asegurar su situación personal. Queipo de Llano mete prisa a Franco para que se le provea de un hidroplano. Necesita asegurarse.

Franco, que no condesciende a desplazarse de Africa, donde tiene la evasión garantizada, se mofa de la cobarde previsión de su compañero, pero aprecia por ella toda la derrota que se cierne inminente sobre sus planes, elaborados de acuerdo con el general Goded, prisionero de la Generalidad. En estas condiciones, ¿quién de los sublevados puede avanzar sobre Madrid?

Es Madrid, contrariamente, la que piensa en avanzar sobre los sublevados. Despejada su situación en términos absolutos, puede usar de una parte de sus numerosísimos efectivos armados para lanzarlos sobre los insurgentes. Esta será su sorpresa. Una sorpresa tanto más grande cuanto que entre el repertorio de embustes de la Radio Sevilla figura la noticia de que Madrid está en manos de los revoltosos. Las columnas madrileñas llevarán, además de su fuego combativo, la certidumbre de que Madrid no sufre la menor inquietud en cuanto a su seguridad, y a su victoria.

Si pensamos en que entre los generales sublevados no hay un solo Zumalacarregui, tendremos noción exacta del rapidísimo desastre que los aguarda. No será completo si en él no perecen los generales que planearon la criminal intentona. Y ya que no perezcan, si no quedan como prisioneros de guerra. La victoria de España sería insuficiente si alcanzasen a escapar los que han desencadenado esta tormenta de fuego, sangre y luto.

El Socialista (23/7/36)

Parte de Guerra Nacional (29 de noviembre de 1938)


Sin novedades dignas de mención.

Actividad de la aviación.—Ayer fueron bombardeados los objetivos militares del puerto de Barcelona, produciendo incendios y explosiones en los depósitos y siendo derribado un aparato de caza rojo que con otros varios trataron de impedir nuestro bombardeo. También fue bombardeado el puerto de Valencia, resultando alcanzados las estaciones marítimas y los depósitos de gasolina de la Campsa, que fueron incendiados.

Estabilización.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Parte de Guerra Nacional (28 de noviembre de 1938)


Sin novedades dignas de mención.

Actividad de la aviación.—En el día de ayer se bombardearon los objetivos militares de los puertos de Barcelona, La Selva. Palamós y San Feliú de Guixols, alcanzando en el primero de ellos el dique y en todos, los muelles y almacenes.
En el día de hoy, en un combate aéreo en la costa, se han derribado tres aparatos de caza enemigos.

Estabilización.

martes, 27 de noviembre de 2018

Parte de Guerra Nacional (27 de noviembre de 1938)


Sin novedades dignas de mención.

Actividad de la aviación.—En el día de ayer se bombardearon los objetivos militares de los puertos de Barcelona y Sagunto produciendo incendios y explosiones en los muelles y diques del primero y también en los Altos Hornos del segundo.
En el día de hoy se han bombardeado muy eficazmente los objetivos militares de la estación de Segorbe.

Estabilización.

EN DEFENSA DEL RÉGIMEN POPULAR

Las milicias, base del nuevo ejército

La primer consecuencia que se deduce de la sublevación del ejército contra el Estado es el fracaso rotundo de la política militar de la República. O, más exactamente, sé puede afirmar que esa política no ha existido, por la sencilla razón de que no fueron disueltos en su punto y hora los organismos armados por la monarquía y saturados de prejuicios monárquicos. Una excusa poderosa asiste a los políticos que rigieron los primeros pasos de la República: la de que el ejército no sólo no opuso resistencia el 14 de abril, sino que fraternizó con el pueblo. El fenómeno fue engañador. No obedecía a la convicción, sino a la inercia. Y la ley de Azaña sirvió de sonda. En otra oficialidad menos refinada en el desdén al pueblo, es decir, menos pretoriana y frecuentadora de los ascensos realengos, hubiese bastado la opción que la República le ofrecía para aquilatar el sentimiento del deber. Por desgracia, la generosidad del Parlamento tuvo efectos contrarios. Puesto que los retirados continuaron pesando sobre la Hacienda pública, sin corresponder con su neutralidad, y los que prefirieron seguir en activo se dedicaron a la conspiración. Extraña ausencia de escrúpulos la de esta oficialidad, que, salvo excepciones, cuyo mérito destaca extraordinariamente por ser rarísimas, no sintió pruritos de rebelarse contra los políticos rapaces, que sólo gobernaron en nombre del apetito, y en cambio no ahorraron rencor contra los hombres honestos.

No supo la República tener una política militar que la dotara de defensa y le permitiera depositar toda su atención en la empresa creadora que España exigía, pero tampoco tuvo, una política burocrática. El tesón y la buena voluntad de los gobernantes tropezó siempre con la resistencia sigilosa y obstinada de los altos empleados. Dentro de la República trabajaba una anti-República, embebida en los recovecos y laberintos de la Administración. ¿Qué normas impedían especular con las realidades del régimen? La juridicidad. El espíritu y la tradición de España intentaron que el tránsito de un sistema a otro poseyera el prestigio de un experimento jurídico. Era demasiada ilusión confiar en la aquiescencia de los enemigos. Ni una tilde de revolución efectiva, ni un paso adelante en la política social y agraria aceptaban con convencimiento. Frenaron su rabia y no perdonaron medios de invalidar la acción del Gobierno. Militares y orondos burócratas constituyeron la terrible masonería contra el pueblo, contra los justos afanes de las masas trabajadoras.

Nos cabe el descargo de que hemos ido dando, a lo largo de la ruta, llena de vicisitudes, de la República, cuantos toques de alarma nos han dejado dar. Amarga satisfacción la de no haberse equivocado al predecir la guerra civil y el proceso polarizador del fascismo. Porque, en efecto, sobró la presencia en la vida pública de los señoritos armados de pistolas, que recurrían al asesinato como procedimiento político, para que, enardecidos, los oficiales y los funcionarios monárquicos le prestaran ayuda con alma y vida. La tragedia actual de la República será, sin duda, reparadora, como todos los sacrificios. Pero no se olvide que hay que hacer un ejército y una burocracia para el servicio del pueblo, ya que tanta sangre nos cuesta haber pensado en la lealtad de unos miserables. La base del nuevo ejército son las milicias, es decir, el pueblo. La base de la nueva burocracia, que sea también el pueblo. Así surgirá una España vigorosa, de trabajadores auténticos.

El Socialista (22/7/36)

lunes, 26 de noviembre de 2018

Parte de Guerra Nacional (26 de noviembre de 1938)


Sin novedades dignas de mención.

Actividad.de la aviación.—En el dia de ayer bombardearon los depósitos de carburantes y de material de guerra de Borjas Blancas, produciendo incendios, los almacenes de la estación ferroviaria de Tarragona y los depósitos del puerto de Valencia en los que se causaron incendios y explosiones.