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viernes, 19 de julio de 2013

Parte de Guerra Republicano (19 de julio 1936)

Alzamiento Nacional.

A las cuatro y media de la madrugada

La guarnición de Málaga se ha adherido con todo entusiasmo al nuevo Gobierno y vitorea en las calles a la República, fraternizando con el pueblo.

A las once menos cuarto de la mañana

Nuevamente damos lectura a las últimas noticias.

De Málaga comunica el gobernador que el entusiasmo y adhesión en aquella capital son extraordinarios, vitoreándose a la República y estando todas las fuerzas dispuestas al lado del Gobierno.

Ha entrado en este puerto el crucero «Sánchez Barcáiztegui», cuya tripulación ha manifestado que actúa intensamente en el Estrecho para impedir sean trasladadas tropas facciosas, que al parecer salen para España con el fin de hostilizarla.

En Bilbao han desfilado ante el gobernador y autoridades militares Guardias de Asalto, Guardia Civil y los Miñones al grito de ¡Viva la República! y ¡Viva el Gobierno!

En Asturias el entusiasmo popular es innenarrable. En toda la población se vitorea a la República y a las fuerzas del Gobierno.

En Valencia el fervor republicano es enorme, así como la indignación producida por la traición del general Queipo de Llano. Desde esta última capital dan noticias que las fuerzas leales al Gobierno atacan a Cádiz, donde el gobernador ayudado por las fuerzas de la Guardia Civil y Asalto, está sitiado, resistiendo heroicamente.

En Huelva la guarnición se ha separado del jefe faccioso Queipo de Llano y está al lado del Gobierno.

En Jaén, Granada y Almería, todas las fuerzas están con el Gobierno.

 A las once

En Cataluña ha quedado dominada la situación. El movimiento que sostenían un Regimiento de Infantería y otro de Artillería ha quedado desarticulado. A los rebeldes se les han ocupado cinco piezas de artillería y bastantes prisioneros.

A la una

El Gobierno recomienda a todos serenidad y vigilancia. Teniendo a su lado la asistencia del pueblo, hará frente a todas las contingencias y acontecimientos que se presenten, cualquiera que sea su naturaleza.

Todos los soldados pertenecientes a los Cuerpos facciosos se entenderán con permiso ilimitado y relevados en absoluto de obedecer a sus jefes.

Las noticias que se están recibiendo acusan un sometimiento colectivo de los rebeldes a las fuerzas leales.

Todas las emisiones que no sean hechas por este ministerio de la Gobernación son absolutamente falsas. Es incierto totalmente que Madrid haya quedado en poder de los revolucionarios. Autoridades y pueblo, ambos llenos de fervor republicano, son los únicos dueños de esta capital.

El Gobierno ha dominado la situación, especialmente en Barcelona, Sevilla y Málaga, donde existían los mayores núcleos revolucionarios.

La tranquilidad, por tanto, aquí, en Madrid, capital de la República, es altamente optimista y no ocurre absolutamente nada.

De Barcelona vuelven a comunicar que la situación ha quedado totalmente dominada, y se va a proceder a dominar dos o tres núcleos insignificantes.

En Madrid la situación está completamente tranquila. Varias emisoras facciosas han comunicado que Madrid está en poder de los revolucionarios. Deben rechazarse todas las noticias que no sean transmitidas por este ministerio de la Gobernación. Es incierto completamente cuanto se dice sobre una supuesta sublevación sobre esta capital.

A las dos de la tarde

El Gobierno de la República se complace en manifestar que la Marina de Guerra, incondicionalmente al lado de la República, apoya cada vez con más intensidad para desarticular los criminales intentos de destrucción del régimen. Si en algún buque la falta de concepto de dignidad de su comandante y oficiales los ha llevado a faltar a los juramentos más sagrados para un militar, las dotaciones han sabido reducir a la obediencia y detener a los culpables, restituyendo esas unidades a la República con toda su eficacia.

A las tres de la tarde

El Gobierno sigue recibiendo constantes pruebas de absoluta adhesión por parte de las autoridades y entidades de todo orden.

El sometimiento de los rebeldes es progresivo, habiéndose puesto en disposición de las autoridades locales en Málaga y Barcelona.

La situación se halla dominada en San Sebastián, donde los rebeldes intentaron hacerse dueños de la población.

Los rumores sobre Segovia y Logroño, y de una marcha sobre Madrid, son absolutamente falsos.

En Madrid, fuerzas y pueblo unido, en hondo fervor republicano, se hallan al lado del Gobierno, que es dueño absoluto de la capital, sin que se haya registrado en ésta el menor incidente.

A las diez y media de la noche

La situación mejora por momentos y se robustece la autoridad legítima del Gobierno de la República en toda España.

Se reciben constantes adhesiones y muestras de entusiasmo, realmente fervorosas, por parte del país entero. Todos los gobernadores civiles comunican que en las calles las gentes vitorean a la República, pidiendo se aplaste inmediatamente al enemigo. En Cataluña, en cuyas guarniciones de Barcelona se habían manifestado algunos pequeños y aislados focos rebeldes, el movimiento está absolutamente aplastado y el Gobierno de la Generalidad es dueño de toda Cataluña. Las calles de Barcelona están llenas de miles de ciudadanos y el general Goded, que desde Baleares se había trasladado a Barcelona para ponerse al frente del movimiento subversivo, ha sido detenido, y todos los demás cómplices se han entregado a discreción.

La Escuadra es absolutamente leal al Gobierno y actúa enérgicamente donde su intervención es menester, principalmente frente a la zona de Marruecos vigilando dicha zona para impedir el transporte de tropas a la Península y bombardean Ceuta y Melilla, donde los efectos de estos actos han producido desconcierto en los rebeldes.

Comunican de Málaga, que el tabor que desembarcó en Algeciras desarmo a la fuerza, entregándose la tropa, pero el pueblo se lanzó a la calle, entablándose lucha, en la que resultaron algunos heridos, por cuyo motivo el tabor tuvo que suspender su marcha hacia Sevilla.

El «Churruca», que desembarcó la primera expedición de Regulares, al darse cuenta de que no eran órdenes del Gobierno, se presentó en Cádiz, conminando con bombardearlo si no se rendía. La vigilancia de los buques impide a los rebeldes transportar efectivos de Ceuta.

Parte de Guerra Nacional (19 de julio 1936)

Alzamiento Nacional.

LA JUNTA SUPREMA MILITAR

ESPAÑOLES: El Ejército es dueño de toda España, menos de algunos puntos aislados donde luchamos con ventaja. Las columnas victoriosas que se dirigen a Madrid están en el Guadarrama a pocos kilómetros de la capital, que no tardará en caer en nuestras manos. El general Franco se encontraba ayer en Córdoba al frente de una fuerte columna de tropas procedentes de África.

El general Caminero, que organizaba la resistencia en León, ha sido prisionero en Puebla de Sanabria.

Es inútil oponerse al avance de la mayor parte del pueblo español sano, que sólo desea una España libre de odios.

El intentar resistir solo conducirá a derramar sangre que el Ejército quiere evitar pues está convencido que, libres de los errores y malas pasiones que en el pueblo han querido encender malos españoles, podemos, todos unidos, conseguir la grandeza de nuestra Patria.

El general Mola

Parte de Guerra Nacional (19 julio 1936)

Alzamiento Nacional.

MANIFIESTO DEL GENERAL MOLA

ESPAÑOLES: Vacilar un momento más sería un crimen. España, presa de la más espantosa anarquía, se desangra y muere.

Vulnerada la Constitución; negados los más elementales derechos del ciudadano, comenzando por el de la vida; entregados pueblos y ciudades al dominio de los pistoleros; arruinada la agricultura; hundida la industria; al borde de la quiebra el comercio; aumentado en proporciones inmensas el paro; lanzadas las masas trabajadoras a una incruenta lucha fratricida, España ofrece hoy un espectáculo de miseria, sangre y dolor como jamás ha registrado su Historia.

Al lado de los desmanes de las turbas enloquecidas por los traficantes de la miseria, la claudicación vergonzosa de la Autoridad, cómplice las más de las veces de incendios, saqueos y asesinatos horrendos. Junto a la ruina inevitable de las clases productoras, el espectro amenazador del hambre proyectado sobre los hogares proletarios. Paralelo a la degregación anterior, amparada de vesanias antipatrióticas, el desprestigio humillante ante el extranjero, que contempla atónito el suicidio a plazo fijo de lo que fue y puede ser una gran nación.

Ni un día más podemos contemplar impasibles tanta vergüenza.

El Ejército y la Marina, apartados por convicción y por deber de las luchas partidista, pero fieles a su consigna suprema de derramar la sangre por su Patria, extienden hoy su brazo armado para detener a España al borde mismo del abismo.

No somos rebeldes porque ahora y siempre obedecemos al supremo deber del patriotismo. No usurpamos la autoridad, sino que recogernos el Poder abandonado entre fango y sangre, en medio del arroyo. Nuestra misión, breve y transitoria, nada tiene que ver con las pequeñeces y miserias de la política al uso.

Aspiramos, en el plazo más breve posible, a fortificar los resortes del Poder, garantizar la vida y seguridad de los ciudadanos, vigorizar el patriotismo, pacificar moral y materialmente la nación; consolidar las legítimas conquistas proletarias y abrir un cauce de seguridad y confianza al deselvolvimiento de la riqueza nacional. Y todo ello, como trámite previo a la devolución al pueblo español de los resortes del Poder que la violencia, el fraude y el crimen le han arrebatado.

Nada tiene que temer de nosotros ni las legítimas autonomías regionales ni las conquistas intangibles de las clases trabajadoras. Sólo seremos inflexibles con quienes, con la máscara de la democracia, se empeñan en mantener una dictadura criminal y antipatriótica, dócil a las consignas de los enemigos de España.

No nos detendrá nada ni nadie. En esta hora suprema en que suena en nuestros oídos la voz emocionante de la Historia y el grito desgarrador del porvenir, nos lanzamos a la empresa sagrada de salvar a una Patria que se hunde.

¡Españoles! Fundidos todos en su supremo anhelo, gritemos con religioso fervor: ¡Viva España!

La Junta Suprema Militar

Difundido en la zona del Alzamiento del Norte de España el 19 de julio de 1936

jueves, 18 de julio de 2013

Parte de Guerra Nacional (18 julio 1936)

Alzamiento Nacional.

BANDO DECLARANDO EL ESTADO DE GUERRA EN SEVILLA

ESPAÑOLES: Las circunstancias extraordinarias y críticas por que atraviesa España entera; la anarquía que se ha apoderado de las ciudades y los campos, con riesgos evidentes de la Patria, amenazada por el enemigo exterior, hacen imprescindible el que no se pierda un solo momento y que el Ejército, si ha de ser salvaguardia de la Nación, tome a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde, cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles preparados para ello.
En su virtud y hecho cargo del mando de esta División,

ORDENO Y MANDO:
Primero.—-Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de esta División.
... ... ... ...  ... ... ... ... 
Bando dictado por el general Queipo de Llano y proclamando en Radio Sevilla el 18 de julio de 1936

Parte de Guerra Nacional (18 julio 1936)

Alzamiento Nacional

ALOCUCION DEL GENERAL FRANCO RADIADA DESDE TENERIFE 

ESPAÑOLES: A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa.

La situación de España es cada día más crítica: la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas. A tiros de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los Poderes públicos impongan la paz y la justicia.

Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la Nación, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores.

Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a las consignas que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de gobernadores y monterillas.

Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y demás Institutos armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y, entre tanto, los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.

La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido al mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo, que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestras propias fronteras, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras, anuncian la destrucción y reparto de nuestro suelo. La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia.

Pactos electorales, hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la máscara de legalidad que nos presidía. Nada contuvo la apetencia del Poder: destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras instituciones.

Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos que ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia veinticinco millones de personas, se unen la malicia y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia. ¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?

¡Eso, no! Que lo hagan los traidores; pero no lo haremos quienes juramos defenderla.

Justicia, igualdad ante la ley, ofrecemos. Paz y amor entre los españoles. Libertad y fraternidad; exenta de libertinajes y tiranía. Trabajo para todos. Justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia, y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.

Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y extranjerizantes que directa y solapadamente intentan destruir a España.

En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones, el Ejército, la Marina y fuerzas de Orden público se lanzan a defender la Patria. La energía en el mantenimiento del orden está en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.

Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las Instituciones, sea cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.

Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que nos representan un avance en el mejoramiento político-social, y el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez y por este orden, a la trilogía fraternidad, libertad e igualdad.

Españoles, ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!

Francisco Franco, Comandante general de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, a las cinco y cuarto el 18 de julio de 1936.


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18 julio 1936

Parte de Guerra Republicano (18 de julio de 1936)

Alzamiento Nacional. 

NOTAS DEL GOBIERNO DIFUNDIDAS POR RADIO Y PRENSA

Primeras horas de la mañana

Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República, El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta conseguir conocimiento exacto de lo sucedido y poner en ejecución las medidas urgentes e inexorables para combatirlo.

Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose contra la propia Patria y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebeldía contra el poder legítimamente constituido.

El Gobierno declara que el Movimiento está exclusivamente circunscrito a determinadas ciudades de la zona del Protectorado, y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo empeño. Por el contrario, los españoles han reaccionado de un modo unánime y con la más profunda indignación contra la tentativa reprobable y frustrada ya en su nacimiento.

El Gobierno se complace en manifestar que heroicos núcleos de elementos leales resisten frente a la sedición en las plazas del Protectorado, defendiendo el honor del uniforme el prestigio del Ejército y la autoridad de la República.

En estos momentos las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire de la República, que, salvo la triste excepción señalada, permanecen fieles al cumplimiento del deber, se dirigen contra los sediciosos para reducir con inflexible energía un movimiento insensato y vergonzoso.

El Gobierno de la República domina la situación y afirma que no ha de tardar en anunciar a la opinión pública que se ha restablecido la normalidad.

A las dos y quince

Para que la opinión no se desvíe conviene que la gente sepa que Radio Ceuta, de la que se apoderaron elementos facciosos, da noticias, simulando ser Radio Sevilla, de cosas que dicen ocurridas en Madrid y en el resto de España, cuando, como es público y notorio, la normalidad es absoluta.

A las tres y diez

De nuevo habla el Gobierno para confirmar la absoluta tranquilidad que reina en toda la Península.

Gracias a las medidas de previsión que se han tomado por parte de las autoridades puede considerarse desarticulado un amplio movimiento de agresión a la República, que no ha encontrado en la Península ninguna asistencia y sólo ha podido conseguir adeptos en una fracción del Ejercito que la República española mantiene en Marruecos, y que olvidándose de sus altos deberes patrióticos fueron arrastrados por la pasión política, olvidando sus más sagrados compromisos

El Gobierno ha tenido que tomar en el interior radicales y urgentes medidas unas ya conocidas; las otras culminan en la detención de varios generales, así como de numerosos jefes y oficiales comprometidos en el movimiento. La policía ha conseguido también apoderarse de un avión extranjero que, según indicios, tenía el cometido de introducir en España a uno de los cabecillas de la sedición.

Estas medidas, unidas a las órdenes cursadas a las fuerzas que en Marruecos trabajan para dominar la sublevación, permiten afirmar que la acción del Gobierno bastará para restablecer la normalidad

A las cinco y veinte

Continúan los enemigos del Estado propalando rumos y noticias falsas. La adhesión de todas las fuerzas al Gobierno es general en España. Solamente en Marruecos continúan determinados elementos del Ejército en su actitud hostil a la República. La emisora de Radio Ceuta trata de producir alarma anunciando que barcos ocupados por rebeldes se dirigían a la Península. La noticia es absolutamente falsa. Por el contrario, la escuadra marcha a los puertos africanos sin haber encontrado oposición en el cumplimiento de las órdenes de restablecimiento de la paz, que pronto será conseguido.

De nuevo se hace saber a todos los españoles que son absolutamente falsas las noticias circuladas de haber sido declarado el estado de guerra en España. La autoridad es únicamente la civil, y a ella han de estar sometidas todas las demás para el servicio de la República.

A las siete y veinte

Continúan todas las provincias españolas en absoluta obediencia al Gobierno de la República. Algunos núcleos donde se iniciaba cierta inquietud confusa han reaccionado rápidamente y se ponen decididamente al lado del Gobierno. En estos momentos ha entrado ya en la ciudad, como refuerzo, un regimiento de caballería al grito de ¡Viva la República!

El resto de España continúa fiel al Gobierno que domina en absoluto la situación.
 
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Parte de Guerra Nacional (18 julio 1936)

Alzamiento en Marruecos.

LAS PRIMERAS NOTICIAS DE MARRUECOS
 
Radiograma del jefe de la Circunscripción de Melilla al jefe de la 8.ª División en Oviedo 

A las 10,00 horas
Este Ejército levantado en armas, se ha apoderado de todos los resortes del mando de este territorio.
La tranquilidad es absoluta. ¡Viva España!

Paso de fuerzas a la Península.
De Ceuta sale el destructor «Churruca» con dirección a Cádiz transportando el 1.° labor de Regulares Indígenas de Ceuta número 3, al mando del comandante Oliver y el 2.° Escuadrón del capitán Sanjuán.


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18 de julio

miércoles, 17 de julio de 2013

Parte de Guerra Nacional (17 julio 1936)

Alzamiento Nacional.
Estado de guerra en Marruecos.

BANDO DE DECLARACIÓN DEL ESTADO DE GUERRA EN MARRUECOS

Don Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario

HAGO SABER:

Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a la que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan del poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra Nación y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático, como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrá y la rapidez con que se llevarán a cabo sin titubeos ni vacilaciones .

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas con la mayor justicia posible, en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y en la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo, sabrán conducir las luchas sociales en un terreno de comprensión, con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.
Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente,

ORDENO Y MANDO:

Artículo 1°—Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de Marruecos Español y, como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejercito y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.
... .... .... 

(Leído en Melilla, el 17 de julio 'de 1936, al iniciarse el Movimiento Nacional)