Personajes

jueves, 30 de abril de 2026

Bloque Nacional: La derecha radical que quiso “conquistar el Estado”

En el turbulento escenario de la Segunda República Española, la derecha no fue un bloque monolítico. Mientras la CEDA de Gil Robles apostaba por la vía posibilista y el accidentalismo, una facción más radical, monárquica y antiliberal se agrupó en torno a una idea: “conquistar el Estado” . Su nombre era el Bloque Nacional.

Liderado por el carismático y feroz orador José Calvo Sotelo, esta coalición, nacida en 1934, representó el ala más intransigente del antirrepublicanismo. Su objetivo no era reformar la República, sino destruirla desde dentro para instaurar un régimen autoritario, corporativo y católico.

Hoy desenterramos su historia, su programa y cómo sus tesis allanaron el camino ideológico al golpe de Estado de 1936 y al posterior franquismo.


¿Qué fue el Bloque Nacional? Una coalición para la “reforma estatal totalitaria”

El Bloque Nacional fue una coalición de derecha radical y monárquica creada en 1934. Su núcleo ideológico lo formaban dos familias políticas:

  • Renovación Española (RE): Los alfonsinos, que seguían al depuesto rey Alfonso XIII y rechazaban cualquier compromiso con la democracia.

  • Comunión Tradicionalista: Los carlistas, defensores de la monarquía foral y católica.

Más tarde se uniría el ultraderechista Partido Nacionalista Español del doctor José María Albiñana. También recibió apoyos puntuales de figuras como el general Sanjurjo o el dramaturgo Jacinto Benavente.

“El nombre es lo de menos”, llegó a decir Calvo Sotelo. Lo importante era la idea: un Bloque Hispano o Nacional que acabase con “la vigente Constitución”.


El contexto: Tras la Revolución de Octubre de 1934

El detonante definitivo para la formación del Bloque fue la Revolución de Octubre de 1934 (huelgas y alzamientos armados en Asturias y Cataluña). Para la derecha radical, aquella insurrección obrera no fue un problema, sino una oportunidad.

Como explicó Calvo Sotelo el 11 de noviembre de 1934, el fracaso de la revolución creaba “el clima favorable” para un movimiento nacionalista que ofreciese una solución alternativa a la República: un Estado fuerte, antiparlamentario y basado en la justicia social y la autoridad.


El Manifiesto censurado: Las 15 tesis del Bloque Nacional

El 8 de diciembre de 1934, el diario monárquico ABC debía publicar el manifiesto fundacional. Sin embargo, el gobierno del Partido Radical censuró casi la mitad del texto y eliminó los nombres de los 70 firmantes, dejando solo la frase “Calvo Sotelo y otros”.

A pesar de la censura, conocemos sus postulados gracias a filtraciones y a la bibliografía histórica. Estas eran sus ideas clave:

  1. España única e indivisible: Rechazo frontal a los estatutos de autonomía (Cataluña, País Vasco). Nada de “ensanches”.

  2. Catolicismo como eje nacional: “El hecho católico fue factor decisivo en la formación de nuestra nacionalidad”.

  3. Estado corporativo y autoritario: Fin del sufragio universal inorgánico. Se proponían Cortes orgánicas (por gremios, sindicatos verticales y corporaciones).

  4. Suspensión del Parlamento: Consideraban caducado “el sistema político nacido con la Revolución francesa”.

  5. El Ejército como “columna vertebral de la Patria” : Depuración y fortalecimiento militar, escuela de ciudadanía y garante del orden.

  6. Economía dirigida y justicia social: “Izquierdismo económico, derechismo político”, decía el manifiesto. Imitaron el lenguaje fascista para atraer a las masas obreras.

Este programa era un cóctel de ultraconservadurismo, fascismo italianizante y tradicionalismo católico.


La reacción de la derecha: ¿Aliados o rivales?

El Bloque Nacional no consiguió ser el gran paraguas de toda la derecha. Chocó con dos actores principales:

  • La CEDA de Gil Robles: Por entonces, la CEDA seguía aliada con los radicales de Lerroux y participaba en el gobierno. Gil Robles vio al Bloque como una amenaza para su liderazgo y una tentación de “quemar etapas” hacia el autoritarismo.

  • Falange Española de las JONS: José Antonio Primo de Rivera saludó el contenido “nacional” del manifiesto, pero rechazó unirse a “un partido de derechas”. La Falange se consideraba revolucionaria, no reaccionaria.

¿Y los carlistas? Aunque formaban parte del Bloque, lo hicieron con reticencias. Temían que el alfonsino Calvo Sotelo acabase fagocitando su identidad. Solo se sumaron tras retoques en el lenguaje y presiones directas.


Las “Guerrillas de España”: El brazo paramilitar

Para dar músculo callejero a su propaganda, Juan Antonio Ansaldo (aviador monárquico) creó en 1935 las llamadas “Guerrillas de España” .

  • Uniforme: Camisa gris y gorro de legionario.

  • Emblema: La cruz de San Fernando.

  • Acción más famosa: Colocar un globo gigante sobre la Gran Vía de Madrid con el lema “El Bloque Nacional salvará España” .

Fueron un grupo limitado (alrededor de 1.000 miembros), pero muy activo. Sus jóvenes acababan a menudo detenidos, y Ansaldo pasó 12 días en prisión militar por una de sus acciones… visitado y felicitado por Calvo Sotelo.


El fracaso electoral de 1936 y el camino al golpe

El Bloque Nacional se presentó a las elecciones de febrero de 1936 dentro de la coalición más amplia Frente Nacional Contrarrevolucionario. El resultado fue un fracaso electoral notorio.

El alfonsismo radical demostró tener un escaso respaldo popular. Sin embargo, paradójicamente, ese fracaso radicalizó aún más a Calvo Sotelo. Abandonó cualquier ilusión electoral y comenzó a pedir abiertamente:

  • La declaración del estado de excepción.

  • Una dictadura militar que implantase sin papeletas el programa del Bloque.

Desde entonces, sus discursos en Cortes se volvieron incendiarios, atacando al Frente Popular y legitimando la insurrección militar. Su asesinato en julio de 1936, a manos de un grupo de asalto, fue la chispa que aceleró el golpe del 18 de julio.


Legado: El ADN ideológico del franquismo

Aunque el Bloque Nacional desapareció con el inicio de la Guerra Civil, su influencia fue profunda:

  1. Concepto de “instauración” no restauración: Calvo Sotelo propuso que la monarquía no debía ser “restaurada” sino “instaurada” (sin Alfonso XIII). Franco aplicó esta idea al nombrar a Juan Carlos I como príncipe heredero en 1969.

  2. Estado corporativo: El nacional-sindicalismo franquista bebió de esa mezcla de justicia social autoritaria y verticalidad sindical.

  3. “Columna vertebral de la Patria” : La frase sobre el Ejército se convirtió en un mantra del régimen militar.

En palabras del historiador Eduardo González Calleja, el Bloque fue un laboratorio de la “radicalización violenta de las derechas” durante la República.


Conclusión: Un proyecto de conquista por la fuerza

El Bloque Nacional no fue un simple partido más. Representó el ala más decidida a acabar con la democracia antes incluso de que estallase la guerra. Su programa —antiparlamentario, católico, militarista y corporativo— fue el sueño de una élite que no creía en las urnas, sino en una conquista del Estado desde arriba.

Su fracaso electoral certificó que esa vía no tenía respaldo popular. Pero su ideario sobrevivió en las bayonetas del 18 de julio. Entender al Bloque Nacional es entender por qué, para muchos en la derecha radical española, la democracia era simplemente un obstáculo a eliminar.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

Blanch Latorre, Antonio (?-1937): El piloto que desafió al bando sublevado

En la memoria de la Guerra Civil Española, a menudo olvidamos a los protagonistas de episodios menos conocidos pero de una audacia extraordinaria. Hoy hablamos de Antonio Blanch Latorre, un nombre que no aparece en los libros de texto más comunes, pero cuya acción fue portada de La Vanguardia en pleno conflicto

Natural de L'Hospitalet de Llobregat, Blanch pasó de ser un sergento del bando sublevado a un capitán de la República tras una arriesgada huida que le costó la vida a un oficial. Su historia de lealtad a la legalidad republicana es un fascinante ejemplo de cómo se vivió la guerra en el aire.


De la Aeronáutica Naval al motín en el aire

Cuando se produjo el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Antonio Blanch Latorre era sargento piloto del cuerpo auxiliar de la Aeronáutica Naval

Su destino era Ceuta, una de las plazas que cayó inmediatamente en manos de los sublevados, por lo que inicialmente quedó atrapado en zona nacional.

A pesar de encontrarse en territorio enemigo, Blanch mantuvo su simpatía por la República y esperó su momento. Este momento llegó el 15 de diciembre de 1936.

"Rumbo a Málaga": El secuestro del Dornier Do J

Ese día, Blanch formaba parte de la tripulación de un hidroavión Dornier Do J pilotado por el Alférez de Navío José María Moreno Mateo-Sagasta. La misión era escoltar un convoy franquista en aguas de Algeciras.

Sin embargo, a unas 20 millas de Ceuta, Blanch instó al piloto a cambiar la ruta. Su idea era clara: dirigirse a Málaga y entregar el aparato a las fuerzas republicanas

Ante la negativa del alférez, se produjo un forcejeo. Blanch, secundado por el mecánico Evaristo Carballeria López, sacó su pistola y disparó al piloto que murió de un disparo en la cabeza, por ello Carballeira ascendió a teniente y le propusieron convertirse en piloto.

Tomando los mandos del avión, Blanch llevó el hidroavión hasta el puerto de Málaga, poniendo la valiosa aeronave en manos del gobierno legítimo.


Un héroe republicano en los cielos de Guadalajara

La llegada a Málaga convirtió a Blanch en un héroe. La prensa republicana se hizo eco de su gesta, y fue ascendido a teniente en el acto. Poco después, el 25 de enero de 1937, sería ascendido a capitán por méritos de campaña

Destinado a la famosa escuadrilla de Andrés García Lacalle, Blanch aprendió a volar los ágiles Polikarpov I-15, conocidos popularmente como "Chatos"

Desde las bases de Los Alcázares y San Javier, participó en una de las batallas más decisivas de la guerra.

La batalla en el aire sobre Azuqueca

Su final llegó rápidamente, pero no por ello con menos gloria. El 13 de marzo de 1937, en plena batalla de Guadalajara, la aviación republicana atacaba el aeródromo de Azuqueca de Henares, base de la Aviación Legionaria italiana (la Aviazione Legionaria)

Blanch fue derribado durante la acción. Las crónicas indican que, aunque saltó del aparato, su paracaídas no llegó a abrirse, muriendo en el acto. Al día siguiente, su sacrificio fue recordado en los periódicos, consolidando su leyenda.